La designación de Miller Soto Solano como vocero oficial del gobierno entrante de Abelardo De la Espriella devolvió vigencia a una historia publicada hace cuatro años. Por esa razón, Noticias del Cesar recupera esta crónica de nuestro periodista John Acosta. El texto apareció originalmente el 13 de marzo de 2022 en su blog Comarca Literaria.
Una historia que regresó a la actualidad
El equipo del presidente electo designó a Miller Soto Solano y Carolina Gómez Sánchez como voceros oficiales. Ambos serán los únicos autorizados para emitir declaraciones en representación del gobierno entrante.
La decisión puso nuevamente a Miller Soto en el centro de la actualidad nacional. Sin embargo, detrás del abogado, docente y dirigente político existe una historia marcada por la violencia y la superación.
Por esa razón, Noticias del Cesar recupera esta crónica de nuestro periodista John Acosta. El texto apareció originalmente el 13 de marzo de 2022 en su blog Comarca Literaria.
Acosta escribió el relato cuando Soto aspiraba al Senado de la República. La crónica permite conocer el camino del hombre que hoy asume una importante responsabilidad en las comunicaciones del próximo Gobierno.
La siguiente versión conserva el espíritu y el contexto histórico de la publicación original. No obstante, incluye pequeños ajustes de estilo y correcciones ortográficas para facilitar su lectura.
Miller Soto rompe barreras para llegar al Senado
Por John Acosta
El recreo que cambió su vida
El recreo sacaba a flote el interés que el joven quinceañero despertaba entre las estudiantes barranqueras. Las adolescentes aprovechaban el descanso para competir por su atención. Cada una quería ofrecerle el mejor galanteo y ganarle la partida a sus amigas.
Miller Jesús Soto Solano reunía tres condiciones que muchas jóvenes admiraban. Era hijo del alcalde del pueblo, cursaba décimo grado y se destacaba por su apariencia varonil. Sin embargo, aquella mañana el recreo terminó de una manera muy distinta. Un hecho violento estaba a punto de cambiar su vida para siempre.
Una cuadrilla armada ilegal irrumpió en el Instituto Cristo Rey, uno de los colegios más reconocidos de la región. Los hombres fueron directamente hasta donde se encontraba Miller Soto.
Muy cerca estaban sus dos hermanos menores, William y José Francisco. Los milicianos, vestidos con prendas de camuflaje y armados, solo buscaban a Miller. Lo agarraron y salieron con él a la fuerza. Luego tomaron rumbo hacia las montañas cercanas.
Eran las 11:15 de la mañana del 10 de octubre de 1990.
El operativo de rescate
Los directivos del colegio alertaron al entonces Departamento Administrativo de Seguridad, DAS. Varias patrullas salieron de inmediato para localizar a los secuestradores. Los agentes los interceptaron entre Los Pondores, corregimiento de San Juan del Cesar, y Conejo, jurisdicción de Fonseca.
Ocho hombres llevaban secuestrado a Miller Soto. Según la información conocida entonces, pertenecían a un grupo residual del desmovilizado Ejército Popular de Liberación, EPL. Los secuestradores se enfrentaron con los agentes del Estado. En medio del intercambio de disparos, dos impactos alcanzaron al adolescente.
Una bala entró en su estómago y lesionó su hígado. La otra impactó su columna vertebral y le impidió volver a caminar. Durante el operativo, los agentes abatieron a dos secuestradores y capturaron a otros dos.
¿Víctima o inspiración?
Miller Soto enfrentó, entonces, una decisión capaz de definir el resto de su existencia. Podía asumir su vida desde la amargura causada por el conflicto armado. También podía reunir fuerzas, aceptar el apoyo de su familia y continuar persiguiendo sus sueños desde una silla de ruedas.
Afortunadamente, escogió el segundo camino.
—Decidí no ser víctima, sino inspiración— afirmaba con orgullo casi 32 años después de aquel trágico episodio.
Esa determinación le permitió retomar sus estudios y construir un nuevo proyecto de vida. La violencia había cambiado su cuerpo, pero no consiguió acabar con sus aspiraciones.
Una vida dedicada a superar barreras
Miller Soto nació el 7 de junio de 1975 en Barranquilla. Sus padres son José Soto Berardinelli e Ivonne Solano Figueroa. Con el respaldo de su familia y su propia voluntad, terminó la secundaria. Después obtuvo el título de abogado en la Universidad Libre.
En 1994 se casó con Roxana Solano Berardinelli. De esa unión nació su hijo, José William. Un año más tarde, con apenas 19 años, llegó al Concejo de Barranquilla. De esa manera, se convirtió en el concejal más joven que había tenido la ciudad hasta entonces.
Además, cursó estudios de maestría en Gestión e Innovación de la Administración Pública. También obtuvo una maestría en Dirección de la Hacienda Pública. Posteriormente alcanzó un doctorado en Derecho y Economía en la Universidad de Verona, Italia. A su trayectoria académica sumó la experiencia como profesor universitario.
En 2022 buscaba llegar al Senado de la República. Aquella aspiración motivó la publicación original de esta crónica. Entonces, como ahora, su historia transmitía una certeza: las barreras pueden marcar el camino, pero no siempre consiguen detener a quien decide enfrentarlas.

Cuatro años después
Miller Soto no llegó al Senado en aquellas elecciones. Sin embargo, su historia política y profesional continuó avanzando. Cuatro años después de la publicación original, Abelardo De la Espriella lo escogió como uno de los voceros oficiales de su gobierno entrante. Durante una aparición pública (tildada por los medios como el primer ‘Consejo de Ministros’ de Abelardo De La Espriella), el presidente electo preguntó por él ante los asistentes:
—¿Dónde está Miller? Aquí está Miller, uno de nuestros voceros.
La escena dejó una imagen para la historia. También convirtió aquella crónica de 2022 en un relato de renovada actualidad. El tiempo, finalmente, volvió noticia la historia de un hombre que decidió no presentarse como víctima, sino como inspiración.


