En Valledupar ya se adelantan las capacitaciones presenciales del Consejo Nacional Electoral dirigidas a testigos electorales, una figura clave para la vigilancia de la segunda vuelta presidencial. Durante las jornadas, Noticias del Cesar habló con funcionarios del CNE y algunos testigos electorales: todos explican el rol, las funciones y los límites de estos actores, mientras algunos asistentes advierten que la labor no puede asumirse como un simple trámite: cuidar una mesa de votación también es defender meses de trabajo político y la confianza ciudadana en los resultados.
El CNE capacita a testigos en Valledupar

Las jornadas de formación para testigos electorales en Valledupar se desarrollan los días jueves 18, viernes 19 y sábado 20 de junio, como parte del proceso de preparación para la jornada presidencial del próximo domingo.
Geilis Manjarrez Fuentes, profesional universitario del Consejo Nacional Electoral, explicó que la capacitación busca que los testigos lleguen a los puestos de votación con claridad sobre sus responsabilidades.
“El Consejo Nacional Electoral ha dispuesto capacitar a los testigos electorales los días jueves 18, viernes 19 y sábado 20”, señaló la funcionaria. Según Manjarrez, el propósito principal es que quienes actuarán como testigos conozcan “cuál es el rol y las funciones que van a desempeñar ese gran día de debate electoral”.
La capacitación presencial complementa el proceso de postulación y acreditación que el CNE viene impulsando a través de herramientas digitales para los actores electorales. Noticias del Cesar ya había informado que el organismo habilitó la plataforma para la inscripción y acreditación de testigos, observadores y auditores de sistemas, así como sobre el llamado a fortalecer la vigilancia en las mesas de votación.
“Son los ojos de la democracia”

Para el Consejo Nacional Electoral, el testigo electoral no es una figura decorativa. Su presencia en los puestos de votación tiene un peso directo en la transparencia del proceso y en la confianza de partidos, campañas y ciudadanía.
“Los testigos electorales son garantes, son los ojos de la democracia”, afirmó Geilis Manjarrez Fuentes. La funcionaria agregó que estas personas cumplen una tarea de vigilancia durante la jornada electoral y entregan tranquilidad a las colectividades políticas sobre lo que ocurre en las mesas.
“Son aquellas personas que van a estar vigilando las elecciones y son aquellos que le van a dar el parte de tranquilidad a los candidatos y a los partidos políticos de lo que realmente sucede en ese debate electoral”, sostuvo.
La figura del testigo electoral permite observar el desarrollo de la votación, hacer seguimiento al cierre de mesa, verificar procedimientos y, cuando la norma lo permita, presentar reclamaciones por escrito. Por eso, la capacitación se convierte en una herramienta necesaria para evitar improvisaciones el día de las elecciones.
La última etapa de una campaña
Entre los asistentes a las capacitaciones también hay voces que insisten en la necesidad de asumir esta tarea con compromiso. María Elisa Guerrero Ramírez, testigo electoral del partido de Abelardo de la Espriella en Valledupar, considera que la vigilancia en mesa es una de las fases más importantes del proceso político.
“La importancia de un testigo electoral en las elecciones presidenciales es velar porque el número de sufragantes sea correcto en la etapa final de ese proceso político”, expresó. Para Guerrero, las campañas realizan durante meses un trabajo externo de pedagogía, contacto ciudadano, movilización y organización. Sin embargo, todo ese esfuerzo puede quedar expuesto si el día de la votación no hay testigos atentos, formados y comprometidos en los puestos.
“Los candidatos y los líderes hacen un proceso externo, pero aquí es el filtro, es lo último, la última etapa y para mí es una de las más importantes”, afirmó.
Capacitarse no puede ser un simple requisito

Uno de los llamados más fuertes de la testigo electoral fue a no tomar la capacitación como una formalidad. Según relató, en algunos procesos hay personas que se postulan como testigos sin verdadera vocación de vigilancia, sino motivadas únicamente por una compensación económica o por cumplir una cuota.
“Muchas veces, lamentablemente, se postulan para testigos muchos jóvenes buscando una dádiva, pero no con sentido de pertenencia”, dijo Guerrero. La ciudadana sostuvo que algunos asistentes cumplen con firmar una planilla, ocupan el lugar asignado el día de la elección, pero no prestan suficiente atención a las instrucciones ni al desarrollo de la jornada.
“Algunos tienen sentido de pertenencia, otros están cumpliendo nada más, ocupando un lugar. Entonces, están poniendo en riesgo el trabajo que se hizo en tantos meses”, manifestó.
Su reflexión apunta a un punto sensible del proceso electoral: la vigilancia no depende únicamente de que existan testigos acreditados, sino de que esas personas sepan qué observar, cómo actuar, cuándo intervenir y cuáles son los canales legales para dejar constancia de una posible irregularidad.
El cuidado especial en las mesas
Guerrero también recordó una experiencia vivida en un puesto de votación del sector de Mareigua, donde, según su testimonio, le correspondió vigilar mesas ubicadas cerca de votantes adultos mayores.
La testigo advirtió que este tipo de escenarios exige mayor atención, especialmente cuando se trata de ciudadanos que requieren acompañamiento para ejercer su derecho al voto. Sin hacer señalamientos directos contra personas determinadas, indicó que los testigos deben estar atentos a cualquier situación que pueda afectar la libertad del sufragante.
También mencionó que en una de las mesas sobraron tarjetones, una situación que, según explicó, exige cumplimiento riguroso de los procedimientos establecidos para evitar dudas o manipulaciones.
“Por eso es que tenemos que buscar personas con sentido de pertenencia, personas que no estén solo detrás del pago que se les va a hacer”, señaló.
Su mensaje fue claro: el testigo electoral debe permanecer vigilante durante toda la jornada, incluso en momentos que pueden parecer rutinarios, como la apertura de mesa, el acompañamiento a votantes, el cierre, el conteo y el manejo del material electoral sobrante.
Una tarea silenciosa, pero decisiva
La labor del testigo electoral suele desarrollarse lejos de los reflectores. No siempre aparece en tarimas, reuniones públicas o eventos de campaña, pero su presencia puede ser determinante para respaldar la transparencia del proceso.
“Muchos queremos estar en el desfile, muchos queremos estar donde nos vean, pero en la parte de testigo nadie quiere estar, porque no es fácil pasar todo el día allí, buscando donde nadie te ve”, expresó María Elisa Guerrero.
Para ella, esa es precisamente la razón por la cual los partidos y campañas deben escoger con mayor cuidado a quienes estarán en las mesas.
“Tenemos que cambiar el chip y saber que tenemos que tener sentido de pertenencia hasta el final, cuidar el trabajo que los demás hicieron por fuera en tantos meses”, agregó.
Transparencia electoral desde Valledupar
Las capacitaciones en Valledupar se dan en un momento clave del calendario electoral. A pocos días de la segunda vuelta presidencial, el país se prepara para una jornada en la que la vigilancia de las mesas será fundamental para garantizar confianza en los resultados.
En ese contexto, el llamado del CNE y de los propios testigos capacitados coincide en un punto: la democracia no se cuida solo con discursos, sino también con ciudadanos preparados en cada mesa de votación.
La presencia de testigos electorales formados permite fortalecer el control ciudadano, acompañar el trabajo de las autoridades electorales y ofrecer mayores garantías a las campañas que participan en la contienda.
En Valledupar, la capacitación no solo entrega instrucciones técnicas. También deja una advertencia política y ciudadana: quien acepte ser testigo electoral debe entender que ese puesto no es simbólico. Es una responsabilidad directa con el voto, con la transparencia y con la confianza de todo un país.


