En el Cesar y La Guajira, hablar de carbón también significa hablar de regalías, empleo, vías, colegios, agua potable y recursos para inversión social. Durante décadas, buena parte de los ingresos generados por esta actividad ha alimentado el Sistema General de Regalías, desde donde se financian proyectos que buscan transformar los territorios productores y reducir brechas históricas.
Solo en 2023, la explotación minera en el Cesar generó cerca de $3,9 billones en regalías, según la Agencia Nacional de Minería. En La Guajira, la cifra llegó a aproximadamente $1,87 billones durante ese mismo año. Aunque esos recursos no ingresan íntegramente a las gobernaciones, sí alimentan el Sistema General de Regalías y permiten asignar mayores recursos a departamentos y municipios productores.
El comportamiento cambió posteriormente. En 2024, las regalías causadas por la explotación minera en el Cesar bajaron a cerca de $1,92 billones. En La Guajira, la ANM actualizó la cifra de ese año a aproximadamente $848.403 millones, una reducción considerable frente a 2023. El carbón explica prácticamente toda la actividad exportadora minera de ambos departamentos.
Las regalías se convierten en obras para la gente
El impacto de esos recursos se puede observar en proyectos concretos. En el Cesar, el Sistema General de Regalías ha permitido financiar infraestructura educativa, proyectos de agua potable, vías y programas sociales. Uno de los casos recientes está en Aguachica, donde un nuevo tanque de almacenamiento de agua fue financiado completamente con recursos del SGR dentro de una intervención superior a $29.600 millones.

También hay recursos destinados a la alimentación escolar. En septiembre de 2025, el OCAD Regional Caribe aprobó $69.477 millones para Programas de Alimentación Escolar en Cesar y Magdalena, mostrando cómo el dinero del sistema termina respaldando servicios que tienen impacto directo sobre niños y familias de la región.
En materia de infraestructura, el Pacto Territorial Cesar-La Guajira registra inversiones para mejorar la conectividad de ambos departamentos. Entre ellas aparece un proyecto por $302.328 millones para vías secundarias y terciarias del sur del Cesar, además de proyectos de transporte, educación, agua, energía y desarrollo territorial.
En La Guajira, las regalías también están financiando una nueva economía
La Guajira muestra otro ejemplo de cómo los recursos producidos por la minería pueden utilizarse para preparar al territorio hacia nuevas actividades. El Ministerio de Minas informó que el departamento ha financiado más de $2,8 billones en proyectos de distintos sectores mediante recursos del Sistema General de Regalías durante los últimos años.
Solo en minas y energía se contabilizan 32 proyectos por más de $140.000 millones. En Albania, uno de los principales municipios carboníferos, avanza además un proyecto agrovoltaico de $9.184 millones que combina generación solar y producción agrícola. La apuesta busca utilizar parte de la riqueza minera para impulsar nuevas fuentes de desarrollo.
La importancia económica sigue siendo considerable. Cerrejón reportó en 2025 $673.000 millones en regalías, otros $78.000 millones en impuestos departamentales y municipales y alrededor de $350.000 millones en compras y contratos con proveedores locales de La Guajira. La operación también sostuvo más de 12.400 empleos entre trabajadores directos y contratistas.
El Cesar mantiene un músculo carbonífero de primer nivel
En el Cesar, la actividad alrededor de Drummond mantiene una cadena económica de gran tamaño. Durante 2025, la compañía produjo 26,36 millones de toneladas de carbón y exportó 25,15 millones, manteniéndose como el mayor productor y exportador del mineral en Colombia por décimo año consecutivo.
Ese mismo año reportó aproximadamente $2,1 billones entre regalías, participación en precios altos, impuestos, tasas y contribuciones. También sostuvo 10.508 empleos directos y cerca de 48.000 indirectos, además de invertir $146.077 millones en iniciativas sociales y programas vinculados con formación, emprendimiento y diversificación productiva.

