Hace 25 años, en una noche de vallenato en París, Rafael Escalona improvisó unos versos para un joven Abelardo de la Espriella en los que habló de su futuro como dirigente de Colombia. Lo que entonces quedó como una curiosa anécdota entre músicos y amigos volvió a cobrar fuerza después de que De la Espriella asumiera la Presidencia de la República el 7 de agosto de 2026.
El episodio ocurrió el 4 de julio de 2001, durante una visita del maestro vallenato a Francia. Distintas reconstrucciones periodísticas coinciden en la fecha, el lugar y las circunstancias en las que surgieron aquellos versos.
Una conferencia sobre García Márquez, Escalona y el vallenato
Escalona había viajado a París para participar en la conferencia musical “Gabriel García Márquez, Escalona y el vallenato”, organizada por el diplomático colombiano Clemente Arturo Quintero Castro y el entonces embajador de Colombia en Francia, Juan Camilo Restrepo.
La delegación también contó con músicos relacionados con la agrupación de Iván Villazón. Entre ellos estaba Leonardo Salcedo, guitarrista que años después reconstruyó lo sucedido aquella noche.
Abelardo de la Espriella también hizo parte del viaje. En ese momento estaba vinculado al mundo vallenato como gerente de Valdupari Music, editora musical relacionada con Villazón. Todavía era un joven abogado que comenzaba a desarrollar su trayectoria profesional.
La parranda terminó en los Campos Elíseos
Después de cumplir la agenda prevista, el grupo terminó en una parranda en los Campos Elíseos, cerca del Arco del Triunfo. Allí se produjo el encuentro que, un cuarto de siglo después, volvería a convertirse en noticia.
Leonardo Salcedo recordó que De la Espriella se mostraba especialmente entusiasmado por compartir con Escalona. En medio de la conversación, el compositor le preguntó cuáles eran sus aspiraciones.
Según el relato de Salcedo, Abelardo respondió que quería convertirse en un excelente abogado, estudiar y trabajar por los derechos de las personas. No mencionó entre sus aspiraciones llegar a la Presidencia de Colombia.
Escalona pidió una guitarra y comenzó a improvisar
En algún momento de aquella noche, Rafael Escalona pidió a Leonardo Salcedo que tomara la guitarra y lo acompañara. Entonces comenzó a improvisar unos versos dedicados al joven abogado.
Primero habló de su futuro profesional y le auguró éxito como abogado. Pero después llevó la improvisación hacia el terreno político con una frase que hoy concentra la atención:
“Tú serás el dirigente de macondiana nación, gobernando pa’ tu gente con justicia y con razón”.
La improvisación continuó con una referencia aún más llamativa: Escalona contempló la posibilidad de no estar vivo cuando llegara aquel momento y habló de observarlo “desde el cielo”.
25 años después, Abelardo llegó a la Presidencia
La historia permaneció durante años como una anécdota de aquella visita a Francia. Sin embargo, volvió a circular después de la elección presidencial de 2026 y adquirió una nueva dimensión cuando Abelardo de la Espriella tomó posesión como presidente de Colombia el 7 de agosto.
De la Espriella recordó públicamente los versos antes de asumir el poder y señaló que aquel había sido un momento cuyo significado nunca imaginó que sería tan profundo con el paso del tiempo.
No existe, naturalmente, evidencia que permita hablar de una predicción en sentido literal. Lo verificable es que Escalona improvisó en 2001 unos versos en los que proyectó a De la Espriella como dirigente de Colombia, cuando este todavía no había expresado públicamente una aspiración presidencial.
La hija de Escalona recordó cómo nacían sus versos
Taryn Escalona, hija del compositor, aportó otro elemento a la historia. Explicó que su padre no acostumbraba componer por encargo y que necesitaba encontrar algo especial en una persona o situación para convertirla en protagonista de sus versos.
Para ella, aquella improvisación pudo surgir de la impresión que le produjo el joven abogado durante la conversación en París.
La personalidad de Escalona ayuda a entender el episodio. El compositor convirtió durante décadas personajes, amistades y acontecimientos reales en relatos musicales. Su obra se caracterizó precisamente por contar historias con nombres, lugares y situaciones reconocibles del Caribe colombiano.
Escalona murió sin conocer el desenlace de aquella historia
Rafael Escalona no alcanzó a presenciar el ascenso político de aquel joven al que dedicó sus versos en París. El compositor murió en 2009, después de construir una de las obras fundamentales de la música vallenata.
Nacido en Patillal el 26 de mayo de 1926, Escalona convirtió acontecimientos cotidianos en canciones y participó, junto con Consuelo Araújo Noguera y Alfonso López Michelsen, en la creación del Festival de la Leyenda Vallenata en 1968.
Por eso, el episodio de París también refleja una característica esencial de su legado: Escalona narraba la vida mientras ocurría. Aquella noche de 2001 convirtió una conversación con un joven abogado en versos. Veinticinco años después, la historia terminó adquiriendo un significado que ninguno de quienes participaron en aquella parranda podía conocer.
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