El Ejército mantiene su despliegue en el sur del Cesar, donde tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.° 3 trabajan junto con la Policía y autoridades locales. El movimiento ocurre mientras sigue corriendo el periodo fijado por el presidente Abelardo De La Espriella para evaluar los resultados del plan de choque ordenado tras la reciente escalada de violencia en el departamento.
La Primera División del Ejército informó este lunes 7 de septiembre que sus unidades continúan desplegando capacidades en municipios del sur del Cesar. El objetivo, según la institución, es proteger a la población civil, los activos estratégicos y la infraestructura de esta zona del departamento.
La operación está a cargo del Batallón Especial Energético y Vial N.° 3, unidad de la Décima Brigada con sede en Curumaní. Su área de acción ha sido escenario durante los últimos meses de ataques con explosivos, acciones contra infraestructura energética y operaciones contra economías ilegales. El Ejército mantiene allí presencia permanente junto con la Policía Nacional.
El despliegue en el sur del Cesar ocurre después del consejo de Valledupar
El anuncio adquiere mayor relevancia por el momento en que se produce. El pasado 28 de agosto, el presidente Abelardo De La Espriella encabezó en Valledupar un consejo extraordinario de seguridad después de ataques contra soldados en zona rural de Pelaya. La reunión terminó con la orden de activar un plan de choque para recuperar control territorial y reforzar la capacidad de respuesta.
Uno de aquellos ataques alcanzó precisamente a tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.° 3. De acuerdo con la Presidencia, integrantes del ELN utilizaron drones cargados con explosivos contra una patrulla que desarrollaba labores de registro y control. Tres soldados profesionales resultaron heridos.
A partir de ese episodio, el Gobierno anunció sistemas de protección antidrones para El Copey, Curumaní, La Jagua de Ibirico y Pelaya. El esquema también incluyó a Valledupar. Además, la Presidencia ordenó aumentar la protección de la infraestructura petrolera y concentrar mayores capacidades de inteligencia en Aguachica.
Noticias del Cesar ya había explicado por qué Aguachica fue escogida como eje de la ofensiva de seguridad. Su ubicación permite proyectar operaciones hacia Pelaya, La Gloria, Gamarra, San Martín, Río de Oro y Tamalameque. También conecta el departamento con Norte de Santander, Santander y el Magdalena Medio.
El plazo de 14 días convierte estos movimientos en parte del balance
El consejo de seguridad dejó otro compromiso que ahora cobra importancia. De La Espriella dio a la Fuerza Pública un plazo de 14 días para presentar resultados frente a las estructuras armadas que operan en el Cesar. Además, anunció que volvería a evaluar la estrategia y el cumplimiento de las instrucciones impartidas.
Por eso, el actual despliegue en el sur del Cesar no puede analizarse de manera aislada. Noticias del Cesar ha documentado durante estas semanas ataques con drones en Pelaya, Pailitas y Curumaní, así como operaciones contra presuntos integrantes del Frente Camilo Torres Restrepo del ELN. También se han reforzado las medidas para proteger estaciones de Policía e infraestructura estratégica.
Entre los primeros resultados conocidos aparece la captura de cuatro presuntos integrantes del ELN señalados de estar relacionados con el ataque contra la línea férrea y un tren de Drummond en El Paso. Durante esa operación fueron incautadas cinco armas largas, un arma corta y munición. La responsabilidad individual de los detenidos deberá ser determinada por la justicia.
A ese balance se sumó este domingo la operación realizada en Curumaní. Tropas de la Décima Brigada capturaron a dos hombres e incautaron cerca de 23.000 galones de hidrocarburos, además de dos tractomulas y otros vehículos. El caso resulta relevante porque la protección de la infraestructura petrolera fue una de las instrucciones específicas impartidas después del consejo de Valledupar.
La siguiente pregunta será qué cambió realmente en el territorio
La presencia militar anunciada este lunes muestra que las operaciones continúan en uno de los corredores más sensibles del Cesar. Sin embargo, el siguiente paso será determinar si esa presencia logra reducir ataques, afectar las redes logísticas de las organizaciones armadas y mejorar las condiciones de seguridad para las comunidades.
El balance deberá ir más allá del número de patrullajes o puestos de control. Capturas, armas incautadas, reducción de atentados, protección de la infraestructura, afectación de economías ilegales y recuperación efectiva del territorio permitirán medir los resultados.
Ese será también el examen del plan anunciado por De La Espriella en Valledupar. El Gobierno prometió resultados verificables en un periodo corto. Ahora, mientras el Ejército mantiene sus operaciones en el sur del Cesar, comienza a acercarse el momento de contrastar aquella promesa con lo que está ocurriendo sobre el terreno.


