El riesgo energético en el Cesar entra en una etapa que merece seguimiento. La Asociación Nacional de Empresas Generadoras, Andeg, advirtió que septiembre será un mes complejo para el abastecimiento de gas en Colombia. Aunque el gremio no prevé un apagón durante lo que resta de 2026, sí identifica un escenario de mayor riesgo hacia marzo, abril o mayo de 2027 si las lluvias no regresan y el sistema llega debilitado al final de El Niño.
Para el Cesar, la advertencia llega apenas días después de un cambio importante en la prestación del servicio eléctrico. Desde el 1 de septiembre, Energía Atenea, bajo la marca Energua, asumió la distribución y comercialización en 19 municipios del departamento, entre ellos Valledupar, La Paz, Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, El Paso y Chiriguaná.
¿Por qué un problema de gas puede afectar la energía del Cesar?
Colombia obtiene buena parte de su electricidad de centrales hidroeléctricas. Sin embargo, cuando disminuyen las lluvias y bajan los embalses, el sistema necesita aumentar la generación de las plantas térmicas, muchas de las cuales utilizan gas natural.
Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, explicó que las térmicas actualmente aportan entre 25 % y 35 % de la energía consumida en el país, pero en momentos críticos pueden llegar a representar entre 50 % y 55 %.
Ese respaldo exige grandes cantidades de gas.
Por eso, aunque el Cesar no tenga necesariamente un problema local de producción de electricidad, sí depende del Sistema Interconectado Nacional. Si el sistema nacional enfrenta dificultades para generar suficiente energía, el departamento también queda expuesto.
El hecho de producir carbón tampoco aísla al Cesar de ese riesgo. La energía eléctrica que reciben hogares, comercios y empresas depende del equilibrio entre generación, transmisión y demanda de todo el país.
Septiembre será el primer examen
La regasificadora SPEC, ubicada en el Caribe, puede entregar unos 475 millones de pies cúbicos diarios de gas. Según Andeg, aproximadamente 400 millones están siendo destinados a las centrales térmicas y el remanente ayuda a atender otros segmentos del mercado.
El problema aparece si las térmicas tienen que operar intensamente durante las próximas semanas. En ese escenario quedaría menos gas disponible para otros usos.
Castañeda explicó que SPEC podrá aumentar su capacidad en otros 58 millones de pies cúbicos diarios a partir del 1 de octubre. Por eso calificó septiembre como un periodo especialmente difícil.
Después deberían incorporarse nuevas fuentes. Para octubre está prevista una regasificadora de Pío SAS en el Pacífico, con unos 80 millones de pies cúbicos. En enero entraría Puerto Bahía, en Cartagena, con alrededor de 120 millones, y otra infraestructura está proyectada en Barranquilla para el primer trimestre de 2027.
Los hogares del Cesar tienen prioridad en el suministro de gas
La alerta no significa que las familias del Cesar vayan a quedarse sin gas domiciliario en septiembre. La regulación colombiana considera a los usuarios residenciales y pequeños comercios como demanda esencial. En situaciones de restricciones severas, ese grupo tiene prioridad dentro del abastecimiento.
Por tanto, el riesgo inmediato tiene un componente más fuerte en el sistema eléctrico y en grandes consumidores industriales que en el suministro residencial.
Sin embargo, la estrechez del mercado puede generar otras consecuencias. Una mayor dependencia del gas importado puede aumentar los costos de abastecimiento. La Superintendencia de Servicios Públicos ya ha advertido sobre problemas en la formación de precios del mercado colombiano de gas y sobre el impacto que estos pueden tener sobre usuarios regulados.
El verdadero riesgo aparece en 2027
Andeg considera que Colombia todavía puede superar 2026 sin apagones. El mayor peligro aparecería después del verano.
Actualmente, los embalses están alrededor del 78 %, según las cifras citadas por Castañeda. La meta del sector es llegar a noviembre por encima del 80 %, con el propósito de reservar agua para enfrentar la temporada seca.
El problema es que el verano colombiano, que normalmente se extiende entre diciembre y marzo, coincidiría con los efectos de El Niño.
Además, Andeg calcula que el sistema presenta un déficit cercano al 2,5 % en energía firme. Durante El Niño de 2023-2024 existía, en cambio, un margen positivo cercano al 2 %.
Si los embalses caen demasiado y las térmicas no cuentan con suficiente combustible, la situación podría complicarse hacia marzo o abril.
Castañeda sostuvo que, si las lluvias no se recuperan hacia mayo de 2027, Colombia podría verse obligada a analizar medidas más fuertes, entre ellas un eventual racionamiento programado. Se trata de un escenario de riesgo, no de una decisión tomada.
Energua recibe al Cesar en medio de esta incertidumbre
Energua comenzó a prestar el servicio en 19 municipios del Cesar, además de otros territorios de Bolívar y Magdalena. La compañía nació de una reorganización del mercado que anteriormente manejaba Afinia.
El nuevo operador tiene como reto mejorar calidad, continuidad y confiabilidad. Sin embargo, un eventual déficit nacional de generación no depende exclusivamente de la empresa distribuidora.
Energua administra y comercializa la energía que llega a los usuarios, pero no controla por sí sola la disponibilidad nacional de agua, gas o generación térmica.
Por eso, cualquier crisis del Sistema Interconectado Nacional terminaría afectando también al mercado eléctrico del Cesar, independientemente del cambio de operador.
¿Qué debería vigilar el Cesar?
Durante los próximos meses habrá cinco indicadores fundamentales: el nivel de los embalses, la intensidad de El Niño, la disponibilidad de gas para las térmicas, la entrada efectiva de las nuevas regasificadoras y la evolución del déficit de energía firme.
También será importante observar el comportamiento de la demanda. Según Andeg, el consumo nacional de electricidad aumentó 6,5 % en julio frente al mismo mes del año anterior, precisamente cuando el país necesita reducir presión sobre el sistema.
La UPME ya trabaja con proyecciones de demanda de gas hasta 2042 y dispone de escenarios específicos para el sector termoeléctrico durante El Niño 2026-2027. Esto confirma que el abastecimiento de gas y la generación eléctrica están siendo analizados como un problema conjunto.
Para el Cesar, entonces, la noticia no es que exista un apagón anunciado. No lo hay. La señal de alerta consiste en que Colombia deberá atravesar varios meses con menos margen de seguridad energética y el departamento forma parte del mismo sistema.
La verdadera prueba llegará entre el final de 2026 y los primeros meses de 2027. Si ingresan las nuevas fuentes de gas, se conservan los embalses y las lluvias regresan a tiempo, el riesgo disminuirá. Si esos tres factores fallan al mismo tiempo, el Cesar también podría sentir las consecuencias.


