Tres congresistas cesarenses pidieron modificar el castigo por consumo de energía establecido por la Creg. Advierten que la medida desconoce las altas temperaturas del Caribe y podría elevar las facturas de hogares, comerciantes y pequeños empresarios. La controversia gira alrededor de la Resolución 101 120 de 2026. Esta norma creó un programa temporal para reducir la demanda eléctrica ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño. El esquema premia a quienes disminuyan su consumo, pero aplica cobros adicionales cuando el usuario supere determinados límites.
El representante Mello Castro y los senadores Didier Lobo y Claudia Margarita Zuleta coincidieron en que el Caribe necesita un tratamiento diferente. Según sus argumentos, utilizar ventiladores, neveras y aires acondicionados durante más horas no constituye un lujo en territorios con temperaturas extremas.
Así funciona el castigo por consumo de energía
La Resolución 101 120 de 2026 de la Creg establece una meta individual para cada usuario. Esta referencia corresponde a la mediana de sus consumos diarios facturados durante los 12 meses anteriores al programa. El usuario puede consumir hasta un 10 % por encima de esa meta sin recibir un cobro adicional. Sin embargo, la energía utilizada después de superar el 110 % entra en el rango sujeto al recargo. Por tanto, el incremento no se aplica sobre toda la factura, sino únicamente sobre el excedente penalizado.
Para los hogares de estratos 1, 2 y 3, el factor equivale a un 30 % adicional sobre ese consumo excedente. En los estratos 4, 5 y 6 llega al 50 %. Para los usuarios comerciales e industriales alcanza el 70 %. La medida comenzó el 1.º de septiembre, después de que la Creg aplazara su fecha inicial por la emergencia causada por el terremoto. No obstante, el primer ciclo de facturación tendrá carácter pedagógico. Si aparece un recargo durante ese periodo, será informativo y no deberá pagarse.
Los cobros efectivos comenzarán desde el siguiente ciclo de lectura. El programa tendrá una duración inicial de seis meses, aunque la Creg podrá prorrogarlo o terminarlo antes si cambian las condiciones del sistema eléctrico.
Congresistas reclaman una tarifa diferencial para el Caribe
Mello Castro sostuvo que el consumo energético del Cesar no aumenta por gusto, sino por las temperaturas propias del departamento. Además, afirmó que el nuevo cobro afectaría a familias y pequeños negocios que ya enfrentan facturas difíciles de pagar. “Este cobro golpea a hogares, comerciantes y pequeños empresarios que ya enfrentan unas tarifas excesivas”, señaló el representante. Por ello, solicitó al Ministerio de Minas y Energía un espacio para revisar la resolución y ajustarla a las condiciones regionales.
Castro propuso una tarifa diferencial que reconozca la realidad climática del Caribe. También advirtió que los mayores costos de la energía pueden convertirse en un obstáculo para la generación de empleo y el crecimiento de las empresas cesarenses. Didier Lobo expresó una posición similar. El senador rechazó que el consumo del Caribe se mida con los mismos parámetros aplicados en regiones de clima frío. “Prender un ventilador o un aire acondicionado no es un lujo, es una necesidad”, manifestó.
Lobo aseguró que la salida no consiste en trasladar nuevos cobros a los usuarios. En cambio, propuso reducir las tarifas, modernizar las redes eléctricas y promover programas de eficiencia energética. El senador ya había advertido sobre las altas tarifas de Afinia en el Caribe.
Claudia Margarita Zuleta también pidió que la medida no se aplique bajo las mismas condiciones en todo el país. La senadora recordó que el Caribe registra temperaturas superiores a los 38 °C y sensaciones térmicas que pueden rebasar los 40 °C. En esas circunstancias, explicó, las familias necesitan mantener encendidos ventiladores y aires acondicionados durante más tiempo. Ese comportamiento eleva el consumo mensual, incluso cuando los usuarios intentan utilizar la energía de forma responsable.
La advertencia coincide con los pronósticos que señalan que El Niño podría aumentar el calor y reducir las lluvias en el Cesar. Por eso, los congresistas consideran que el historial de consumo no basta para distinguir entre derroche y necesidad climática.
Asocapitales propone ajustar la meta según el clima
La petición cesarense coincide parcialmente con una propuesta presentada por Asocapitales ante la Creg y el Ministerio de Minas. La asociación planteó crear un Factor de Ajuste Climático Territorial para modificar temporalmente las metas cuando existan condiciones extraordinarias de calor y humedad; sin embargo, Asocapitales no solicitó excluir de manera general al Caribe. Su propuesta permitiría aumentar la referencia individual cuando datos oficiales demuestren que el clima está elevando la demanda. Si el usuario supera la meta ajustada, el excedente todavía generaría el cobro correspondiente.
Valledupar figura entre las siete capitales caribeñas que deberían analizarse, junto con Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Riohacha, Montería y Sincelejo. La evaluación tendría en cuenta temperatura, humedad, sensación térmica, consumo promedio e impacto por estrato; mientras tanto, el Gobierno defiende el programa como una herramienta para conservar los embalses y disminuir el riesgo de racionamiento. El Ministerio de Minas y Energía sostiene que los recursos recaudados financiarán beneficios para quienes reduzcan su consumo.
La discusión queda ahora en manos de la Creg y el Ministerio. Hasta el momento no existe una exclusión aprobada para el Cesar ni para el Caribe. Lo que está sobre la mesa es una petición política y técnica para evitar que soportar el calor termine convertido en otro costo para el bolsillo.


