La Inteligencia Artificial ya llegó a las aulas, aunque todavía no existan reglas claras para su uso. Bajo esa premisa, el Concejo de Valledupar comenzó a discutir un proyecto de acuerdo que busca orientar la implementación de estas herramientas en los colegios oficiales del municipio y sus corregimientos, con énfasis en criterios pedagógicos, éticos y de protección de derechos.
La iniciativa fue presentada por el concejal Jesús Alberto Perpiñán Cárdenas y propone que Valledupar construya un marco local para definir cómo puede utilizarse la IA dentro de los procesos educativos. El proyecto deja claro que estas herramientas no deberían reemplazar a los docentes ni tomar decisiones autónomas sobre los estudiantes.
Un protocolo municipal para usar IA en los colegios
Uno de los puntos centrales del proyecto es que la Secretaría de Educación formule, dentro de los seis meses siguientes a una eventual entrada en vigencia, un protocolo municipal para evaluar, adoptar y hacer seguimiento a las herramientas de Inteligencia Artificial utilizadas en las instituciones educativas oficiales.
Ese protocolo tendría que construirse con participación de rectores, docentes, estudiantes, familias, universidades y especialistas en pedagogía, tecnología, ética y protección de datos. La propuesta contempla clasificar los usos de IA entre permitidos, condicionados y no admisibles, según la edad del estudiante, el objetivo educativo y el nivel de riesgo.
El proyecto también plantea una restricción importante: ningún sistema de Inteligencia Artificial podría tomar por sí solo decisiones definitivas sobre calificaciones, promoción, admisión, disciplina, orientación psicosocial o cualquier otro asunto que pueda afectar directamente los derechos de los estudiantes.
Protección de datos y límites dentro del aula
La propuesta incluye obligaciones de transparencia. Las instituciones educativas tendrían que informar qué herramientas utilizan, para qué sirven, qué tipo de información procesan y cuáles son sus limitaciones. También se prohíbe ingresar datos personales, sensibles o confidenciales de los estudiantes en plataformas abiertas o no autorizadas.
Otro de los principios del proyecto es mantener lo que denomina el “dominio intelectual humano”. En la práctica, la IA podría utilizarse para apoyar la planeación de clases, generar recursos, personalizar actividades o agilizar tareas administrativas, pero la responsabilidad pedagógica continuaría en manos del docente.
El texto también establece que la adopción de estas tecnologías no podrá utilizarse como argumento para eliminar o desmejorar plazas docentes. En cambio, propone formación para profesores y directivos en temas como ética, sesgos algorítmicos, ciberseguridad, protección de datos, verificación de información e integridad académica.
La gran brecha: no todos los colegios están en las mismas condiciones
El debate dejó en evidencia que incorporar Inteligencia Artificial no depende únicamente de aprobar un acuerdo. La Secretaría de Educación reportó que 106 de las 113 sedes educativas oficiales cuentan actualmente con conectividad, equivalente a una cobertura aproximada del 91 %.
Aun así, persisten dificultades en sectores rurales, especialmente por problemas de conexión estable a internet y suministro eléctrico. Seis instituciones rurales que no contaban con energía recibieron sistemas de paneles solares, una medida que busca mejorar las condiciones para el acceso tecnológico.
La propuesta contempla actualizar equipos, ampliar la conectividad de alta velocidad y buscar herramientas de IA capaces de trabajar sin conexión permanente. El objetivo es evitar que la incorporación de nuevas tecnologías termine profundizando la diferencia entre estudiantes urbanos y rurales.
La advertencia desde Patillal
Una de las intervenciones que marcó la discusión fue la de Helda Castro, docente de la Institución Educativa de Patillal. Aunque respaldó la necesidad de preparar a los estudiantes para el uso de Inteligencia Artificial, puso sobre la mesa una preocupación de fondo: avanzar hacia herramientas complejas sin haber resuelto primero deficiencias básicas de alfabetización digital.
La docente cuestionó que parte de la comunidad educativa todavía tenga dificultades incluso para manejar herramientas básicas como Excel, Word o PowerPoint. Su planteamiento apunta a que la discusión no se limite a entregar plataformas, sino que revise qué competencias tecnológicas han adquirido realmente estudiantes y docentes.
También propuso que los usos más especializados de la IA puedan concentrarse inicialmente en estudiantes mayores de 15 años, además de fortalecer la formación de docentes de informática mediante capacitación especializada y programas de posgrado.
¿De dónde saldrían los recursos?
El proyecto menciona como posibles fuentes de financiación recursos del Sistema General de Participaciones, regalías destinadas a ciencia, tecnología e innovación, recursos propios, cooperación internacional y alianzas público-privadas, siempre sujetos a disponibilidad presupuestal.
También plantea crear un Comité Municipal de Ética y Transformación Digital Educativa, en el que participarían rectores, docentes, estudiantes, familias, universidades, representantes del sector tecnológico y especialistas en protección de datos y derechos de la niñez.
La discusión apenas comienza. El reto para Valledupar será determinar si la IA puede incorporarse como una herramienta para mejorar el aprendizaje y reducir brechas o si, por el contrario, su implementación sin suficiente infraestructura y formación termina ampliando las desigualdades que ya existen entre instituciones educativas.