Un año antes, en 2024, Drummond había exportado 30,2 millones de toneladas y sus operaciones generaron alrededor de $3,76 billones entre regalías, participación por precios altos, impuestos, tasas y contribuciones. Ese movimiento explica por qué las condiciones del mercado internacional tienen repercusiones que terminan sintiéndose en municipios del corredor minero del Cesar.
¿Dónde entra Israel en esta ecuación?
Es justamente ahí donde recuperar compradores internacionales cobra relevancia. Las regalías no dependen de si una tonelada termina en Israel, Turquía, Corea o Países Bajos; se generan por la explotación del recurso y están relacionadas con factores como producción y precios. Sin embargo, disponer de más mercados puede ayudar a sostener ventas, producción, empleo y competitividad.
Israel había sido un comprador importante del carbón colombiano. Información oficial del Ministerio de Comercio señala que las hullas térmicas llegaron a representar más del 90 % de las exportaciones colombianas hacia ese país. En 2024, Colombia exportó a Israel bienes por US$272,87 millones, con una elevada participación de productos minero-energéticos.
Antes de que comenzaran las restricciones en agosto de 2024, Colombia había enviado a Israel 1,75 millones de toneladas de carbón entre enero y agosto de ese año. Incluso con las excepciones posteriores, entre agosto de 2024 y abril de 2025 todavía se exportaron aproximadamente 1,07 millones de toneladas.
Así, volver a tener ese destino disponible significa para los productores del Cesar y La Guajira una alternativa comercial adicional. No garantiza automáticamente mayores regalías, pero sí amplía la cantidad de compradores potenciales y reduce la dependencia de un grupo limitado de mercados.
Más compradores pueden significar mayor estabilidad
Para una industria exportadora, tener opciones resulta clave. Si una compañía dispone de compradores en Europa, Asia, América y Medio Oriente, puede distribuir mejor sus ventas y reaccionar ante variaciones de precios o demanda. Esa capacidad es especialmente importante cuando el carbón internacional atraviesa ciclos de precios bajos.
En el Cesar, la ANM reportó exportaciones mineras por US$3.572 millones durante 2024, con el carbón térmico representando prácticamente el 100 % de la canasta. La cifra deja claro que cualquier cambio que facilite el acceso a compradores internacionales tiene especial interés para la economía departamental.

La Guajira presenta una estructura similar. Sus exportaciones mineras sumaron US$1.840 millones en 2024 y el carbón térmico representó el 99,88 %. Para 2025, las exportaciones mineras se ubicaron en US$1.284 millones y nuevamente el carbón concentró prácticamente toda la canasta.
La oportunidad no termina en vender más carbón
El mayor beneficio para estos departamentos no debería medirse únicamente por cuántos barcos salen cargados. El verdadero reto está en aprovechar cada ciclo favorable del carbón para convertir las regalías en infraestructura, educación, agua potable, salud, conectividad y nuevas actividades productivas que permanezcan cuando la minería disminuya.
El propio diseño del Sistema General de Regalías busca que los territorios productores reciban asignaciones para inversión. Para el bienio 2025-2026, el presupuesto nacional del SGR contempla $6,4 billones en asignaciones directas para entidades territoriales productoras y puertos, dentro de un presupuesto general cercano a $30,9 billones.
Para el Cesar y La Guajira, por tanto, recuperar espacios en el mercado internacional puede ser una oportunidad que va más allá de las compañías mineras. Más estabilidad comercial puede ayudar a proteger empleo, proveedores, recaudo público y recursos de regalías, mientras ambos departamentos avanzan hacia una economía más diversificada.
La clave será que cada peso generado por esta nueva oportunidad comercial encuentre su camino hacia proyectos que permanezcan en el territorio. El carbón es un recurso finito, pero una carretera, un colegio, un acueducto, una universidad fortalecida o una nueva empresa productiva pueden seguir beneficiando a las comunidades mucho después de que salga el último tren cargado de mineral.


