Lionel Messi no pudo contener el llanto después de que Argentina perdiera 1-0 ante España la final del Mundial 2026. La imagen del capitán albiceleste con lágrimas en los ojos se convirtió en una de las postales más emotivas de una jornada que coronó a la selección española por segunda vez en su historia.
El encuentro se resolvió durante la prórroga con una anotación de Ferran Torres en el minuto 106. Argentina intentó resistir el dominio español, pero no encontró los caminos para responder y terminó entregando la corona conquistada cuatro años antes en Catar.
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Messi permaneció solo sobre el césped
Tras el pitazo final, las cámaras buscaron inmediatamente a Messi. El número 10 saludó a algunos futbolistas españoles y luego permaneció sentado sobre el campo, en silencio, mientras intentaba asimilar una derrota especialmente dolorosa. Posteriormente se quitó los botines y las medias antes de dirigirse a la ceremonia de premiación.
Durante los primeros minutos conservó la compostura. Sin embargo, después de recibir la medalla de subcampeón y bajar del podio, el capitán argentino terminó quebrándose. Messi observó a los aficionados de su país que seguían alentando desde las tribunas y dejó escapar las lágrimas que había contenido desde el final del encuentro.
Lamine Yamal también se acercó para abrazarlo y consolarlo. La escena reunió a dos figuras separadas por veinte años de diferencia, pero conectadas por aquella fotografía en la que Messi aparecía junto al español cuando este todavía era un bebé.
Una despedida que todavía no es oficial
La tristeza tuvo un significado especial porque este pudo haber sido el último partido mundialista de Messi. A sus 39 años, el argentino disputó su sexta Copa del Mundo y estuvo cerca de despedirse levantando nuevamente el trofeo que había conquistado en 2022. No obstante, el futbolista todavía no ha confirmado oficialmente que esta haya sido su última presentación en un Mundial.
El capitán condujo a Argentina hasta otra final y mantuvo viva la ilusión durante todo el campeonato. Sin embargo, España anuló su influencia, controló el balón y apenas permitió que la Albiceleste generara peligro durante la definición del título.

Las lágrimas de Messi no fueron únicamente por una derrota. También reflejaron el peso de una posible despedida, el final de una etapa extraordinaria y la frustración de haber quedado a un solo partido de cerrar su historia mundialista con otro título.


