Serie ¿Puede renacer Provincia de Padilla? Primera parte
Ocho municipios antioqueños acudirán a las urnas para decidir si conforman el Área Metropolitana del Valle de San Nicolás. Ese proceso abre una pregunta para el sur de La Guajira: ¿podrían los nueve municipios, identificados actualmente como Provincia de Padilla, organizarse bajo una figura semejante? La Constitución y la ley indican que la posibilidad existe.
La Registraduría Nacional convocó para el próximo 29 de noviembre la consulta popular que definirá la conformación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás. La decisión quedó establecida mediante la Resolución 10272 del 10 de septiembre de 2026. Los ciudadanos de Rionegro, La Ceja, La Unión, El Carmen de Viboral, El Retiro, El Santuario, Guarne y San Vicente Ferrer responderán si aceptan integrar la nueva entidad; por su parte, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, anunció que votará por el sí.
El caso llama la atención porque reúne a ocho municipios sin incluir a Medellín ni a otra capital departamental; por tanto, ofrece un referente para otras regiones colombianas que comparten problemas, relaciones económicas e identidad, pero administran separadamente sus territorios. Una de esas regiones podría ser Provincia de Padilla. En el sur de La Guajira, nueve municipios conservan estrechos vínculos históricos, culturales, familiares y productivos. Aunque actualmente no existe una iniciativa formal conocida para convertirla en área metropolitana, la legislación permite plantear la discusión.
Provincia de Padilla tiene raíces anteriores a La Guajira
El nombre Provincia de Padilla apareció durante el siglo XIX, cuando los territorios que hoy forman Magdalena, Cesar y La Guajira pertenecían a una misma organización política regional. Su denominación rindió homenaje al almirante José Prudencio Padilla, héroe naval de la independencia nacido en Riohacha; sin embargo, aquella antigua división administrativa no coincidía exactamente con la región que hoy recibe ese nombre. En la organización territorial registrada a comienzos del siglo XX, Riohacha era la capital de la Provincia de Padilla.
En ese momento, la provincia estaba integrada por Riohacha, Barrancas, Camarones, Dibulla, Fonseca y San Juan del Cesar. Villanueva, en cambio, pertenecía a la Provincia de Valledupar, junto con Chiriguaná, Chimichagua, Espíritu Santo, Robles y Valencia de Jesús. Esta diferencia resulta fundamental. La Provincia de Padilla actual no representa una reproducción exacta de aquella división administrativa. Es una identidad regional que evolucionó mientras cambiaban los límites políticos del antiguo Magdalena Grande.
La Intendencia reunió nuevos territorios
La organización territorial volvió a modificarse mediante el Decreto 1824 del 13 de junio de 1954. La norma creó la Intendencia Nacional de La Guajira, estableció su capital en Riohacha e incorporó municipios que anteriormente dependían del Magdalena. En ese proceso quedaron unidos Riohacha, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar y Villanueva. Este último pasó al territorio guajiro pese a que, históricamente, había formado parte de la Provincia de Valledupar.
Después, el Acto Legislativo 1 de 1963 abrió el camino para convertir la intendencia en departamento. La Ley 19 del 10 de noviembre de 1964 creó el departamento de La Guajira, que comenzó su vida administrativa el primero de julio de 1965. La nueva entidad reunió territorios con características distintas. La Alta Guajira posee una marcada presencia del pueblo wayuu y condiciones desérticas. En contraste, el sur mantiene una tradición agrícola, ganadera, minera y vallenata, estrechamente relacionada con Valledupar y el valle del río Cesar.
¿Qué se conoce hoy como Provincia de Padilla?
Actualmente, el nombre Provincia de Padilla se utiliza para identificar principalmente a nueve municipios del sur de La Guajira:
- Hatonuevo.
- Barrancas.
- Fonseca.
- Distracción.
- San Juan del Cesar.
- El Molino.
- Villanueva.
- Urumita.
- La Jagua del Pilar.
Varios no existían como municipios cuando nació el departamento. Distracción, El Molino, Hatonuevo y La Jagua del Pilar surgieron después, mediante segregaciones de territorios municipales más antiguos; por eso, Provincia de Padilla representa hoy una construcción histórica, cultural y social. Sus poblaciones comparten relaciones familiares, expresiones lingüísticas, celebraciones religiosas, actividades comerciales y una tradición musical que convirtió al sur guajiro en una de las grandes cunas del vallenato.
