La política exterior del Gobierno saliente suma un nuevo y delicado tropiezo internacional. El presidente Gustavo Petro habló sobre la agitada situación en el país andino. En consecuencia, sus declaraciones desataron una fuerte crisis diplomática entre Colombia y Bolivia. En efecto, el mandatario colombiano opinó directamente sobre las protestas. Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. Por consiguiente, esto generó un inmediato rechazo institucional.
El detonante: «Insurrección» y «presos políticos»
La controversia estalló este domingo. El presidente Petro utilizó su cuenta en la red social X. Allí, calificó las movilizaciones en Bolivia como una «insurrección popular». Además, aseguró que esta coyuntura responde a «la soberbia geopolítica».
Sin embargo, su llamado a cambiar el modelo democrático regional molestó bastante a la diplomacia vecina. También causó indignación su mención directa sobre la existencia de detenidos por razones ideológicas.
“No debe haber presos políticos en ninguna parte de las Américas, debemos construir una democracia profunda (…)”, afirmó Petro.
Muchos analistas interpretaron rápidamente estas palabras como un guiño hacia Evo Morales. Actualmente, el exmandatario huye de la justicia por graves acusaciones sobre trata de menores.
El mandato de Petro finaliza en menos de tres meses, exactamente el próximo 7 de agosto. A pesar de esto, el gobernante ofreció la mediación de su Gobierno. Busca encontrar una salida pacífica, siempre y cuando las partes lo inviten.
El rechazo oficial y el contexto boliviano
La respuesta de La Paz no se hizo esperar. La Cancillería boliviana emitió una enérgica nota de protesta. El documento señala que las afirmaciones de Petro no reflejan la buena relación bilateral.
Además, los diplomáticos bolivianos enfatizaron un punto clave sobre sus problemas institucionales. Ellos aseguran que la nación boliviana debe solucionar estos conflictos bajo el estricto marco de su Constitución. Ciertamente, el país vive tensiones tras el fin de la era Morales. Rodrigo Paz Pereira asumió el poder hace apenas seis meses.
Actualmente, la Central Obrera Boliviana (COB) y varios sectores campesinos lideran un duro paro nacional. Ellos iniciaron las protestas reclamando un aumento salarial del 20 %. Ahora, estos mismos grupos exigen la dimisión inmediata del presidente Paz.
En contraste con la molestia del Gobierno oficial, el prófugo expresidente Evo Morales agradeció públicamente a Petro. Morales aplaudió su postura firme frente al imperialismo. Por lo tanto, este cruce de mensajes profundiza bastante la polarización. Esto confirma que la retórica del presidente colombiano sigue agitando la diplomacia regional en el ocaso de su administración.


