La siniestralidad vial en Valledupar tiene un protagonista recurrente: la motocicleta. Entre enero y agosto de 2026, decenas de familias han quedado de luto por accidentes de tránsito, mientras las autoridades advierten sobre exceso de velocidad, sobrecupo, maniobras peligrosas y pérdida de control como factores que aparecen una y otra vez en los reportes.
La señal más clara la entregó la propia Secretaría de Tránsito. El pasado 14 de julio, la secretaria Marianela Guillén informó que Valledupar acumulaba 43 personas fallecidas en siniestros viales durante 2026 y aseguró que “casi todos” los casos correspondían a personas que se movilizaban en motocicleta. La funcionaria también llamó la atención sobre el sobrecupo y señaló que varias de las víctimas tenían entre 16 y 35 años.
El problema no comenzó este año. El Plan Departamental de Seguridad Vial 2025-2034 muestra que, entre 2020 y 2024, 259 personas que se movilizaban en moto murieron en Valledupar, frente a 53 peatones, 28 usuarios de automóvil, 23 ciclistas y cifras mucho menores en otros medios de transporte. Es decir, alrededor de siete de cada diez víctimas fatales de ese periodo eran usuarios de motocicleta.
2026 comenzó con motociclistas muertos
El año apenas comenzaba cuando Valledupar ya registraba tragedias vinculadas con motocicletas. El 1 de enero murió Luis Santiago Aroca Fontalvo, de 16 años, después de perder el control de una moto en la vía hacia el corregimiento de La Mesa. El adolescente sufrió un trauma craneofacial severo y falleció después de recibir atención médica.

El 17 de enero, otro choque entre una motocicleta y un tractocamión en la vía Valledupar-Valencia de Jesús dejó muerto a Gustavo Adolfo Hernández Salgado y gravemente herido a su acompañante. Días después, el 24 de enero, Carlos Ernesto Rumbos Claro, de 47 años, perdió la vida como parrillero en un accidente ocurrido en la vía hacia Azúcar Buena.
El 26 de enero falleció Klisman Alfonso Domínguez Echeverría, de 23 años, quien perdió el control de su motocicleta en la avenida Simón Bolívar. Cuatro días después, José Deiby Marín Bautista, de 45 años, murió al colisionar su moto contra un furgón en el corredor Bosconia-Valledupar, a la altura de Valencia de Jesús.

En mayo ya había 37 muertos
Para finales de mayo, el panorama ya preocupaba a las autoridades. El Observatorio de Siniestralidad reportó 88 siniestros, 93 personas lesionadas y 37 fallecidas en Valledupar. El número de víctimas representaba un aumento aproximado del 30 % frente al mismo periodo de 2025.
La situación contrasta con episodios específicos en los que los controles sí lograron contener la mortalidad. Durante el Festival de la Leyenda Vallenata, por ejemplo, la Secretaría de Tránsito informó cero fallecidos por siniestros, nueve accidentes menores, 175 pruebas de alcoholemia y 80 motocicletas inmovilizadas.
La diferencia refuerza una discusión que Valledupar lleva años aplazando: no basta con responsabilizar exclusivamente a la infraestructura vial. El comportamiento de los conductores también influye directamente en el riesgo.
Pérdida de control, velocidad y decisiones peligrosas
El 3 de abril murió Keyla Manotas Arce, de 40 años, después de perder el control de su motocicleta y chocar contra un bordillo en la calle 44 con carrera 28. Las autoridades indicaron inicialmente que no habría participado otro vehículo en el accidente.
Nueve días después, otro choque entre una motocicleta y un vehículo particular dejó una persona muerta en la conocida ‘Y’ de Badillo, en zona rural de Valledupar.
En julio, la tragedia continuó. El 17 de ese mes, Huges de Jesús Oliva Celedón, de 38 años, murió después de perder el control de su motocicleta y estrellarse contra un poste cerca del barrio Cicerón Maestre.

El 25 de julio también falleció Demauris Daniel Ribón Giraldo, quien permaneció varios días hospitalizado después de perder el control de su motocicleta cerca del SENA Agropecuario.
Agosto volvió a dejar víctimas
El 11 de agosto encontraron muerto a Luis Mario Córdoba en inmediaciones de la vereda Las Casitas. El motociclista llevaba cerca de un día y medio desaparecido y las autoridades investigaban el caso como un posible accidente vial.
Días después murió Martín Segundo Arrieta Hernández, de 52 años, tras permanecer hospitalizado por las lesiones que sufrió cuando perdió el control de su motocicleta en una trocha hacia Altos de Pimienta.
Pero uno de los casos que más impacto ha causado ocurrió durante la noche del 25 de agosto.
Tres personas en una moto y una muerte bajo un camión
Jhon Stiven Martínez Gómez, de 18 años, murió en la calle 44 con diagonal 21 después de caer de una motocicleta y quedar bajo las llantas de un camión recolector de residuos.

El joven viajaba como pasajero junto con otras dos personas en la misma motocicleta. Los reportes preliminares señalan que el vehículo perdió estabilidad durante una maniobra relacionada con otro automotor. Martínez cayó sobre la calzada justo cuando transitaba el camión.
El caso resume varias de las conductas que las autoridades vienen cuestionando. El sobrecupo en motocicletas aumenta la dificultad para maniobrar, modifica el equilibrio del vehículo y deja a sus ocupantes mucho más expuestos cuando ocurre una caída.
La Secretaría de Tránsito ya había advertido en julio que el sobrecupo aparecía de manera reiterada en los últimos siniestros fatales registrados en Valledupar.
Las motos representan cerca del 70 % de las muertes históricas
Los números permiten superar la percepción de que se trata únicamente de casos aislados.
Entre 2020 y 2024, Valledupar registró 378 víctimas fatales en la matriz de colisiones del Plan Departamental de Seguridad Vial. Los motociclistas aparecen en 263 de esos registros según la matriz por usuario vial, mientras el perfil consolidado contabiliza 259 fallecidos usuarios de moto. En ambos casos, la proporción se aproxima al 70 % del total.

La misma fuente registra 75 fallecidos solamente durante 2024 y una tasa de 13,21 muertes por cada 100.000 habitantes.
Por eso, hablar de la crisis vial de Valledupar implica necesariamente hablar de motocicletas.
Valledupar necesita cambiar su relación con la moto
Las cifras muestran que el problema ya no puede tratarse únicamente con campañas ocasionales.
Valledupar necesita fortalecer los controles sobre sobrecupo, velocidad, conducción de menores, consumo de alcohol y uso correcto del casco. También requiere mejores vías, señalización, iluminación y educación vial permanente.
Pero ninguna política funcionará si el conductor asume que las normas solo deben cumplirse cuando aparece un agente de tránsito.
La motocicleta es una herramienta indispensable para miles de familias, trabajadores y estudiantes de Valledupar. El problema no es la moto en sí misma, sino la combinación entre vulnerabilidad, exceso de confianza y conductas de alto riesgo.
Las muertes de 2026 muestran el costo de esa combinación.
Detrás de cada cifra hay una familia que no volvió a ver regresar a casa a un hijo, un padre, una madre o un hermano. Y mientras la motocicleta continúe concentrando buena parte de las víctimas fatales, la seguridad vial deberá convertirse en una prioridad permanente para Valledupar.


