«Chico Tallbike» recorre el Caribe en bicicleta de dos pisos

Sebastián Hincapié partió de Bogotá el 7 de agosto. Su meta inicial era Coveñas, pero la libertad de la ruta lo llevó a bordear toda la costa hasta llegar a Valledupar en un vehículo sin frenos.

Emprender un viaje por carretera sobre una máquina que desafía la gravedad requiere de una determinación fuera de lo común. El bogotano Sebastián Hincapié, conocido en redes sociales como el «Chico Tallbike», decidió dejar atrás la monotonía y empacó lo estrictamente necesario para recorrer la costa norte colombiana montado en una bicicleta de dos pisos.

Una máquina de dos pisos y piñón fijo La pasión de Sebastián por las tallbikes (bicicletas altas) comenzó hace cinco años. Tras sufrir el robo de su primer modelo de dos pisos el año pasado, decidió construir uno nuevo financiándolo a través de una rifa. Esta nueva versión tiene un reto superlativo: es de piñón fijo y carece de frenos convencionales.

Esta particularidad técnica convirtió su travesía en una prueba de resistencia extrema. Al llegar al departamento del Cesar, enfrentó uno de los tramos más exigentes en el descenso hacia Río Seco (kilómetro 18). Con fuertes vientos en contra y sin un sistema de frenado, tuvo que controlar la imponente bicicleta utilizando únicamente la fuerza de resistencia de sus piernas sobre los pedales.

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Sobrevivir en la ruta: el trabajo como moneda El objetivo inicial del viaje era llegar a Coveñas. Tras lograrlo y superar algunas dificultades económicas, Sebastián decidió extender su ruta, trazando un mapa asombroso por todo el Caribe:

  • Ruta costera: Coveñas, Tolú, Cartagena y Barranquilla.
  • Troncal del Caribe: Santa Marta, Palomino y Riohacha.
  • El desvío sur: Bordeando la Sierra Nevada hasta aterrizar en Valledupar.

Para financiar esta travesía, el ciclista recurre a sus propias manos. En cada pueblo o ciudad, ofrece su fuerza laboral en restaurantes y negocios locales a cambio de comida o recursos monetarios. Lava platos, limpia motocicletas, cocina o realiza oficios varios para asegurar su supervivencia. Además, cuenta con el patrocinio de la tienda Cycling Gab, que le provee indumentaria especializada para soportar las sofocantes temperaturas costeñas.

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Su paso por Valledupar y un mensaje contra la monotonía Instalado temporalmente en La Cuarta, el «Chico Tallbike» dedicará sus días en la capital del Cesar a interactuar con los ciudadanos, rodar junto a colectivos locales y regalarle a la gente una excusa para sonreír al ver su inusual vehículo.

Su mensaje para los jóvenes es directo: no dejarse esclavizar por la idea de que la estabilidad solo se encuentra en un ciclo rutinario. «Solo hay una vida», afirma Sebastián con convicción. Su invitación no es necesariamente a cruzar el país en una bicicleta de dos pisos, sino a vencer el miedo, salir de la zona de confort y atreverse a explorar el mundo, así sea pedaleando hasta el pueblo más cercano.

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