Una nueva cancelación en la ruta Valledupar–Bogotá reavivó los reclamos por el monopolio aéreo en Valledupar. El vuelo AV8581 de Avianca no despegó la noche del jueves 17 de septiembre debido a una presunta avería. El incidente ocurrió menos de 72 horas después de otra grave alteración que afectó al senador Didier Lobo y a más de cien pasajeros. Una viajera consultada por Noticias del Cesar relató que el vuelo debía salir cerca de las 9:00 de la noche desde el aeropuerto Alfonso López Pumarejo; sin embargo, cuando estaba por comenzar el abordaje, la aerolínea informó que la aeronave presentaba una falla.
“Nos dijeron dentro de la sala de espera, al momento de iniciar el abordaje, que el avión había tenido una avería”, explicó la pasajera. Según su testimonio, los usuarios tuvieron que abandonar el aeropuerto sin recibir una solución inmediata que les permitiera viajar esa misma noche. La mujer señaló que entre los afectados había médicos, empresarios y ciudadanos con citas programadas en Bogotá. En su caso, perdió una reunión de negocios; además, ella y su esposo asumieron gastos adicionales de transporte por el desplazamiento de ida y regreso al aeropuerto.
Los pasajeros fueron reubicados en el vuelo AV9411, programado para las 12:20 del mediodía del viernes 18 de septiembre. Por tanto, algunos debieron esperar alrededor de 15 horas para continuar el viaje hacia la capital del país.
Segundo trastorno aéreo en menos de 72 horas
La cancelación se produjo apenas dos días después de la demora que afectó al vuelo AV8595, también operado por Avianca entre Valledupar y Bogotá. Ese servicio debía salir a las 8:35 de la mañana del martes 15 de septiembre, pero fue aplazado hasta las 11:00 a. m. La aplicación de Avianca informó inicialmente que el retraso en la llegada del vuelo AV8594 podía afectar la salida del AV8595. Esa aeronave debía arribar desde Bogotá y luego cubrir el trayecto de regreso desde Valledupar.
Los pasajeros alcanzaron a abordar el avión. No obstante, cuando se disponían a despegar, la tripulación les indicó que debían descender debido a una restricción operacional de dos horas en el aeropuerto El Dorado. El senador cesarense Didier Lobo, quien viajaba en ese vuelo, publicó un video de los pasajeros regresando a la terminal. En las imágenes se observa a varias personas descendiendo por la rampa mientras la aeronave permanece estacionada en la plataforma.
“¿Quién responde por las citas médicas, reuniones, compromisos laborales y, en mi caso, por las obligaciones que tenemos en el Congreso?”, cuestionó Lobo. El dirigente también pidió más opciones de conectividad aérea para Valledupar y el Cesar. Aunque el vuelo finalmente salió, el episodio representó una demora superior a dos horas. En consecuencia, la cancelación del jueves no aparece como un hecho aislado, sino como el segundo trastorno grave de la ruta Valledupar–Bogotá en menos de 72 horas.
Monopolio aéreo en Valledupar limita las alternativas
El monopolio aéreo en Valledupar constituye el centro de las reclamaciones. Actualmente, Avianca es la única empresa que ofrece vuelos directos y regulares entre la capital del Cesar y Bogotá, según la programación disponible para esta ruta. La operación contempla cerca de 15 frecuencias semanales, con dos vuelos diarios en promedio; sin embargo, todos dependen de la misma compañía. Por eso, una avería, una restricción operacional o el retraso de una aeronave puede afectar los itinerarios sin que los usuarios tengan otra aerolínea disponible en la terminal.
La pasajera sostuvo que los tiquetes desde Valledupar pueden superar los $400.000 por trayecto. Entretanto, afirmó que desde aeropuertos cercanos, como Riohacha, consigue tarifas considerablemente menores debido a la presencia de varias empresas. “Estamos fregados aquí en Valledupar. Nos dejamos ganar de Riohacha, Santa Marta y Montería. Montería tiene hasta vuelos internacionales”, expresó la viajera. Aunque las tarifas cambian según la fecha, la anticipación y la disponibilidad, su reclamo refleja la inconformidad por la escasa competencia.
Además, el problema trasciende el precio de los pasajes. La dependencia de un solo operador reduce las posibilidades de reubicación cuando ocurre una cancelación. También aumenta el impacto sobre viajeros que deben cumplir tratamientos médicos, compromisos empresariales, diligencias judiciales o conexiones internacionales.
¿Qué pueden reclamar los pasajeros afectados?
Cuando una aerolínea cancela un vuelo, debe informar oportunamente la causa y ofrecer alternativas a los usuarios. Dependiendo de las circunstancias, el pasajero puede solicitar reubicación, reembolso y las asistencias establecidas en la regulación aeronáutica. Si la cancelación obliga al viajero a permanecer fuera de su lugar de residencia, también pueden aplicar servicios de alojamiento y transporte. No obstante, las compensaciones dependen de la causa comprobada y de si el hecho resulta atribuible a la empresa.
La Superintendencia de Transporte recomienda conservar la tarjeta de embarque, los mensajes enviados por la aerolínea y los comprobantes de los gastos ocasionados. Asimismo, los afectados pueden presentar una reclamación formal ante Avianca y, posteriormente, acudir a la autoridad competente. Mientras se conocen explicaciones oficiales sobre la cancelación del AV8581, los pasajeros vuelven a pedir competencia, mejores tarifas y mayor confiabilidad. Para ellos, el tiempo perdido también tiene un costo que no siempre queda cubierto con la simple reubicación en otro vuelo.

