
Lo que comenzó como una aspiración sólida hacia la Casa de Nariño ha tropezado con un muro jurídico. Crecen las tesis que apuntan a una posible inhabilidad de la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda, un escenario que obligaría a reconfigurar el tablero político del Pacto Histórico para 2026.
La carrera electoral de 2026 ha sumado un nuevo ingrediente de tensión. En las últimas horas, diversos sectores jurídicos y políticos han puesto la lupa sobre la viabilidad legal de la persona elegida para acompañar al senador Iván Cepeda en su camino a la presidencia. El debate, que inicialmente parecía un rumor de pasillo, ha escalado hasta convertirse en un «lío» de proporciones mayores que podría dejar al congresista sin su mano derecha en el tarjetón.
El origen de la discordia
El nudo del asunto radica en las tesis de una presunta inhabilidad que inhabilitaría a su fórmula para ejercer el cargo. Aunque el equipo jurídico de Cepeda sostiene que los requisitos se cumplen a cabalidad, expertos en derecho electoral sugieren que antecedentes de cargos públicos previos o contratos vigentes podrían ser la piedra en el zapato. Esta situación no solo pone en riesgo la candidatura, sino que genera un manto de duda sobre la planificación estratégica de la campaña.
Incertidumbre en el Pacto Histórico
Dentro de la coalición de gobierno, la noticia ha caído como un balde de agua fría. Mientras algunos sectores piden «blindar» la candidatura con un cambio preventivo de nombre, otros insisten en dar la batalla jurídica hasta las últimas instancias. Por ahora, Iván Cepeda mantiene su postura de respaldo, pero el reloj corre en contra de los tiempos de inscripción y cualquier error en la interpretación de la norma podría ser fatal para sus aspiraciones.