El acceso a la educación superior mejoró en el Cesar durante los últimos años, pero casi cinco de cada diez bachilleres todavía no ingresan de manera inmediata a programas universitarios, técnicos o tecnológicos.
Así lo muestra un análisis del Índice de Trayectoria Educativa, indicador que mide el porcentaje de estudiantes que pasan de la educación media a la educación superior.
Entre 2018 y 2025, el tránsito inmediato en el departamento pasó de 36,3 a 53,5 por cada 100 bachilleres.
La cifra evidencia un avance importante, aunque también deja un reto considerable: cerca del 46,5 % de los jóvenes no continúa inmediatamente su formación después de terminar el colegio.
El corredor minero también mostró avances
El estudio, elaborado por Arteaga Latam, analizó además el comportamiento de cinco municipios del corredor minero: Agustín Codazzi, Becerril, Chiriguaná, El Paso y La Jagua de Ibirico.
En estas poblaciones, el acceso a la educación superior pasó de 24,9 a 45,7 por cada 100 bachilleres.
Eso representa un aumento de 20,8 puntos en el periodo evaluado.
La permanencia escolar también presentó una mejora. La deserción en secundaria bajó de 5,1 a 4,3 por cada 100 estudiantes.
Dentro de este grupo, Chiriguaná registró el mayor avance, con 10,6 puntos. Le siguieron El Paso, con 9,5; La Jagua de Ibirico, con 6,3, y Becerril, con 4,9.
Saber 11 también mejoró
El informe señala además un crecimiento en los resultados de las pruebas Saber 11.
El promedio departamental pasó de 246,2 a 256,6 puntos.
Pese a esta mejora, desde el sector empresarial advierten que todavía existen desafíos relacionados con la calidad educativa y el acceso efectivo a oportunidades de formación superior.
Inversión en infraestructura y becas
Al cierre de 2025, Drummond reportó la construcción y mejoramiento de 1.252 aulas de clase, con impacto en más de 72.000 estudiantes.
La empresa también informó que 495 jóvenes de instituciones públicas recibieron becas y apoyos de sostenimiento para cursar estudios superiores.
Además, más de 8.500 hijos de empleados accedieron a subsidios educativos.
Otros 4.500 adultos participaron en procesos de alfabetización y alrededor de 40.000 estudiantes fueron vinculados a proyectos de calidad educativa.
El reto sigue siendo ampliar el acceso
Aunque los indicadores muestran avances, el departamento todavía enfrenta una brecha significativa entre quienes terminan el colegio y quienes continúan estudiando.
El reto consiste en mantener la reducción de la deserción y ampliar el acceso a programas técnicos, tecnológicos y universitarios.
La situación también plantea la necesidad de fortalecer las opciones para los jóvenes que no ingresan inmediatamente a la educación superior y que pueden quedar por fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral.
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