Las patinetas eléctricas en Valledupar ya entraron en el radar de la regulación nacional. El Ministerio de Transporte presentó un proyecto de resolución para ordenar la circulación de vehículos de micromovilidad, como patinetas, scooters y otros vehículos eléctricos livianos de uso personal urbano. La medida trae tres cambios clave: más exigencias de seguridad, límites para circular por andenes y un registro obligatorio en el RUNT desde 2029.
Patinetas eléctricas en Valledupar tendrán nuevas reglas
La nueva regulación busca poner orden en un fenómeno que crece en las ciudades: personas que usan patinetas eléctricas para desplazamientos cortos, ya sea en vehículos propios o alquilados.
Según el Ministerio de Transporte, la propuesta establece requisitos técnicos, condiciones de seguridad y un sistema de identificación para estos vehículos, con el propósito de reducir riesgos y mejorar la convivencia entre peatones, ciclistas, motociclistas y conductores.
En Valledupar, donde todavía no existe una guía local clara sobre el uso de estos vehículos, el debate apenas comienza: la micromovilidad puede ser una alternativa sostenible, pero sin reglas también puede convertirse en un nuevo foco de accidentes.
1. Ya no bastará con subirse y arrancar
Nuevos elementos de seguridad
La norma plantea que las patinetas y vehículos de movilidad personal cuenten con elementos mínimos como frenos, luces, reflectivos, señal acústica, indicador de batería y velocidad, además de limitador de velocidad no manipulable.
Para los usuarios también aparecen obligaciones: uso de casco certificado y chaleco reflectivo entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana.
Esto significa que quienes usen estos vehículos deberán asumirlos como parte del sistema vial, no como simples juguetes o aparatos recreativos.
2. Los andenes no serán zona libre
La regulación advierte que, en municipios sin norma específica, el uso recreativo o deportivo de estos vehículos quedará restringido en infraestructura peatonal, como andenes y aceras.
También se prohíben maniobras acrobáticas en vías abiertas al tránsito y se fija una velocidad máxima de 25 km/h para estos vehículos en espacios autorizados. Medios nacionales han explicado que el proyecto toma como referencia criterios de seguridad vial usados en otros países para controlar velocidad, potencia y operación segura.
En una ciudad como Valledupar, con problemas de cultura vial y pocas ciclorrutas continuas, esta restricción será clave para evitar conflictos con peatones.
En Noticias del Cesar ya se ha tratado el reto de la seguridad vial en el Cesar, especialmente en corredores donde peatones, motos, carros y bicicletas comparten espacios con altos riesgos.
3. Habrá registro obligatorio en el RUNT desde 2029
Uno de los cambios más importantes será el registro en el RUNT. Los vehículos deberán quedar asociados a datos como marca, modelo, número de serie, potencia, velocidad máxima, peso y características de batería.
La propuesta contempla que, desde el 1 de enero de 2029, no puedan circular por vías públicas o privadas abiertas al público los vehículos que no tengan una lámina de identificación visible y permanente.
Esto obliga a los compradores a conservar documentos técnicos, certificaciones del vendedor y soportes del vehículo. Quienes usen servicios alquilados también deberán exigir claridad sobre la legalidad y trazabilidad de los equipos.
Valledupar debe aterrizar la norma
Aunque la regulación avanza desde el Gobierno nacional, en Valledupar todavía queda una pregunta clave: ¿cómo se aplicará en la calle?
La Secretaría de Tránsito tendrá que definir controles, campañas pedagógicas, zonas permitidas y medidas para evitar que estos vehículos terminen circulando sin orden por andenes, parques o vías congestionadas.
La discusión también toca el estado de la infraestructura urbana. En Noticias del Cesar se ha informado sobre obras como la Caravana del Pavimento en Valledupar, un tema relacionado con movilidad, seguridad y calidad de las vías.
Micromovilidad: oportunidad o nuevo problema
Las patinetas eléctricas pueden ayudar a reducir tiempos de desplazamiento y ofrecer una opción más limpia para trayectos cortos. Sin embargo, sin cultura vial, sin infraestructura y sin control, también pueden aumentar el riesgo de siniestros.
El mensaje es claro: la micromovilidad llegó para quedarse, pero en Valledupar tendrá que aprender a circular con reglas.