Los festivales, las fiestas patronales y las dinastías de músicos y compositores refuerzan esa identidad. En esta región, la palabra “provinciano” no describe solamente la procedencia de una persona. También expresa una manera de hablar, componer, celebrar y relacionarse con los demás pueblos.
Nueve municipios conectados en la vida diaria
La integración no se limita a la cultura. Muchos habitantes residen en un municipio, trabajan en otro y buscan servicios médicos, educativos o comerciales en una tercera población. La Troncal del Oriente sostiene gran parte de esos desplazamientos cotidianos. San Juan del Cesar, Fonseca y Villanueva ejercen distintos niveles de centralidad regional; sin embargo, los demás municipios aportan actividades productivas, recursos naturales y comunidades que mantienen un intercambio permanente.
Esa realidad permite pensar en soluciones compartidas para el transporte intermunicipal, la atención hospitalaria, la educación superior y la conectividad. También podría facilitar la planificación de proyectos que actualmente dependen de gestiones aisladas. La legislación colombiana no exige que las cabeceras formen una sola mancha urbana. Lo determinante es demostrar que existen relaciones territoriales, económicas, sociales y físicas que requieren una administración coordinada.
Minería, agricultura y comercio comparten el territorio
La economía de Provincia de Padilla reúne diferentes vocaciones productivas. Hatonuevo y Barrancas sienten directamente la influencia de la explotación carbonífera de Cerrejón. En los demás municipios conservan importancia la agricultura, la ganadería, el comercio y los servicios. La minería genera empleos, regalías y movimiento económico, pero también ocasiona desafíos ambientales y sociales que superan los límites municipales. La protección del agua, la recuperación del suelo y la diversificación productiva necesitan una visión regional.
Además, las poblaciones comparten las cuencas de los ríos Ranchería y Cesar, así como la serranía del Perijá. Una decisión adoptada en un municipio puede afectar el suministro de agua, los ecosistemas o las actividades económicas de sus vecinos. El Ranchería nace en la Sierra Nevada de Santa Marta y recorre aproximadamente 248 kilómetros antes de desembocar cerca de Riohacha. Según Corpoguajira, representa la principal fuente de agua dulce de La Guajira dentro de un territorio marcado por el déficit hídrico.
Por tanto, la gestión integral del agua podría convertirse en uno de los principales asuntos comunes. También podrían abordarse regionalmente el tratamiento de residuos, la movilidad, el turismo, la seguridad, la protección ambiental y la infraestructura vial.
¿Pueden constituirse como área metropolitana?
La respuesta jurídica inicial es afirmativa. El artículo 319 de la Constitución permite que dos o más municipios con relaciones económicas, sociales y físicas se organicen como área metropolitana. La Ley 1625 de 2013 amplió esos criterios. La norma reconoce vínculos territoriales, ambientales, económicos, sociales, demográficos, culturales y tecnológicos que requieran coordinación para impulsar el desarrollo y prestar servicios públicos.
Además, la ley no determina un número máximo de integrantes. Tampoco exige una población conjunta mínima, una extensión territorial específica ni la inclusión de la capital departamental; incluso, permite reunir municipios pertenecientes a varios departamentos. Así las cosas, no existe una prohibición para que los nueve municipios del sur guajiro impulsen el Área Metropolitana Provincia de Padilla. El número de integrantes no sería el obstáculo.
El verdadero desafío consistiría en demostrar que funcionan como un conjunto y que enfrentan problemas cuya solución supera la capacidad individual de las nueve alcaldías.
¿Cuáles serían sus asuntos metropolitanos?
La ley define como hechos metropolitanos aquellos fenómenos que afectan simultáneamente a dos o más municipios. En Provincia de Padilla podrían estudiarse, entre otros:
- La movilidad por la Troncal del Oriente.
- El transporte público intermunicipal.
- La gestión de los ríos Ranchería y Cesar.
- El abastecimiento de agua potable.
- El tratamiento de residuos sólidos.
- Los efectos regionales de la minería.
- La atención hospitalaria compartida.
- La protección de la serranía del Perijá.
- El desarrollo agrícola y ganadero.
- La promoción turística y cultural.
- La seguridad del corredor.
- La planificación del crecimiento urbano.
No bastaría, entonces, con invocar la historia de la provincia. Los promotores necesitarían estudios técnicos, económicos, sociales y ambientales que sustenten la conveniencia de administrar conjuntamente esos asuntos.
