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«Y para cuando el mejorado puesto de salud» ¡EL REMEDIO FUE PEOR QUE LA ENFERMEDAD!

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Atención médica precaria en San Juan del Cesar tras demolición de puestos de salud por el Ministerio de Salud.
¡El colmo! Mientras las obras no llegan, los sanjuaneros reciben atención bajo techos de paja. ¿Para cuándo el puesto de salud mejorado? Imagen e la web.

Lo que debía ser un gran avance para la salud en los corregimientos de San Juan del Cesar se ha transformado en una pesadilla de ladrillos rotos y esperanzas perdidas. Un proyecto del Ministerio de Salud, que prometía modernizar los puestos de atención, terminó por demoler lo poco que había, dejando a cientos de familias en una situación mucho peor que antes.

Consultas entre pupitres y casas prestadas

Hoy, la medicina en esta zona no se practica en hospitales, sino donde se puede. En Villa del Río, cuando el médico llega cada quince días, tiene que atender a sus pacientes en la escuela del pueblo. Allí, los enfermos esperan su turno entre tableros y cuadernos, en un salón que nunca fue pensado para curar personas.

La situación es igual de triste en otros puntos:

  • En Guayacanal: Pasaron de recibir atención bajo la sombra de un árbol a ocupar un pequeño cuarto en un colegio. No hay privacidad para embarazadas ni equipos para odontología.
  • En Veracruz: Una vivienda prestada por un vecino es el único refugio que queda, pero el permiso era por unos meses y ya han pasado dos años sin soluciones.

El rastro de un proyecto que se detuvo

Todo esto ocurrió porque el Gobierno Nacional incluyó a estas comunidades en un plan para construir nuevos Centros de Atención Primaria (Caps). La orden fue clara: derribar lo viejo para construir lo nuevo. Sin embargo, tras la demolición, las máquinas se detuvieron.

Lo que hoy ven los vecinos son lotes vacíos, maleza alta y varillas que se oxidan bajo el sol. Aunque el Ministerio de Salud canceló el contrato por retrasos y las entidades se tiran la pelota unas a otras, nadie responde a la pregunta más importante: ¿Cuándo volverán a tener un lugar digno para ser atendidos?

Un derecho que se quedó en el olvido

Para los líderes de la comunidad, esto no es solo un problema de contratos o dinero; es un golpe directo a la dignidad humana. Las familias más humildes, que ya sufrían por vivir lejos de las ciudades, ahora están en una «sala de espera permanente» donde la salud parece un lujo inalcanzable.

«La promesa de mejorar nos terminó dejando sin nada», es el sentimiento generalizado. Mientras los papeles van y vienen en las oficinas de Bogotá, en el campo de la Guajira la gente sigue esperando que el progreso, esta vez, sí llegue de verdad y no solo para derribar paredes.

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