El silencio del presidente Gustavo Petro frente al Festival de la Leyenda Vallenata abrió una fuerte discusión en el Cesar. Mientras Valledupar celebraba su fiesta cultural más importante, el mandatario no publicó mensajes ni hizo comentarios públicos sobre el evento. Para muchos sectores de la región, esa ausencia dejó una señal incómoda: el vallenato no estuvo en su agenda pública.
Un silencio que causó molestia
El Festival Vallenato reunió a músicos, turistas, artistas y familias alrededor de una tradición que identifica al Cesar ante Colombia y el mundo. Durante varios días, Valledupar respiró acordeón, caja, guacharaca y poesía popular.
Sin embargo, el presidente Petro no se pronunció sobre esta celebración. No hubo mensaje oficial, saludo público ni reconocimiento visible al valor cultural del festival. El silencio presidencial llamó la atención porque el vallenato es una de las expresiones más importantes del patrimonio colombiano.
La cultura del Cesar esperaba un gesto
Para el Cesar, el Festival Vallenato no es solo una fiesta. También mueve la economía, impulsa el turismo y fortalece la identidad regional. Hoteles, restaurantes, comerciantes, transportadores y artistas se benefician cada año con este encuentro.
Por eso, varios ciudadanos esperaban un gesto del Gobierno Nacional. Un mensaje del presidente habría tenido un peso simbólico para la región. Pero ese gesto nunca llegó.
El vallenato también es país
El vallenato ha llevado el nombre de Colombia a escenarios internacionales. Sus canciones cuentan historias de amor, campo, familia, tierra y memoria. Además, el género representa una parte viva de la cultura Caribe.
Por esa razón, el silencio de Petro generó preguntas. ¿Fue descuido? ¿Falta de interés? ¿O una señal política hacia el Cesar? Aunque no existe una obligación de pronunciarse, en política los silencios también comunican.
Crece la inconformidad en la región
La falta de palabras del mandatario dejó una sensación de abandono entre algunos sectores vallenatos. Para ellos, el Festival merecía un reconocimiento nacional. No se trataba solo de saludar una fiesta, sino de respaldar una tradición que une a generaciones.
El debate queda abierto. Mientras Valledupar celebró con orgullo su cultura, el presidente Petro guardó silencio. Y ese silencio, para muchos en el Cesar, sonó más fuerte que cualquier discurso.

