Pacto de Valledupar: audio revela pedido a Mancuso de «golpe de opinión»
Un audio y varios mensajes enviados por Víctor de Currea-Lugo, exasesor del Dapre, a Salvatore Mancuso revelan gestiones para conseguir declaraciones sobre Abelardo De La Espriella durante la campaña presidencial. Las comunicaciones reabren la controversia por la reunión de exparamilitares celebrada en Valledupar en octubre de 2025.
El Pacto de Valledupar vuelve al centro de la controversia política nacional. Esta vez, un audio enviado por Víctor de Currea-Lugo, entonces asesor del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), a Salvatore Mancuso revela su interés en conseguir una entrevista que pudiera provocar un cambio en la opinión pública durante los últimos días de la campaña presidencial de 2026. La grabación, divulgada este miércoles 21 de octubre por la revista Semana, corresponde al 13 de junio de 2026, ocho días antes de la segunda vuelta que enfrentó a Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda. En ella, De Currea-Lugo plantea la necesidad de generar un impacto electoral mediante declaraciones del antiguo comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
«Se necesita un golpe de opinión muy grande. Que sea significativo para que esto cambie», sostuvo De Currea-Lugo en uno de los apartes reproducidos por la revista. El mensaje no se limitaba a un análisis de la contienda. El exasesor consideraba que Mancuso podía convertirse en una voz influyente para modificar el ambiente electoral y lo invitaba a conceder una entrevista a partir de preguntas que le había enviado previamente. La revelación adquiere especial relevancia porque De Currea-Lugo había participado en los contactos con exjefes paramilitares durante la controvertida reunión celebrada en Valledupar en octubre de 2025, encuentro que ahora es objeto de cuestionamientos por presuntas solicitudes de declaraciones contra dirigentes políticos.
Un audio enviado ocho días antes de las elecciones
En la grabación conocida por Semana, De Currea-Lugo expresa su preocupación por la posibilidad de una victoria de De La Espriella y advierte a Mancuso sobre las consecuencias que, según su apreciación, podría traer ese resultado para los antiguos comandantes de las AUC. Para reforzar su argumento, recuerda episodios de anteriores campañas presidenciales y plantea que determinados acontecimientos pueden cambiar las preferencias de los electores en la recta final. El aspecto más significativo aparece cuando atribuye al propio Mancuso la capacidad de generar ese impacto.
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«Tú tienes en la mano ese golpe de opinión», le manifestó, al insistir en la importancia pública que podrían adquirir sus declaraciones. De Currea-Lugo también le propuso retomar una entrevista que había intentado concretar semanas atrás, cuando la campaña todavía se encontraba en la primera vuelta. Las expresiones documentan una intención de influir en el debate electoral mediante una intervención pública de Mancuso. Sin embargo, el audio, por sí solo, no demuestra que la gestión hubiera sido ordenada oficialmente por el entonces presidente Gustavo Petro.
Diez preguntas sobre De La Espriella
La grabación de junio no fue el primer acercamiento. Según las comunicaciones publicadas por Semana, el 23 de mayo de 2026, ocho días antes de la primera vuelta presidencial, De Currea-Lugo escribió a Mancuso para proponerle una entrevista destinada a su página web. En el mensaje planteó expresamente la posibilidad de que esa conversación contribuyera al escenario electoral. Posteriormente, le envió un cuestionario de diez preguntas relacionadas con los presuntos vínculos de Abelardo De La Espriella con personas pertenecientes o cercanas al paramilitarismo. Los interrogantes abordaban posibles relaciones personales, políticas, económicas y profesionales del entonces candidato con integrantes de las AUC.
Algunas preguntas sugerían situaciones comprometedoras, mientras otras solicitaban información sobre actuaciones concretas que Mancuso pudiera conocer de primera mano. Uno de los interrogantes preguntaba qué estaría dispuesto a declarar el exjefe paramilitar, bajo juramento, acerca de las relaciones de De La Espriella con personas o intereses vinculados a las antiguas autodefensas. La existencia de esas preguntas no constituye prueba de que las conductas insinuadas hubieran ocurrido. Su importancia periodística radica en el contenido del cuestionario, el momento electoral escogido y la finalidad que el remitente expresó en sus comunicaciones.
