A pocos días de las elecciones para Congreso de la República, la Defensoría del Pueblo encendió nuevamente las alertas sobre las condiciones en las que se desarrollará el proceso electoral en el Cesar y en otras zonas del país. Aunque la jornada de votación podría realizarse con normalidad, el principal riesgo sigue siendo que los ciudadanos no puedan ejercer su derecho al voto con total libertad.
El más reciente seguimiento del organismo advierte que en el departamento aún se mantienen factores de presión e intimidación asociados a la presencia de grupos armados ilegales, que influyen en algunas comunidades mediante control territorial, restricciones a la movilidad y amenazas directas o indirectas.
Si bien el Estado ha avanzado en algunas medidas de prevención, los resultados siguen siendo insuficientes. El cumplimiento de las acciones recomendadas apenas supera el 40 %, con debilidades especialmente en la coordinación entre instituciones y en la respuesta integral para proteger a líderes, candidatos y votantes.
En la región Caribe —donde se ubica el Cesar— estas prácticas de coacción electoral continúan siendo una preocupación central. El riesgo no es solo que ocurran hechos de violencia visibles, sino que la presión silenciosa termine condicionando la decisión de los electores.
En los próximos días será citado el último Comité Electoral, donde serán expuestas estas inquietudes y las estrategias para disminuir el riesgo, al tiempo que se recordarán las medidas y acciones para garantizar el normal desarrollo de la jornada tanto en la zona urbana como en el área rural en todo el Cesar. Por ello, se ha solicitado la asistencia de cada uno de los representantes de las entidades que hacen parte del Comité, lo mismo que de los delegados de los distintos partidos que paerticiparán en estos comicios.

A pesar del panorama, la Defensoría insiste en que todavía hay margen para corregir el rumbo. El llamado es a reforzar la presencia institucional, mejorar la articulación entre autoridades y garantizar condiciones de seguridad reales en los territorios.
En términos sencillos, el desafío no es únicamente instalar urnas y abrir puestos de votación, sino asegurar que cada ciudadano pueda decidir sin miedo. Lograrlo será clave para que las elecciones de 2026 en el Cesar se vivan con transparencia y confianza.