Gobierno alista aspersión aérea contra cultivos de coca sin glifosato

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El Gobierno nacional prepara un plan piloto para retomar la aspersión aérea contra los cultivos ilícitos en Colombia, pero con un cambio frente a las estrategias aplicadas en años anteriores. La administración del presidente Abelardo De La Espriella no utilizará glifosato en esta primera etapa y evaluará el glufosinato de amonio como alternativa para combatir los sembradíos de coca.

La decisión todavía no significa que las fumigaciones comenzarán de manera generalizada en todo el territorio. Primero deberán realizarse pruebas que permitan determinar la efectividad del producto y sus posibles impactos sobre la salud humana y el medio ambiente. Los resultados serán fundamentales antes de pensar en una implementación a mayor escala.

¿Qué es el glufosinato de amonio?

El glufosinato de amonio es un herbicida utilizado para controlar diferentes tipos de malezas. El Gobierno pretende probar su capacidad para eliminar plantas de coca mediante aspersión aérea y establecer si puede convertirse en una alternativa al glifosato, producto alrededor del cual durante años existieron controversias ambientales, sanitarias y judiciales.

La administración deberá demostrar que su utilización cumple los parámetros legales y técnicos establecidos para este tipo de operaciones. Entre los aspectos que tendrán que analizarse estarán la exposición de comunidades rurales, la afectación de cultivos legales, las fuentes de agua y los ecosistemas presentes en las zonas seleccionadas.

El piloto deberá superar controles antes de una aplicación nacional

La Corte Constitucional ha establecido condiciones para cualquier eventual regreso de programas de aspersión aérea. Por eso, el Ejecutivo deberá presentar evidencia que permita determinar si el producto seleccionado ofrece garantías suficientes para las comunidades y el ambiente.

El objetivo del piloto será precisamente reunir información científica sobre el comportamiento del glufosinato. Solo después de conocer los resultados podrá establecerse si el químico cumple con los requisitos necesarios para convertirse en una herramienta permanente dentro de la política antidrogas.

Colombia enfrenta más de 260.000 hectáreas de coca

La nueva estrategia aparece en medio de la preocupación por el tamaño que alcanzaron los cultivos de coca. Los datos citados por el Gobierno indican que Colombia registró alrededor de 262.000 hectáreas sembradas en 2024, mientras que la producción potencial de cocaína llegó a unas 3.001 toneladas.

Estas cifras aumentaron la presión para modificar las herramientas utilizadas contra el narcotráfico. El Gobierno plantea combinar la erradicación con operaciones contra laboratorios, rutas de transporte, bienes vinculados con organizaciones criminales y estructuras encargadas de financiar la producción de drogas.

De La Espriella había anunciado una política más fuerte contra la coca

Desde su posesión, el presidente Abelardo De La Espriella anunció que la reducción de los cultivos ilícitos sería una prioridad. Su administración ha defendido la necesidad de recuperar herramientas que permitan intervenir zonas donde la erradicación manual enfrenta dificultades por presencia de grupos armados, minas antipersonal y condiciones geográficas complejas.

El planteamiento oficial no consiste, por ahora, en regresar automáticamente al esquema aplicado con glifosato. La estrategia busca evaluar una sustancia diferente y construir un respaldo técnico antes de ampliar las operaciones aéreas.

El Gobierno reporta más de 12 toneladas de cocaína incautadas

La posible aspersión forma parte de una ofensiva más amplia contra el narcotráfico. En sus primeros días de administración, el Gobierno reportó la incautación de 12.296 kilos de cocaína, 11.232 kilos de marihuana y 114 kilos de base de coca.

El balance también incluye 1.574 capturas, diez extradiciones y la destrucción o inhabilitación de 162 infraestructuras relacionadas con la producción de drogas. Las autoridades reportaron además miles de kilos y galones de insumos utilizados para fabricar estupefacientes.

La propuesta ya genera cuestionamientos

El regreso de la aspersión aérea también abrió una discusión política y ambiental. Algunos sectores han solicitado información sobre los estudios que respaldan el uso del glufosinato, las zonas donde se realizaría el piloto, las comunidades potencialmente expuestas y el presupuesto destinado al programa.

La representante María Fernanda Carrascal presentó un derecho de petición para solicitar detalles al Ministerio de Justicia y al Consejo Nacional de Estupefacientes. La congresista pidió conocer especialmente qué estudios existen sobre los posibles efectos del producto en la salud, los cultivos de alimentos y las fuentes de agua.

La aspersión todavía deberá demostrar resultados

El principal desafío será demostrar que el nuevo esquema puede reducir cultivos ilícitos sin trasladar riesgos a las comunidades campesinas. Además, las autoridades deberán evaluar si las zonas intervenidas permanecen libres de coca o si las siembras simplemente se desplazan hacia otros territorios.

Por ahora, Colombia se encuentra frente a una fase experimental y no ante un programa nacional plenamente activado. Los resultados del piloto, las evaluaciones ambientales y las decisiones jurídicas definirán si el glufosinato de amonio termina convirtiéndose en la nueva herramienta aérea contra los cultivos de coca.

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