La posesión presidencial de Abelardo de la Espriella comenzó a mover desde Cali una de las discusiones más sensibles del nuevo Gobierno: la posibilidad de adaptar en Colombia elementos del modelo penitenciario aplicado por Nayib Bukele en El Salvador.
A su llegada a la capital del Valle para participar en la investidura presidencial, un representante cercano al mandatario salvadoreño aseguró que El Salvador está dispuesto a ofrecer asesoría técnica al nuevo Gobierno colombiano en materia penitenciaria y en la eventual construcción de megacárceles.
El anuncio toma fuerza porque De la Espriella incluyó durante su campaña una propuesta explícita para construir siete centros penitenciarios de máxima seguridad inspirados en el “modelo Bukele”, donde los internos trabajarían para su sostenimiento y existirían fuertes restricciones de comunicaciones. Esa propuesta está consignada en su programa de Gobierno.
El Salvador ofrece cooperación técnica
Según la información divulgada este 7 de agosto, el ofrecimiento fue realizado en Cali en medio de la llegada de las delegaciones internacionales invitadas a la posesión presidencial.
La disposición salvadoreña abriría la posibilidad de intercambiar experiencias sobre diseño penitenciario, control interno de cárceles, sistemas de vigilancia, aislamiento de estructuras criminales y administración de centros de alta seguridad.
Sin embargo, cualquier cooperación tendría que pasar por los canales institucionales correspondientes y adaptarse a la legislación colombiana.
Las megacárceles ya hacen parte del programa de Abelardo
La propuesta no aparece de manera improvisada con la llegada de la delegación salvadoreña. De la Espriella planteó durante la campaña la construcción de siete megacárceles de máxima seguridad.
El documento programático señala expresamente que estos establecimientos seguirían un esquema inspirado en El Salvador. También propone impedir señal de internet dentro de esos centros y establecer mecanismos para que los privados de la libertad contribuyan a su sostenimiento.
El planteamiento forma parte de una agenda de seguridad mucho más amplia, que incluye políticas de mayor control territorial y una ofensiva contra organizaciones criminales. Medios internacionales también han destacado que De la Espriella ha presentado el modelo de Bukele como una referencia para su política de seguridad.
Te podría interesar: Mensaje de Uribe a Abelardo: “Que la violencia esté ausente”
El modelo Bukele entra de lleno al debate colombiano
La experiencia salvadoreña ha ganado reconocimiento internacional por la drástica reducción de los niveles de violencia asociados a las pandillas. Al mismo tiempo, organizaciones defensoras de derechos humanos han formulado cuestionamientos sobre detenciones arbitrarias, garantías judiciales y condiciones penitenciarias.

Por esa razón, trasladar el esquema directamente a Colombia no sería una decisión sencilla.
Colombia tiene una población, una extensión territorial, un sistema penitenciario y una estructura criminal muy diferentes a las de El Salvador. Además, cualquier modificación tendría que respetar la Constitución, las decisiones judiciales y los estándares internacionales sobre derechos de las personas privadas de la libertad.
La primera prueba será definir cómo se aplicaría
El nuevo Gobierno deberá establecer si la cooperación salvadoreña termina convertida en un convenio formal.
También tendrá que responder preguntas centrales: cuánto costarían las megacárceles, dónde se construirían, quién las administraría y qué papel tendría el actual sistema penitenciario.
A esto se suma un problema histórico. Las cárceles colombianas enfrentan hacinamiento, deficiencias de infraestructura y dificultades para controlar economías criminales que operan incluso desde los centros penitenciarios.
Una reforma de esta magnitud requerirá, por tanto, mucho más que nuevos edificios.
Seguridad será uno de los ejes del nuevo Gobierno
La discusión adquiere especial relevancia en el mismo día en que Abelardo de la Espriella inicia su mandato presidencial.
El nuevo jefe de Estado ha hecho de la seguridad uno de los pilares de su proyecto político. Las megacárceles podrían convertirse en una de las primeras iniciativas con las que intentará marcar diferencias frente al Gobierno saliente.
El ofrecimiento salvadoreño pone ahora una posibilidad concreta sobre la mesa: Colombia podría recibir asistencia directa del país que convirtió las cárceles de máxima seguridad en uno de los símbolos más visibles de su lucha contra las pandillas.
Lo que todavía falta saber es hasta dónde estará dispuesto a llegar el nuevo Gobierno y qué ajustes deberá introducir para que una estrategia diseñada para El Salvador pueda funcionar dentro del marco institucional colombiano.


