Mucho antes de que Diomedes Díaz se convirtiera en el ‘Cacique de La Junta’, hubo una joven que marcó para siempre sus primeros años. Bertha Rosario Mejía Acosta no solo fue su primer gran amor, sino también la madre de su primera hija y una de las primeras musas de su inspiración musical.
El fallecimiento de Bertha Rosario Mejía Acosta ha despertado la nostalgia de miles de seguidores del vallenato, quienes recuerdan su nombre como parte de la historia sentimental del artista más influyente que ha dado este género musical. Aunque nunca buscó protagonismo, su vida quedó ligada para siempre a los inicios de Diomedes Díaz.
Hasta el momento, la familia no ha revelado las causas de su muerte ni ha entregado detalles sobre las honras fúnebres. La noticia ha sido confirmada por distintos medios de comunicación.
La joven que conquistó el corazón de un desconocido Diomedes
La historia comenzó en La Junta, La Guajira, cuando ninguno de los dos imaginaba el futuro que les esperaba. Diomedes aún no era cantante reconocido; era apenas un muchacho apasionado por la música y las parrandas.
Según el propio testimonio de Bertha, el primer encuentro ocurrió durante los carnavales en una caseta popular del pueblo. Mientras ella conversaba con amigos, sintió un beso inesperado en la espalda. Al reclamar, el joven Diomedes le respondió con naturalidad que lo había hecho porque ella le gustaba. Ese gesto espontáneo dio inicio a un romance juvenil que pronto se convirtió en una relación profunda.
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Un amor que tuvo que vivirse en secreto
La relación no fue sencilla. La madre de Bertha no veía con buenos ojos al joven cantante porque lo consideraba un muchacho bohemio, aficionado a las parrandas y sin un futuro definido.
Por esa razón, gran parte del noviazgo transcurrió a escondidas. Aquellos encuentros clandestinos fortalecieron el vínculo entre ambos y terminaron convirtiéndose en una de las historias de amor más recordadas dentro de la vida de Diomedes Díaz.
La llegada de Rosa Elvira
Fruto de esa relación nació Rosa Elvira Díaz Mejía, cuando Diomedes apenas tenía 17 años de edad. Con el paso de los años, ella sería reconocida como una de las primeras hijas del cantante.
Aunque el romance terminó tiempo después, Bertha siempre habló del artista con respeto y cariño. En varias entrevistas recordó que aquel joven, a quien llamaba simplemente «Medes», fue atento con ella y con su hija durante los primeros años.
La musa de los primeros versos
Para muchos investigadores de la vida de Diomedes, Bertha representa mucho más que un capítulo sentimental.
Diversas publicaciones sobre la historia del cantante coinciden en que ese amor juvenil inspiró algunas de sus primeras composiciones románticas, entre ellas ‘Cariñito de mi vida’ y ‘El Aguinaldo’, canciones que reflejan la inocencia y la intensidad de aquellos años en La Junta.
Su historia volvió a ser conocida por nuevas generaciones cuando fue recreada en la serie televisiva basada en la vida del ‘Cacique de La Junta’.
Un legado silencioso dentro del vallenato
A diferencia de otras personas cercanas al artista, Bertha Mejía eligió mantenerse lejos de los escenarios y de la exposición pública. Vivió una vida discreta, apareciendo únicamente en algunas entrevistas para narrar cómo comenzó aquella historia que terminó convirtiéndose en parte de la memoria del vallenato.
Su fallecimiento no solo representa la partida de quien fue el primer gran amor de Diomedes Díaz. También significa el adiós a una mujer cuyo nombre quedó inmortalizado en una de las etapas más importantes de la vida del cantante, cuando aún era un joven soñador que apenas comenzaba a escribir la historia que lo convertiría en una leyenda de la música colombiana.


