Petro cuestiona el Presupuesto 2027: qué dicen las cifras

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El expresidente Gustavo Petro volvió a cuestionar el Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno de Abelardo De La Espriella. En dos publicaciones consecutivas, aseguró que el aumento del gasto estará financiado principalmente con deuda y advirtió sobre sus efectos fiscales. Sin embargo, al contrastar sus afirmaciones con documentos oficiales aparecen datos ciertos, cifras imprecisas y aspectos que todavía hacen parte del debate económico.

Petro centró su crítica en el salto del presupuesto desde los $575,6 billones que presentó su administración hasta los $634,9 billones radicados por el nuevo Gobierno. También cuestionó las partidas para deuda, pensiones, combustibles y salarios públicos. Además, señaló que la reconstrucción después del terremoto del 10 de agosto no debería financiarse únicamente mediante endeudamiento.

El Presupuesto 2027 sí aumentó, pero Petro calcula mal la diferencia

El primer dato que requiere corrección es el tamaño del incremento. Petro aseguró que el nuevo Presupuesto 2027 aumentó $52,9 billones frente al proyecto que dejó su Gobierno. Sin embargo, las cifras oficiales muestran otra diferencia. La administración Petro radicó el 29 de julio un presupuesto por $575,6 billones. El Gobierno De La Espriella presentó posteriormente uno por $634,9 billones. Por tanto, el incremento es de $59,3 billones, exactamente la cifra reconocida por la Presidencia y el Ministerio de Hacienda.

No obstante, comparar únicamente ambos totales tampoco explica todo el cambio. Hacienda sostiene que el nuevo proyecto incorporó obligaciones que estaban insuficientemente financiadas. Entre ellas aparecen $6,5 billones para pensiones, $2 billones para salud, $4,5 billones para salarios públicos, $700.000 millones para universidades y $9,6 billones para el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC.

La preocupación de Petro por la deuda sí tiene sustento

El argumento más fuerte del expresidente está en el endeudamiento. La actualización del escenario fiscal presentada por Hacienda proyecta que la deuda neta podría alcanzar el 66,2 % del PIB en 2027.

Además, las necesidades de financiamiento para el próximo año pasaron de $130,4 billones en el escenario anterior a $266,3 billones. Dentro de ese cálculo, la emisión de TES subiría de $84 billones a $151 billones. El financiamiento externo también aumentaría de manera considerable.

Por esa razón, Petro sí toca un problema real cuando advierte que una parte considerable de las necesidades adicionales será cubierta con deuda. Sin embargo, el nuevo Gobierno sostiene que ese salto también refleja obligaciones y vencimientos que el proyecto anterior no había incluido plenamente.

El Gobierno De La Espriella calcula, además, un aumento de $37,4 billones en el servicio de la deuda frente al proyecto presentado por Petro. Hacienda atribuye esa diferencia a vencimientos y compromisos financieros heredados.

Petro también heredó un presupuesto que necesitaba nuevos ingresos

Existe otro elemento que debe incorporarse al contraste. El proyecto presentado por la administración Petro tampoco estaba completamente respaldado con los ingresos existentes. El propio Ministerio de Hacienda informó el 29 de julio que, dentro de los $575,6 billones del Presupuesto 2027, había $30,2 billones de ingresos contingentes. Esos recursos dependían de la aprobación de una ley adicional de financiamiento por parte del Congreso.

En efecto, el Gobierno Petro preparó una reforma tributaria que buscaba recaudar alrededor de $21,9 billones durante 2027. Su propuesta planteaba una tributación más progresiva y mayores aportes provenientes de rentas altas, patrimonios y determinados sectores económicos; por consiguiente, Petro tiene razón cuando afirma que su estrategia pretendía combinar ajuste fiscal con nuevos ingresos tributarios; sin embargo, esos ingresos todavía dependían de una decisión del Congreso y no estaban garantizados cuando se presentó el presupuesto.

La comparación de Petro sobre la deuda de 2022 es problemática

Otro dato que requiere una precisión importante es la comparación histórica de la deuda. Petro aseguró que recibió el Gobierno en 2022 con una deuda equivalente al 60,7 % del PIB y que posteriormente la redujo hasta 57,9 %. Los datos oficiales no respaldan esa cronología.

El Ministerio de Hacienda reportó que la deuda neta del Gobierno Nacional Central cerró 2022 precisamente en 57,9 % del PIB. Además, indicó que había terminado 2021 en 60,1 %. Es decir, no es correcto presentar 60,7 % como el nivel recibido por Petro y 57,9 % como una reducción lograda posteriormente durante su mandato. Ese 60,7 % corresponde a niveles observados durante el fuerte aumento del endeudamiento asociado a la pandemia. Por ello, usar ambas cifras como los extremos de la gestión Petro distorsiona la secuencia temporal.

