
Un video que circula en redes sociales encendió la polémica: el reconocido cantante Nelson Velásquez ofreció una presentación en el patio de máxima seguridad de la cárcel de Itagüí. Mientras el país se pregunta cómo entró el equipo de sonido, el mánager del artista rompe el silencio y explica su versión de los hechos.
Lo que debía ser una jornada de «resocialización» se convirtió en un escándalo nacional. El maestro Nelson Velásquez, voz icónica de Los Inquietos del Vallenato, protagonizó un concierto privado para un grupo de internos entre los que se encontraban destacados cabecillas de estructuras criminales del Valle de Aburrá. La rumba, que incluyó micrófono y amplificación, ha puesto a las directivas del INPEC a dar explicaciones.
La versión del mánager: «¿Un acto humanitario?»
Ante el revuelo, el equipo de trabajo de Velásquez no se quedó callado. Su mánager, Álex Díaz, confirmó la veracidad del evento pero aclaró que no se trató de una contratación comercial de «narco-rumba», sino de una invitación para llevar un mensaje de paz y alegría a los internos.
«Fue una labor social», asegura el entorno del cantante, argumentando que el artista no cobra por este tipo de presentaciones dentro de los centros carcelarios y que su intención era meramente artística. Sin embargo, lo que genera ruido es la logística: ¿quién permitió el ingreso de los equipos profesionales en un patio donde se supone que los controles son extremos?
El INPEC bajo fuego
La polémica no solo salpica al cantante. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) enfrenta ahora una investigación interna para determinar si hubo permisos irregulares. No es la primera vez que la cárcel de Itagüí es noticia por presuntos beneficios a jefes de bandas criminales, pero la presencia de un artista de la talla de Velásquez ha elevado la indignación ciudadana.
Mientras el video suma miles de reproducciones, las autoridades buscan establecer si este «vallenatazo» fue una actividad programada oficialmente o un privilegio concedido a puerta cerrada.