Un país en pausa mientras sus líderes pelean en X
Las redes sociales se han convertido en el cuadrilátero oficial de la política colombiana. Durante las últimas horas presenciamos un nuevo agarrón entre Gustavo Petro y Paloma Valencia en la plataforma X. El presidente exigió públicamente a la candidata uribista y a Abelardo de la Espriella retirar unas demandas. Según el mandatario, estas acciones legales mantienen retenidos los ahorros pensionales de miles de trabajadores en los fondos privados. En respuesta, Valencia no guardó silencio. Ella arremetió contra el presidente, cuestionando su autoridad moral y tildando su administración como un fracaso rotundo. ¿Es este el nivel de debate que merecemos a las puertas de unas elecciones presidenciales?
Gobernar por Twitter no es gobernar
la idea de que dirigir un país a punta de trinos no puede ser una estrategia válida. El país necesita soluciones legislativas urgentes, no mensajes incendiarios en internet. Por un lado, el presidente tiene la obligación ineludible de gestionar las crisis a través de las instituciones. Por consiguiente, exigir favores o retiros judiciales mediante una red social debilita la majestad de su cargo y muestra un preocupante grado de improvisación.
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Por otro lado, la oposición está cayendo en el mismo juego perverso. Paloma Valencia parece más concentrada en sumar «likes» y aplausos de su nicho político que en proponer salidas técnicas a la crisis de los fondos privados. ¿Alguien en ese cruce de trinos está pensando realmente en los miles de jubilados que no pueden acceder a su dinero hoy mismo?
Corregir el rumbo del debate electoral
Debemos corregir el rumbo del debate público de inmediato si queremos un país viable. Si el verdadero problema son las demandas pensionales, el escenario natural y correcto para resolverlo son los tribunales de justicia. Además, los candidatos presidenciales como Valencia deberían centrar su estrategia en explicar cómo van a financiar el sistema pensional a largo plazo. En lugar de eso, prefieren enfrascarse en una pelea de egos frente a las pantallas.
En consecuencia, los ciudadanos quedamos atrapados en un fuego cruzado donde sobran las acusaciones y faltan por completo los datos económicos.
Exigir soluciones, no más peleas
Finalmente, este cruce de mensajes nos deja una lección muy clara y preocupante. Estamos frente a líderes políticos que prefieren gritar antes que sentarse a conciliar. Por lo tanto, como votantes activos, debemos empezar a castigar la estridencia y premiar la sensatez. Apaguen los celulares y enciendan de una vez las mesas de trabajo técnico. ¿Hasta cuándo permitiremos que el orgullo personal de dos orillas ideológicas siga secuestrando el dinero y la tranquilidad de los colombianos?