El municipio núcleo, una decisión determinante
Toda área metropolitana debe organizarse alrededor de un municipio núcleo. Allí quedaría la sede de la entidad y su alcalde presidiría la Junta Metropolitana. Como ninguno de los nueve municipios es capital departamental, la Ley 1625 establece que el núcleo debe ser aquel que tenga la mayor categoría conforme a la Ley 617 de 2000; por tanto, habría que revisar la categorización fiscal vigente cuando se presente el proyecto.
Por su población, ubicación y oferta institucional, San Juan del Cesar y Fonseca podrían aparecer en la discusión; sin embargo, no sería correcto escoger anticipadamente a uno por razones únicamente políticas o históricas. La condición de núcleo tiene efectos importantes. Su alcalde presidiría la junta y presentaría la terna para escoger al director; por eso, la estructuración jurídica tendría que despejar este punto antes de presentar la propuesta.
¿Quién podría promover la creación?
El proceso no depende exclusivamente de los nueve alcaldes. También pueden impulsarlo la tercera parte de los concejales de los municipios interesados, el gobernador de La Guajira o los ciudadanos; en este último caso, la iniciativa debe contar con el respaldo del 5 % del censo electoral total de los municipios involucrados. Esto permitiría que un movimiento ciudadano pusiera el tema sobre la mesa, incluso, sin un acuerdo inicial entre todos los mandatarios.
Los promotores deberán elaborar un proyecto que identifique los municipios, determine el núcleo y explique las razones para crear el área; asimismo, tendrán que establecer las fuentes y los porcentajes de los aportes municipales que financiarían su funcionamiento. Antes de acudir a la Registraduría, el documento debe remitirse a las comisiones especiales de Ordenamiento Territorial del Senado y la Cámara. Estas emitirán un concepto sobre la conveniencia, oportunidad y demás aspectos relevantes de la propuesta.
Si el proyecto cumple los requisitos, la Registraduría convocará la consulta popular. La votación deberá celebrarse entre tres y cinco meses después de publicarse la convocatoria.
Los habitantes tendrían la última palabra
La Gobernación y las alcaldías no podrían imponer la integración. Los ciudadanos tendrían que decidirla en las urnas, como ocurrirá en los ocho municipios antioqueños. Para aprobar la propuesta, el sí deberá conseguir la mayoría en cada municipio. Además, la participación tendrá que alcanzar por lo menos el 5 % del respectivo censo electoral, según la modificación introducida por la Ley 1993 de 2019.
Por consiguiente, no bastaría sumar todos los votos de la región. El resultado tendría que comprobarse individualmente en cada municipio convocado. Después de la consulta, los alcaldes y presidentes de los concejos correspondientes protocolizarían la conformación ante la Notaría Primera del municipio núcleo.
No desaparecerían las alcaldías ni los concejos
La creación del Área Metropolitana Provincia de Padilla no convertiría al sur de La Guajira en un departamento independiente. Tampoco eliminaría municipios, alcaldes, concejos o presupuestos locales. La nueva entidad coordinaría los asuntos definidos como metropolitanos; para ello, contaría con personería jurídica, patrimonio propio, una Junta Metropolitana, un director y las unidades técnicas necesarias.
Los municipios conservarían su autonomía local, pero tendrían que armonizar sus planes de ordenamiento con la planificación metropolitana en los asuntos compartidos. Igualmente, aportarían recursos para financiar el funcionamiento y los proyectos comunes. El área podría ejecutar infraestructura regional, formular políticas de movilidad, coordinar determinados servicios y gestionar inversiones que resulten difíciles de asumir separadamente.
Antioquia deja planteada la pregunta
El Valle de San Nicolás y Provincia de Padilla tienen condiciones diferentes; sin embargo, el proceso antioqueño demuestra que varios municipios pueden reconocer sus vínculos, construir una propuesta técnica y permitir que la ciudadanía decida. También sería jurídicamente posible utilizar el nombre Área Metropolitana Provincia de Padilla. En ese caso, la palabra “Provincia” tendría un significado histórico y cultural. La entidad seguiría siendo un área metropolitana, no un nuevo departamento ni una provincia administrativa.
Por ahora, no existe una propuesta formal conocida. Lo que aparece es una pregunta inspirada en un proceso democrático que ya avanza en otra región del país. Antioquia llevará la decisión a las urnas el 29 de noviembre. En el sur de La Guajira, la posibilidad apenas comienza a asomarse: si nueve municipios comparten historia, cultura, economía, caminos, ríos y problemas, ¿por qué no podrían también planificar juntos su futuro?


