Barguil y Daniel Briceño quedaron en el centro de la disputa por la presidencia de la Cámara de Representantes. El conservador entró con fuerza en la competencia, respaldado por un acuerdo que involucraría a congresistas de los partidos Conservador, Liberal y Centro Democrático.
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Con esta movida, el Partido Conservador se le atraviesa por partida doble al Centro Democrático. En el Senado decidió apoyar a Alfredo Deluque, del Partido de la U, en contra de Honorio Henríquez. Ahora busca quedarse con la presidencia de la Cámara y dejar por fuera a Briceño.
Lo llamativo es que el propio Centro Democrático estaría participando en la negociación que afecta a uno de sus representantes más visibles.
Barguil y Daniel Briceño, frente a frente por la Cámara
La pugna entre Barguil y Daniel Briceño evidencia las negociaciones que se adelantan para distribuir las presidencias del Congreso durante el periodo legislativo que comenzará el 20 de julio. Daniel Briceño reconoció en una entrevista con La Luciérnaga, de Caracol Radio, que congresistas conservadores, liberales y del Centro Democrático avanzaron en un acuerdo para entregar la presidencia de la Cámara a Nicolás Barguil.
Briceño también explicó que su nombre había sido promovido desde el gobierno entrante, pero admitió que su colectividad decidió concentrar sus esfuerzos en la presidencia del Senado. “Mi partido, Centro Democrático, en este momento, decidió jugársela por la presidencia del Senado”, afirmó el representante electo.
La declaración permite entender que Briceño no está siendo desplazado únicamente por una ofensiva conservadora. Una parte de su propio partido habría aceptado aplazar su aspiración para fortalecer la candidatura de Honorio Henríquez en la Cámara alta.
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La negociación conocida hasta ahora contempla que el Partido Conservador ocupe el primer turno en la presidencia de la Cámara. El nombre que encabeza esa posibilidad es el de Barguil, representante por Córdoba. En los años siguientes, la dignidad sería repartida entre liberales, integrantes del Centro Democrático y otros sectores políticos.
El sacrificio del congresista más votado
La decisión representa un golpe político para Daniel Briceño, quien obtuvo 262.104 votos en Bogotá y se convirtió en el congresista más votado en las elecciones legislativas de 2026. Su resultado electoral lo había puesto entre los nombres con mayor fuerza para asumir la presidencia de la Cámara durante el primer año del nuevo Congreso.
Sin embargo, en las elecciones de las mesas directivas no siempre se imponen los candidatos con mayor respaldo ciudadano. Allí pesan las bancadas, los compromisos entre partidos y los acuerdos para distribuir el poder durante los cuatro años del periodo legislativo.
Briceño podría terminar pagando el precio de la apuesta del Centro Democrático por Honorio Henríquez. El problema para el uribismo es que los votos sacrificados en la Cámara no garantizan, hasta ahora, la victoria en el Senado.
Los conservadores juegan en los dos tableros
El presidente del Partido Conservador, Efraín Cepeda, confirmó que su colectividad respaldará de manera unánime a Alfredo Deluque para presidir el Senado. Además, descartó que los conservadores acompañen la aspiración de Honorio Henríquez.
La decisión deja al Centro Democrático ante una compleja paradoja. El partido estaría renunciando a impulsar con fuerza a Briceño en la Cámara para concentrarse en Henríquez, pero los conservadores ya anunciaron que votarán por el adversario de este último.
Mientras tanto, la colectividad azul gana espacio en las dos corporaciones. Sus votos pueden resultar decisivos para elegir a Deluque en el Senado y su candidato aparece como favorito para quedarse con la Cámara.
Así, el Conservador no solo intenta ocupar una de las presidencias. También busca convertirse en árbitro de la elección de la otra.
¿Acuerdo entre el Conservador y La U?
La coincidencia de los movimientos alimenta una hipótesis que comienza a circular en los corredores políticos: los conservadores apoyarían a Deluque en el Senado y, a cambio, esperarían que el Partido de la U respaldara a Barguil en la Cámara.
Por ahora, no existe una confirmación pública de ese intercambio. Tampoco se conoce una decisión oficial de la bancada de La U en la Cámara a favor de Barguil. Por eso, el posible acuerdo debe mantenerse en el terreno de la interpretación política y no presentarse como un hecho consumado.
No obstante, la secuencia resulta difícil de ignorar. El Conservador entrega sus votos a un candidato de La U en el Senado y, casi simultáneamente, reclama para sí la presidencia de la Cámara.
La votación del próximo 20 de julio mostrará si se trata de movimientos separados o de una negociación más amplia para repartir las posiciones principales del Congreso.
Por ahora, una cosa está clara: Nicolás Barguil se atravesó en el camino de Daniel Briceño, mientras el Partido Conservador mueve sus fichas para influir en las presidencias del Senado y la Cámara.


