Los hospitales y clínicas del Cesar podrían contar con un nuevo marco para reorganizar sus servicios, ampliar su capacidad y trasladar temporalmente la atención cuando una emergencia ponga en riesgo la continuidad del servicio. La propuesta hace parte de un proyecto de resolución presentado por el Ministerio de Salud para unificar la respuesta de los prestadores ante desastres, crisis sanitarias o fallas graves en infraestructura.
Para un territorio como el Cesar, donde la red hospitalaria atiende tanto población urbana como rural y puede enfrentar dificultades de acceso, fallas de energía, daños estructurales o aumentos súbitos de pacientes, el proyecto tendría efectos directos sobre la manera en que clínicas y hospitales reaccionen durante una contingencia.
Cinco medidas que podrían aplicar hospitales y clínicas
La propuesta contempla cinco herramientas principales: reorganizar servicios, ampliar la capacidad instalada, reconvertir áreas, expandir la atención a otros espacios y reubicar temporalmente servicios.
Esto permitiría, por ejemplo, aumentar camas y camillas, extender horarios o transformar áreas de hospitalización en espacios de cuidados intermedios o intensivos. También se podrían utilizar instalaciones modulares, móviles o sedes alternas cuando la sede habitual no pueda operar de manera segura.
¿En qué casos podrían aplicarse en el Cesar?
El proyecto no se limita a terremotos. También podría activarse ante inundaciones, emergencias sanitarias, conflictos armados, desplazamientos masivos, fallas estructurales, interrupciones de agua o energía y déficit temporal de servicios de salud.
Incluso si un hospital no presenta daños físicos, podría adoptar estas medidas cuando la demanda de pacientes amenace con superar su capacidad de respuesta. Este punto resulta especialmente relevante para municipios donde la oferta hospitalaria es más limitada y los pacientes deben ser remitidos a Valledupar u otros centros de mayor complejidad.
Secretaría de Salud tendría un papel clave
La Secretaría de Salud del Cesar tendría responsabilidad directa en la validación y seguimiento de algunas de estas medidas. Mientras la reorganización interna, el aumento de capacidad y la extensión de horarios podrían aplicarse directamente por los prestadores, la reconversión, expansión y reubicación requerirían una autorización transitoria.
En situaciones urgentes, los hospitales podrían comenzar a operar antes de recibir formalmente esa autorización, pero tendrían que informar a la autoridad sanitaria y completar posteriormente el procedimiento correspondiente.
Medicamentos, equipos y personal seguirían siendo obligatorios
La flexibilización de los servicios no eliminaría los requisitos de seguridad. Las instituciones seguirían obligadas a contar con personal capacitado, equipos biomédicos funcionales, medicamentos, insumos, agua, energía, ventilación y condiciones adecuadas de limpieza y manejo de residuos.
También deberán conservar la historia clínica de cada paciente. Cuando los sistemas habituales fallen, podrán utilizar registros alternativos, siempre que permitan mantener la identificación, confidencialidad y trazabilidad de la información.
Autorizaciones podrían extenderse hasta un año
Las medidas excepcionales podrían recibir autorizaciones por un periodo máximo inicial de 12 meses. Si la emergencia continúa, sería posible solicitar nuevas extensiones, siempre que persistan las condiciones que justificaron la modificación del servicio.
El Ministerio también plantea que el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS) sea la herramienta central para hacer seguimiento a la capacidad disponible, ocupación, servicios suspendidos y espacios utilizados durante las emergencias.
La propuesta aún corresponde a un proyecto de resolución, por lo que las reglas deberán surtir el trámite correspondiente antes de convertirse en una regulación definitiva.
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