El grave accidente de Kbeto Zuleta y su agrupación volvió a poner sobre la mesa una historia dolorosa para el vallenato: varios de sus artistas, músicos y trabajadores han perdido la vida o han sufrido graves lesiones mientras se desplazaban por las carreteras colombianas. La tragedia ocurrida durante la madrugada de este lunes 26 de octubre en el puente sobre el río Ariguaní no es un episodio aislado dentro de la historia del género. El bus que transportaba a la agrupación de Kbeto Zuleta cayó desde el puente cuando transitaba por la vía entre El Difícil, Magdalena, y Bosconia, Cesar. El alcalde de Bosconia, Jorge Patiño, confirmó posteriormente que el balance aumentó a cuatro personas fallecidas.
Dos de las víctimas inicialmente identificadas fueron el corista Geovanny Lobo y el guitarrista Harold Santana. Además, varios integrantes de la agrupación resultaron heridos. Kbeto Zuleta permanece bajo atención médica en una Unidad de Cuidados Intensivos. Fuentes médicas consultadas por El Pilón señalaron que sufrió lesiones vasculares y óseas severas en sus extremidades inferiores y que fue necesario amputarle una pierna. Las autoridades todavía investigan las causas del siniestro.
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Fabri Meriño: una pionera del acordeón que murió en carretera
Mucho antes de las tragedias que marcaron a generaciones recientes del vallenato, la carretera ya había cobrado la vida de una de las mujeres pioneras del género. Fabriciana “Fabri” Meriño Manjarrez, nacida en El Molino, La Guajira, fue una de las primeras mujeres que se atrevió a competir tocando acordeón en los comienzos del Festival de la Leyenda Vallenata. Siendo apenas una adolescente compartió escenario con figuras consagradas del folclor y posteriormente hizo parte de la agrupación de Aníbal Velásquez.
Su carrera terminó abruptamente en noviembre de 1971, cuando tenía solo 19 años. El bus en el que viajaba con la agrupación musical sufrió un accidente entre Turbaco y Cartagena, después de una presentación. Meriño murió en el siniestro y su nombre quedó como uno de los antecedentes más antiguos de artistas vinculados al vallenato que perdieron la vida en carretera.
Hernando Marín, otro grande del vallenato que murió en carretera
La carretera también cobró la vida de Hernando “Nando” Marín Lacouture, uno de los compositores más importantes del vallenato y autor de clásicos como La creciente, La ley del embudo, Los maestros, Canta conmigo y Valledupar del alma. Nacido en El Tablazo, jurisdicción de San Juan del Cesar, La Guajira, Marín construyó una obra marcada por el costumbrismo, la protesta social y las historias de la provincia. El Gobierno del Cesar lo ha destacado como autor de más de 400 canciones que dejaron una profunda huella en el folclor vallenato.
Su vida terminó trágicamente en septiembre de 1999, cuando el taxi en el que se movilizaba sufrió un accidente cerca de Los Palmitos, Sucre. El vehículo se salió de la carretera y el compositor perdió la vida. Su muerte se sumó a una lista de tragedias viales que, con el paso de los años, ha golpeado tanto a cantantes como a compositores, músicos y demás integrantes del universo vallenato.
Una historia dolorosa para el vallenato
El accidente reabre un capítulo que atraviesa varias generaciones del folclor. Una de las tragedias más recordadas ocurrió el 19 de enero de 1995, cuando Patricia Teherán murió mientras viajaba entre Barranquilla y Cartagena. La cantante de Tarde lo conocí se movilizaba por el sector de Lomita Arenas, Bolívar, cuando el vehículo perdió el control. Su esposo y representante, Víctor Sierra, también murió. Ocho años después, en noviembre de 2003, murió Jesús Manuel Estrada, intérprete que había hecho parte de Los Diablitos y cuya voz quedó vinculada a canciones de gran recordación dentro del género. Su accidente ocurrió cuando se desplazaba por carretera entre Cesar y Santander.
Kaleth Morales, una muerte que marcó una generación
El 23 de agosto de 2005, Kaleth Morales sufrió un grave accidente mientras viajaba entre Cartagena y Valledupar acompañado por su hermano Keyner Morales. El creador de Vivo en el limbo fue trasladado inicialmente a centros asistenciales de Magdalena y posteriormente a Cartagena. Murió el 24 de agosto, con apenas 21 años. Su muerte ocurrió cuando se encontraba en pleno ascenso artístico y se convertía en una de las principales figuras de la llamada Nueva Ola del vallenato.
Martín Elías: del concierto a la tragedia
Otro de los episodios que golpeó profundamente al vallenato ocurrió el 14 de abril de 2017. Después de presentarse en Coveñas, Sucre, Martín Elías Díaz emprendió viaje por carretera hacia Cartagena. Durante el recorrido, el vehículo en el que se movilizaba sufrió un accidente. El cantante fue trasladado a un centro asistencial, pero murió por la gravedad de sus lesiones. Tenía 26 años y atravesaba uno de los momentos de mayor reconocimiento de su carrera. La muerte del hijo de Diomedes Díaz convirtió nuevamente la seguridad de los viajes entre conciertos en tema de discusión dentro del vallenato.
Romualdo Brito murió cuando viajaba hacia Bogotá
Otra de las grandes pérdidas ocurrió el 20 de noviembre de 2020, cuando el compositor guajiro Romualdo Brito López murió en un accidente de tránsito ocurrido en carreteras del Cesar. Brito viajaba desde Valledupar hacia Bogotá cuando el vehículo en el que se movilizaba sufrió un siniestro en el tramo comprendido entre San Roque y Rincón Hondo, jurisdicción de Curumaní.
