Se cerró el círculo para el contratista más polémico del chavismo. En un inesperado y fulminante giro de la geopolítica regional, se confirmó la llegada de Alex Saab a Miami tras su deportación de Venezuela. El empresario colombiano, que pasó de ser considerado un intocable «héroe diplomático» en Caracas a convertirse en un estorbo para la nueva administración interina, pisó suelo estadounidense custodiado bajo un estricto operativo de seguridad federal.
El aterrizaje en Florida bajo custodia de la DEA
El arribo del polémico exministro fue constatado directamente por agencias internacionales en el aeropuerto de Opa-locka, ubicado en el estratégico condado de Miami-Dade. Nada más descender de la aeronave, Saab quedó formalmente a disposición de la justicia norteamericana, escoltado por agentes de la DEA.
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La entrega se materializó a través de un mecanismo administrativo exprés operado por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME). Las autoridades de Caracas justificaron la entrega mediante un comunicado oficial:
El colapso de un blindaje que parecía eterno
Esta es la segunda vez que el barranquillero enfrenta los tribunales estadounidenses. Su historial reciente detalla una intensa novela judicial y política:
- Prisión y canje (2021-2023): Saab estuvo preso en EE. UU. por lavado de activos hasta diciembre de 2023, cuando fue liberado gracias a un indulto de Joe Biden a cambio de contratistas norteamericanos.
- El auge en Caracas: A su regreso, fue nombrado presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP) y, posteriormente, ministro de Industria y Producción Nacional.
- La caída en desgracia: Su suerte cambió drásticamente tras la reciente captura de Nicolás Maduro en enero pasado. Dos semanas después, la presidenta interina Delcy Rodríguez lo destituyó de su cartera ministerial, sacándolo por completo del entorno del poder.
Mientras su esposa, Camilla Fabri, intentaba mantener un bajo perfil al frente de programas asistenciales de repatriación, el destino de Saab ya se negociaba a puerta cerrada en los despachos judiciales.
Finalmente, la utilización del tecnicismo de la «deportación» por parte del SAIME sirvió para evadir el veto constitucional que prohíbe textualmente la extradición de ciudadanos en Venezuela. Sin embargo, más allá de las maniobras jurídicas en Caracas, la realidad es contundente: el otrora operador financiero de Miraflores ya duerme en una celda de Florida, listo para encarar las cuentas pendientes que tiene con la justicia federal.