El 2×1000 ya existía antes del terremoto de 1999

Petro también recurrió a la reconstrucción del Eje Cafetero para argumentar que Colombia puede atender una emergencia sin depender exclusivamente de deuda. En ese punto existe una verdad acompañada de una imprecisión histórica. El expresidente mencionó el 2×1000 como ejemplo de los nuevos ingresos tributarios utilizados tras el terremoto de 1999. Sin embargo, ese gravamen había sido creado mediante el Decreto 2331 del 16 de noviembre de 1998, más de dos meses antes del terremoto ocurrido el 25 de enero de 1999.

Por tanto, el 2×1000 no nació como respuesta al terremoto. Sí es cierto que posteriormente existieron recursos tributarios y presupuestales destinados a la reconstrucción. Además, Petro acierta cuando señala que la reconstrucción no dependió exclusivamente de deuda. Pero tampoco sería correcto afirmar que no hubo endeudamiento. Un documento del Departamento Nacional de Planeación sobre el modelo FOREC muestra que la reconstrucción utilizó presupuesto nacional, cooperación y crédito externo, incluido financiamiento del BID y el Banco Mundial. El crédito externo representó cerca del 38 % de las fuentes reseñadas en ese balance.

Los $8 billones de las AFP sí tienen respaldo oficial

Petro también cuestionó que se hable de necesidades adicionales para pensiones mientras existen recursos pendientes de traslado desde fondos privados hacia Colpensiones. En este caso existe respaldo oficial. La Superintendencia Financiera informó en mayo que los recursos correspondientes a afiliados trasladados sumaban $8,7 billones. Esos dineros estaban relacionados con 32.803 personas que ya habían consolidado su derecho pensional.

Sin embargo, existe un elemento que Petro no menciona. El traslado quedó afectado por decisiones del Consejo de Estado que suspendieron disposiciones del Decreto 415 de 2026. Por ello, no se trata únicamente de una decisión administrativa de las AFP, sino también de una controversia jurídica que sigue abierta.

Tasas de interés: Petro plantea un debate, no una certeza

En su segundo mensaje, Petro afirmó que el costo de la deuda interna y la revaluación del peso solo podrán compensarse con una reducción significativa de la tasa del Banco de la República: actualmente, la tasa de política monetaria está en 12 %. Sin embargo, la inflación anual llegó a 6,03 % en julio, todavía por encima de la meta del 3 % establecida por el Banco de la República.

Una reducción de tasas puede favorecer el crédito, el crecimiento económico y disminuir ciertos incentivos para la entrada de capitales. Sin embargo, no es la única variable que determina el comportamiento del peso o el costo de los TES. También influyen el déficit fiscal, las expectativas de inflación, el riesgo país, las tasas internacionales y el volumen de deuda que pretenda emitir el Gobierno.

Por eso, presentar una reducción de la tasa como la única solución convierte un debate económico complejo en una relación demasiado directa.

¿Quién tiene razón en la pelea por el Presupuesto 2027?

El contraste muestra que Petro sí plantea una alerta sustentada sobre el endeudamiento. El escenario presentado por el Gobierno De La Espriella contempla fuertes necesidades de financiación y una deuda neta que podría llegar al 66,2 % del PIB en 2027.

Sin embargo, algunas cifras utilizadas por el expresidente necesitan corrección. El nuevo presupuesto aumentó $59,3 billones y no $52,9 billones. Además, la deuda neta ya había cerrado 2022 en 57,9 % del PIB. Tampoco es preciso presentar el 2×1000 como una medida creada después del terremoto de 1999.

Al mismo tiempo, el Gobierno De La Espriella tendrá que explicar cómo evitará que el mayor endeudamiento se convierta en un problema estructural. Reconocer obligaciones que no estaban financiadas mejora la transparencia del Presupuesto 2027, pero no resuelve por sí mismo la pregunta principal: de dónde saldrán los recursos para sostener ese nivel de gasto sin trasladar una carga creciente a los próximos años.

El debate, por tanto, no termina con establecer si Petro o el nuevo Gobierno tienen razón. La discusión de fondo será determinar cuánto del aumento corresponde a obligaciones heredadas, cuánto al terremoto, cuánto a gasto nuevo y qué parte terminará financiándose con más deuda pública.

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