Según el reporte conocido entonces por las autoridades, la camioneta salió de la calzada y terminó colisionando contra elementos ubicados al costado de la carretera. El compositor murió en el lugar, mientras sus acompañantes sobrevivieron. Romualdo Brito dejó una extensa obra musical y canciones grabadas por algunas de las figuras más importantes del vallenato. Su muerte se sumó así a la larga lista de tragedias viales que han acompañado la historia del género.
Diomedes también sobrevivió a un accidente
El propio Diomedes Díaz estuvo cerca de protagonizar otra tragedia. El 30 de octubre de 2012 viajaba hacia su finca Las Nubes, por la vía entre Valledupar y Badillo, cuando la camioneta en la que se movilizaba perdió el control y se volcó. El cantante sufrió varias lesiones y posteriormente fue trasladado a Bogotá, aunque sobrevivió al accidente. Versiones conocidas entonces relacionaron el siniestro con la presencia de un semoviente en la carretera y el estallido de una llanta. Diomedes murió en diciembre de 2013 por causas distintas a aquel accidente.
Ana del Castillo sufrió dos accidentes en un mismo año
La cantante vallenata Ana del Castillo también vivió dos episodios graves durante 2019. El primero ocurrió en febrero en Valledupar. Meses después, el 8 de diciembre, la artista sufrió un nuevo accidente cuando se movilizaba por la Vía Oriental del Atlántico entre Juan de Acosta y Suan para cumplir otro compromiso musical. La camioneta en la que viajaba se volcó y varios integrantes de su equipo resultaron lesionados.
Natalia Curvelo también sufrió un accidente por una vaca en la vía
Otro caso reciente ocurrió el 1 de marzo de 2026, cuando la cantante vallenata Natalia Curvelo sufrió un accidente de tránsito mientras regresaba junto con parte de su equipo después de una presentación en El Banco, Magdalena. El siniestro se registró en el corredor Bosconia–Cuatro Vientos, en el Cesar, cuando una vaca se atravesó repentinamente en la carretera y la camioneta en la que se movilizaba la artista terminó impactando contra el animal. El vehículo sufrió fuertes daños en la parte delantera. Curvelo presentó golpes en un brazo y en la rodilla izquierda, pero tanto ella como sus acompañantes lograron salir con vida y fueron valorados médicamente.
El episodio volvió a evidenciar un riesgo recurrente en las carreteras del Cesar: la presencia de semovientes en la vía, especialmente durante desplazamientos nocturnos. Una situación similar había afectado en julio de 2024 al cantante Luifer Cuello, cuyo vehículo chocó contra una res cuando transitaba por el corredor entre Curumaní y La Loma: Una res apareció en la carretera y el vehículo en el que se movilizaba impactó contra el animal. Cuello y sus acompañantes sobrevivieron y el cantante incluso pudo cumplir posteriormente el compromiso artístico.. En ambos casos, los artistas sobrevivieron, pero los accidentes dejaron nuevamente sobre la mesa los peligros que enfrentan las agrupaciones vallenatas durante sus constantes recorridos por carretera para cumplir compromisos musicales.
Omar Geles y Luifer Cuello también estuvieron en peligro
El 25 de diciembre de 2021, el compositor y acordeonero Omar Geles viajaba con su agrupación por la vía entre Sahagún y Chinú, Córdoba, cuando el bus terminó volcado a un costado de la carretera. El artista salió con vida y los heridos fueron trasladados al hospital de Chinú. Geles murió posteriormente, en mayo de 2024, por causas que no estuvieron relacionadas con aquel accidente.
La carretera, parte silenciosa de la vida de las agrupaciones
Detrás de las tarimas existe una realidad menos visible. Cantantes, acordeoneros, músicos, técnicos de sonido, asistentes y conductores recorren durante cada fin de semana cientos de kilómetros para enlazar presentaciones en diferentes municipios y departamentos. En numerosos casos, esos desplazamientos se realizan después de terminar conciertos y durante horas de la madrugada.
Precisamente, antes del accidente de este lunes, Kbeto Zuleta y su agrupación habían cumplido un compromiso musical y emprendieron después el viaje de regreso. La tragedia también ocurre en un departamento golpeado por la siniestralidad vial. El Plan Departamental de Seguridad Vial señala que el Cesar registró 295 fallecidos en 2024 y 324 en 2025, un aumento del 9,8 %. Además, cifras divulgadas por autoridades departamentales indicaban que durante el primer semestre de 2026 ya habían muerto 208 personas en las vías del Cesar.
Del dolor a una discusión necesaria
Patricia Teherán, Jesús Manuel Estrada, Kaleth Morales y Martín Elías representan algunos de los casos más dolorosos. Diomedes Díaz, Ana del Castillo, Omar Geles, Luifer Cuello y ahora Kbeto Zuleta sobrevivieron a accidentes de distinta gravedad. Sin embargo, detrás de esos nombres reconocidos también aparecen músicos, conductores, técnicos y trabajadores que forman parte esencial de cada agrupación.
El accidente del río Ariguaní vuelve entonces a dejar una pregunta que trasciende el espectáculo: ¿qué medidas adicionales pueden adoptar las agrupaciones vallenatas para reducir los riesgos de los extensos desplazamientos por carretera entre una presentación y otra? Mientras las autoridades establecen qué ocurrió en el caso de Kbeto Zuleta, la historia del vallenato vuelve a demostrar que algunos de sus episodios más dolorosos no han ocurrido sobre una tarima, sino en las carreteras que conectan una presentación con la siguiente.

