
La silla presidencial de Ecopetrol todavía está caliente, y no precisamente por el sol de Bogotá. Juan Carlos Hurtado Parra, el hombre que acaba de asumir el mando «encargado», se enfrentó a un interrogatorio de fuego: ¿Es él quien toma las decisiones o Ricardo Roa sigue moviendo los hilos desde la sombra mientras huye de sus fantasmas judiciales?
Colombia no sale del asombro. Mientras Ricardo Roa se aleja temporalmente del cargo para intentar salvar su nombre en los tribunales, la gran pregunta que carcome a los inversionistas y a la opinión pública es si su salida es real o simplemente una cortina de humo. ¿Sigue Roa impartiendo órdenes por debajo de la mesa?
«No he hablado con él»: ¿Verdad o estrategia?
En una comparecencia que muchos califican de incómoda, Hurtado Parra intentó marcar una distancia radical. Ante la insistencia de los medios sobre si Roa sigue teniendo injerencia en la petrolera, el nuevo presidente (e) soltó una frase que dejó a más de uno con la ceja levantada: «Yo no he tenido contacto con él».
Hurtado aseguró que está concentrado en «asegurar la operación», pero el morbo alrededor de esta «desconexión» total es inevitable. ¿Cómo es posible que el sucesor no cruce palabra con el hombre que conoce los secretos más profundos de la compañía en medio de semejante crisis?
El fantasma de la injerencia
Hurtado Parra insistió en que su «ente rector» es la Junta Directiva y que las decisiones son «colegiadas». Sin embargo, el ambiente en las oficinas de Ecopetrol se siente pesado. Para los analistas, el hecho de que Hurtado haya tenido que jurar independencia varias veces durante la rueda de prensa solo confirma que la sombra de Ricardo Roa es larga y persistente.
Mientras la petrolera intenta mostrar normalidad con hitos de producción, la realidad es que el país mira con desconfianza. ¿Estamos ante una presidencia técnica o ante un cuidador de puesto que espera el regreso de su jefe? El tiempo, y los comités internos que Hurtado tanto defiende, dirán si Ecopetrol se libera de las polémicas o si se hunde más en este laberinto de poder.