La muerte de 27 novillas tras una descarga eléctrica en una finca de Nueva Granada, Magdalena, encendió nuevamente las alertas sobre el riesgo que representan las tormentas eléctricas para la ganadería del Caribe. El caso deja recomendaciones que también deberían tener presentes los productores del Cesar durante jornadas de fuertes lluvias y actividad eléctrica.
El hecho ocurrió en la Ganadería Los Santos, ubicada en la vereda El Pueblito, corregimiento Los Andes, zona rural de Nueva Granada. Según el reporte conocido, una fuerte descarga atmosférica se produjo hacia las 7:30 de la noche mientras se registraba una tormenta. Posteriormente fueron encontradas muertas 27 novillas.
La descarga también habría ocasionado daños en equipos eléctricos dentro de la vivienda de la finca. Los animales fueron posteriormente enterrados en el predio.
¿Cómo puede un solo rayo matar varias reses?
Un bovino no necesariamente debe recibir directamente el impacto de un rayo para morir.
El riesgo también se encuentra en la denominada corriente de tierra. Cuando una descarga alcanza el suelo, la energía se dispersa alrededor del punto de impacto y puede generar diferencias de voltaje entre las patas delanteras y traseras del animal. Esa corriente puede atravesar su organismo y afectar órganos vitales.
La conformación del ganado aumenta la vulnerabilidad porque existe una distancia considerable entre sus extremidades. El riesgo puede multiplicarse cuando numerosos animales permanecen agrupados en un mismo lugar durante la tormenta.
Precisamente allí aparece uno de los mayores peligros en las fincas: los árboles altos y aislados.
Lee también: MinAgricultura ordena auditoría forense a Fedearroz en Valledupar
Cuando comienza a llover, los animales suelen agruparse debajo de los árboles buscando protección. Sin embargo, si el árbol recibe una descarga, la corriente puede propagarse por sus raíces y alcanzar a varios bovinos simultáneamente.
¿Qué deberían hacer los ganaderos del Cesar?
El episodio ocurrido en el vecino departamento del Magdalena sirve de advertencia para zonas ganaderas del Cesar, particularmente durante periodos en los que se presentan lluvias acompañadas de descargas eléctricas.
Productores de municipios como Valledupar, Codazzi, San Diego, La Paz, Becerril, La Jagua de Ibirico, Bosconia, El Paso, Chiriguaná, Chimichagua y otros territorios ganaderos pueden incorporar medidas preventivas antes de que se presente la tormenta.
Entre las principales recomendaciones están:
- Revisar diariamente los pronósticos y alertas del Ideam antes de movilizar animales hacia potreros alejados. El instituto mantiene boletines meteorológicos y de alertas actualizados.
- Definir previamente zonas seguras para el ganado, evitando que durante una tormenta permanezca debajo de árboles altos o aislados.
- Mantener los animales alejados de cercas, alambradas, tendidos eléctricos y estructuras metálicas, porque pueden conducir electricidad.
- Evitar que el hato permanezca agrupado en lugares especialmente expuestos o en zonas completamente abiertas durante una tormenta eléctrica.
- Evaluar técnicamente la instalación de pararrayos en instalaciones ganaderas y sitios estratégicos de las fincas.
- Revisar periódicamente las cercas eléctricas y sus sistemas de protección, especialmente antes de temporadas lluviosas.
- Si un bovino sobrevive a una descarga, debe ser valorado cuanto antes por un médico veterinario, pues puede presentar quemaduras o lesiones internas que no siempre son visibles de inmediato.
No esperar a que empiece la tormenta
Para las fincas del Cesar, la prevención debería comenzar antes de escuchar los primeros truenos.
Si los pronósticos anticipan actividad eléctrica, el productor puede organizar con tiempo el manejo del hato y evitar desplazamientos o labores de campo mientras la tormenta está activa. Especialistas consultados por CONtexto Ganadero han recomendado suspender las labores a campo abierto y buscar refugio seguro cuando se presentan estos fenómenos.
Esta medida protege tanto a los animales como a trabajadores, vaqueros y propietarios.
El Ideam también recomienda que las personas se alejen de árboles aislados, cercas, líneas eléctricas, zonas altas y cuerpos de agua cuando existe actividad eléctrica.
Una pérdida que puede ocurrir en segundos
El caso del Magdalena demuestra que una descarga de pocos segundos puede representar una pérdida considerable para cualquier explotación ganadera.
Por ello, las tormentas eléctricas deberían incorporarse dentro de los protocolos de prevención de las fincas del Cesar, especialmente en predios donde existen grandes potreros, árboles aislados, cercas eléctricas o concentraciones importantes de animales.
La recomendación para los productores es clara: vigilar el clima, identificar anticipadamente los puntos de mayor riesgo y evitar que el ganado busque refugio precisamente en aquellos lugares que pueden convertirse en conductores de una descarga.

