La liquidación de Emdupar volvió a ponerse sobre la mesa en Valledupar. El concejal Fabio Mendoza sostiene que la empresa es financieramente inviable y propone cerrarla para crear una nueva compañía pública. Sin embargo, hasta ahora no existe una decisión oficial de la Superintendencia de Servicios Públicos que ordene liquidar la empresa, que continúa bajo administración temporal con fines liquidatorios.
Liquidación de Emdupar: ¿qué está planteando Fabio Mendoza?
El concejal Fabio Mendoza asegura que, después de más de tres años de intervención, los problemas estructurales de Emdupar siguen sin resolverse y que mantener el actual modelo solamente prolongaría la crisis.
Según las cifras expuestas por el cabildante, la nómina tendría un costo cercano a $43.000 millones anuales, mientras los recursos disponibles para inversión rondarían los $4.000 millones. Mendoza sostiene además que los pasivos pasaron de cerca de $22.000 millones al comienzo de la intervención a aproximadamente $29.000 millones.
Estas cifras corresponden a la exposición hecha por el concejal y deberán diferenciarse de los balances financieros oficiales de la empresa.
Su propuesta consiste en liquidar la actual sociedad y constituir una nueva empresa pública que opere el acueducto y alcantarillado de Valledupar con una estructura laboral y financiera diferente.
Emdupar no está oficialmente en liquidación
Este es el punto jurídico que puede generar mayor confusión. La Superintendencia intervino Emdupar el 2 de marzo de 2023 debido a problemas financieros, comerciales, administrativos y técnico-operativos que ponían en riesgo la prestación adecuada de los servicios.
Posteriormente, en junio de 2024, modificó la medida y la ubicó en la modalidad de administración temporal con fines liquidatorios. En ese momento, la propia Superservicios fue explícita al aclarar que esa decisión no significaba una orden de liquidación de Emdupar.
El informe oficial más reciente de la Dirección de Entidades Intervenidas y en Liquidación, publicado el 14 de agosto de 2026, mantiene a Emdupar exactamente en esa modalidad. Es decir, la posibilidad jurídica existe dentro del proceso, pero la empresa todavía se encuentra en administración temporal y continúa operando.
Por tanto, hablar hoy de una liquidación “inminente” corresponde a la posición de Fabio Mendoza, no a una decisión anunciada por la Superintendencia.
Superservicios sí reconoce problemas estructurales
El diagnóstico oficial coincide con parte de las preocupaciones planteadas por el concejal. La Superintendencia identifica como los aspectos más críticos de Emdupar la alta carga prestacional, la baja inversión y el bajo recaudo de cartera. El reporte también advierte que la cartera continúa aumentando y que, aunque comenzaron inversiones durante 2025 y 2026, todavía existe un rezago importante.
El mismo documento señala que el flujo de caja de 2026 presenta un saldo favorable, pero advierte que eso no garantiza una liquidez operativa constante capaz de asegurar recursos suficientes en cada vigencia. La empresa registra actualmente, según ese balance, 243 trabajadores de planta y 20 contratistas, además de cuatro organizaciones sindicales.
Pero los indicadores del servicio también mejoraron
El panorama oficial no es completamente negativo. Cuando la Superservicios compara las condiciones existentes al momento de la intervención con las cifras de junio de 2026, registra avances en varios indicadores. La cobertura del acueducto pasó de 94,21 % a 99,91 %, mientras la cobertura de alcantarillado llegó a 98,51 %. La micromedición aumentó de 65,51 % a 87,96 %.
También hubo una reducción en las pérdidas de agua: el Índice de Agua No Contabilizada pasó de 58,4 % a 46,85 %. Aun así, esa cifra continúa mostrando un problema considerable para la eficiencia del sistema.
En calidad del agua, el IRCA se ubicó en 1,48 %, dentro del rango considerado sin riesgo. La continuidad promedio reportada para junio llegó a 23,97 horas diarias. Este último dato contrasta con las denuncias sobre barrios que sufren interrupciones prolongadas. El promedio de toda la ciudad no significa que cada sector reciba agua durante el mismo número de horas, pero tampoco permite afirmar que Valledupar, en general, tenga actualmente una continuidad de apenas una hora diaria.
El rezago de inversión sigue siendo el gran problema
La discusión de fondo está en cuánto dinero puede destinar Emdupar a renovar y ampliar sus redes. La propia Superservicios reconoce que durante años los recursos previstos para inversiones terminaron utilizados para cubrir costos de operación y gastos administrativos. Aunque desde 2025 comenzaron nuevas inversiones, el organismo admite que el rezago todavía no ha sido superado.
Ese problema se refleja con frecuencia en rebosamientos de alcantarillado, redes antiguas, pérdidas de agua y dificultades para responder al crecimiento urbano. Por eso, el debate planteado por Mendoza no debería limitarse a escoger entre “liquidar” o “no liquidar”. La pregunta central es qué modelo puede generar los recursos necesarios para modernizar el sistema sin poner en riesgo la continuidad del servicio.
Emdupar acaba de cambiar nuevamente de interventor
La propuesta del concejal aparece además en un momento particular. El pasado 19 de agosto, Noticias del Cesar informó sobre la llegada de Antonio Ramón Nieto López como nuevo agente especial de Emdupar, en reemplazo de Eduardo Andrés Mesa Buitrago. El cambio abrió otra etapa dentro de una intervención que ya supera los tres años.
La llegada del nuevo interventor plantea una pregunta inevitable: cuánto tiempo tendrá para mostrar resultados antes de que la Superintendencia defina una solución empresarial de fondo. La Superservicios tiene varias posibilidades dentro de estos procesos. Puede avanzar hacia un esquema que permita levantar la intervención, adoptar una solución empresarial diferente o, eventualmente, ordenar la liquidación cuando determine que esa es la alternativa necesaria para garantizar los servicios.
¿Liquidar Emdupar solucionaría el problema?
La propuesta de Fabio Mendoza abre además interrogantes que todavía necesitan respuestas. Crear otra empresa implicaría definir qué ocurriría con los trabajadores, las obligaciones pendientes, los activos, las redes, los contratos vigentes y la responsabilidad de garantizar el servicio durante una eventual transición.
También tendría que establecerse cuánto capital requeriría una nueva empresa y de dónde saldrían los recursos para ejecutar las inversiones que actualmente necesita Valledupar.
Por eso, liquidar Emdupar no equivale simplemente a borrar sus deudas y comenzar desde cero. Una decisión de esa magnitud necesitaría un esquema jurídico, financiero, laboral y operativo que garantice que los usuarios no queden en medio de la transición.
La discusión apenas comienza. Fabio Mendoza sostiene que la actual empresa llegó a un punto de inviabilidad. La Superintendencia, entretanto, reconoce graves problemas financieros y de inversión, pero también documenta mejoras operativas y no ha ordenado hasta ahora la liquidación definitiva de Emdupar.
Después de tres años de intervención, la pregunta ya no es únicamente cuánto tiempo más permanecerá Emdupar bajo control nacional. Es qué solución definitiva recibirá una empresa de la que depende el agua y el alcantarillado de más de medio millón de habitantes de Valledupar.


