Los libros volverán a caminar por aulas, rancherías y escenarios de La Guajira. FILWA 2026 prepara su XVI edición bajo el lema “Nos abraza la lectura”, con Maicao como uno de sus principales escenarios y una ruta que ya comenzó a movilizar escritores, docentes, niños, jóvenes y promotores culturales. La programación central está prevista del 12 al 14 de noviembre, pero desde agosto la palabra empezó a recorrer el territorio.
En La Guajira, leer también puede significar encontrarse con la memoria. Puede ocurrir frente a un libro, alrededor de una conversación o bajo la sombra de una enramada donde todavía sobreviven las historias transmitidas de generación en generación.
Esa relación entre palabra, territorio y comunidad será uno de los ejes de la XVI Feria del Libro de La Guajira, FILWA 2026, que este año adopta como lema una frase sencilla: “Nos abraza la lectura”.
De acuerdo con la información más reciente divulgada sobre la feria, la programación principal se desarrollará del 12 al 14 de noviembre, con Maicao y Riohacha como puntos relevantes de una propuesta que pretende llegar mucho más allá de los escenarios convencionales. La apuesta incluye centros etnoeducativos, rancherías, instituciones educativas y espacios comunitarios, con especial interés en acercar los libros a niños y jóvenes.
FILWA 2026 llevará la lectura a aulas, rancherías y plazas

La descentralización será uno de los componentes centrales de esta edición. En lugar de concentrar toda la actividad alrededor de una tarima o un recinto, FILWA 2026 proyecta una feria que se mueva con el territorio. La idea es que los libros lleguen directamente a los lugares donde viven y estudian sus lectores.
La programación anunciada contempla conversaciones sobre territorio e identidad, actividades para público infantil y juvenil, lectura temprana, creación contemporánea, poesía, oralidad y cultura digital. También habrá espacios relacionados con patrimonio, industrias creativas, academia, arte, librerías, editoriales y emprendimientos culturales.
Así, el libro funcionará como punto de encuentro entre distintas formas de contar La Guajira. Ese propósito adquiere un significado especial en un departamento marcado por la convivencia de diferentes tradiciones culturales y por una poderosa herencia oral. La palabra escrita no llega para desplazar esa memoria, sino para dialogar con ella.
La propuesta también guarda relación con otras expresiones de la identidad regional. Vallenatísimo ha contado, por ejemplo, cómo los festivales de La Guajira se convirtieron en escenarios de creación para Rafael Manjarrez, donde canciones nacidas en el territorio terminaron integrándose a la memoria musical del Caribe.
Ese diálogo entre palabra, música y recuerdo también aparece en La Historia Cantada, el proyecto con el que Manjarrez convierte sus canciones en memoria viva. En FILWA, la herramienta será principalmente el libro. Sin embargo, el propósito de fondo resulta cercano: hacer que un territorio pueda reconocerse a sí mismo a través de sus historias.
La ruta comenzó con una tertulia en Casa de Marina

Aunque la programación central se realizará en noviembre, la feria ya empezó a construir su recorrido. El pasado 6 de agosto, La Casa del Arte de la Fundación Leer Pensar Escribir, en Riohacha, acogió la Tertulia Literaria “En Casa de Marina”. El encuentro reunió a creadores y lectores alrededor de la narración, la poesía y el diálogo.
Participaron la narradora oral Ella Celedón, conocida en el ámbito cultural como Ella Gaitini, y los poetas Camilo Bolaños y Selene Romzú. La jornada estuvo orientada por el poeta Óscar Parra, director de FILWA.
Uno de los momentos centrales fue el micrófono abierto. Allí, los asistentes también tuvieron la oportunidad de compartir sus textos, voces y experiencias. La actividad contó con apoyo del Ministerio de las Culturas y del Fondo Mixto de La Guajira, según la información divulgada sobre el encuentro. La ruta cultural iniciada con esta tertulia continuará con actividades de promoción de lectura en diferentes territorios del departamento.
Parra resumió la intención del proyecto con una expresión que atraviesa el concepto de esta edición:
“Queremos sembrar en el ecosistema del libro la fuerza del abrazo de la lectura”.
Detrás de esa metáfora existe una tarea concreta: conseguir que leer deje de percibirse únicamente como una obligación escolar y pueda convertirse en una experiencia vinculada al placer, la curiosidad y el descubrimiento.
Los docentes también entran en la ruta

La segunda señal de ese trabajo previo llegó este 13 de agosto. Docentes y directivos de la Institución Etnoeducativa N.º 12 Muurai participaron en una jornada desarrollada en la sala de audiovisuales de la Institución Educativa Almirante Padilla.
Allí se realizó el taller “Prácticas de Aula para el Fortalecimiento de Habilidades del Plan Lector (LEO)”, orientado por Selene Romzú y Ella ‘Gaitini’ Celedón. La actividad buscó entregar herramientas para fortalecer lectura, escritura y oralidad dentro de las aulas. Ese componente resulta fundamental porque la feria no pretende limitarse a unos días de programación.
La intención apunta a dejar capacidades instaladas entre quienes acompañan a niños y jóvenes durante el resto del año. En el caso de Muurai, el componente adquiere además una dimensión intercultural. La propia Institución Etnoeducativa N.º 12 señala entre sus propósitos la salvaguarda de la identidad cultural del pueblo wayuu.
Por esa razón, lectura y oralidad no aparecen como caminos opuestos. Al contrario, pueden complementarse dentro de procesos educativos que reconozcan la lengua, las historias familiares y las formas tradicionales de transmitir conocimiento.
Un abrazo que comienza antes de noviembre
Las fotografías de las primeras actividades muestran precisamente esa idea. Hay niños con libros entre las manos. Jóvenes leyendo juntos. Docentes reunidos alrededor de nuevas herramientas pedagógicas. Narradores compartiendo historias y comunidades convertidas temporalmente en escenarios literarios.
FILWA 2026 todavía no ha llegado a sus jornadas centrales y, sin embargo, la feria ya comenzó. Comenzó cuando un niño abrió un libro. Cuando una narradora tomó el micrófono. Cuando un grupo de maestros se reunió para preguntarse cómo formar mejores lectores.
Durante los próximos meses, esa ruta continuará preparando el terreno para noviembre. Entonces, Maicao, Riohacha y otros espacios del departamento recibirán una programación que buscará reunir literatura, oralidad, pensamiento, arte, memoria e identidad.
La Guajira volverá a contarse a sí misma. Esta vez, entre páginas abiertas.