Mancuso confirma los mensajes, pero asegura que no respondió
La revelación incluye un elemento de contraste: la propia respuesta de Salvatore Mancuso. Consultado por Semana, el antiguo comandante paramilitar confirmó que recibió las dos comunicaciones de De Currea-Lugo, una escrita el 23 de mayo y otra mediante audio el 13 de junio. También aseguró que no contestó ninguna de ellas y que no entregó información para sustentar los señalamientos sugeridos contra De La Espriella.
Mancuso explicó que carecía de elementos verificables para responder el cuestionario y que no estaba dispuesto a formular acusaciones sin respaldo factual durante una campaña electoral. Su declaración es relevante porque permite diferenciar dos hechos: el intento de conseguir una entrevista con finalidad política, documentado en los mensajes, y la participación de Mancuso en esa iniciativa, que el exjefe paramilitar niega haber aceptado.
Del encuentro en Valledupar a los mensajes de mayo y junio
El nuevo material devuelve la atención a lo ocurrido en Valledupar el 25 de octubre de 2025, cuando antiguos comandantes de las AUC participaron en un encuentro con representantes del Gobierno nacional. La reunión había sido presentada como parte de las gestiones encaminadas a revisar asuntos pendientes del proceso de paz de Santa Fe de Ralito, iniciado dos décadas atrás; sin embargo, según las denuncias divulgadas posteriormente, durante el encuentro se habrían solicitado declaraciones contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el entonces aspirante presidencial Abelardo De La Espriella y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Mancuso sostuvo que los excomandantes rechazaron esa solicitud y que el encuentro terminó sin los resultados inicialmente previstos. También precisó que Petro no le formuló personalmente tal petición.
El abogado Juan Carlos Villamizar, representante de Mancuso, amplió esas afirmaciones en una entrevista con Caracol Radio el pasado 19 de octubre. En aquella oportunidad señaló que funcionarios de la administración Petro habrían invocado instrucciones presidenciales para promover declaraciones sobre los tres dirigentes. Noticias del Cesar informó sobre esos testimonios, las declaraciones de Angie Rodríguez y los cuestionamientos surgidos alrededor del encuentro, en su artículo Reunión de exparas en Valledupar: ¿hubo petición sobre Uribe y otros políticos?. La nueva evidencia incorpora un episodio posterior a esa reunión: los contactos directos de De Currea-Lugo con Mancuso durante dos momentos decisivos de la campaña de 2026.
Aunque ambos acontecimientos comparten protagonistas y señalamientos similares, todavía está pendiente establecer si formaron parte de una misma estrategia coordinada o si correspondieron a iniciativas diferentes.
Las preguntas que deja abiertas el Pacto de Valledupar
Las comunicaciones reveladas por Semana permiten identificar fechas, contenido y un destinatario concreto. También muestran que el remitente consideraba conveniente una intervención pública de Mancuso antes de la segunda vuelta. No obstante, subsisten interrogantes sobre el alcance institucional de esas gestiones. Entre ellos, si De Currea-Lugo actuó por iniciativa propia o siguiendo instrucciones de otras personas, si informó a algún funcionario sobre sus contactos y qué relación administrativa o política existía entre esos mensajes y la reunión de Valledupar.
A esas preguntas se suma la necesidad de establecer qué conocimiento tuvieron los responsables del Dapre de las gestiones realizadas durante la campaña presidencial. El antecedente de Angie Rodríguez resulta importante, debido a sus declaraciones sobre la reunión de octubre de 2025 y las instrucciones que, según afirmó, recibió del entonces Gobierno. Pero las responsabilidades individuales e institucionales no pueden establecerse únicamente a partir de coincidencias entre testimonios y comunicaciones. La comprobación de una eventual actuación coordinada requiere examinar documentos adicionales, responsabilidades funcionales y las versiones de los involucrados.
De Currea-Lugo no respondió a Semana
La revista informó que durante las 24 horas anteriores a su publicación intentó contactar a Víctor de Currea-Lugo para conocer su explicación sobre las comunicaciones enviadas a Mancuso. Según el medio, el exasesor no respondió los mensajes antes del cierre de la investigación. Por tanto, la información publicada contiene el material atribuido a De Currea-Lugo y la confirmación de Mancuso, pero no una respuesta directa del remitente sobre las razones, circunstancias o posibles instrucciones relacionadas con sus actuaciones. El silencio registrado hasta ese momento tampoco puede interpretarse como una aceptación de las acusaciones.
El Pacto de Valledupar, que comenzó como una controversia sobre un encuentro de exparamilitares en la capital del Cesar, incorpora ahora comunicaciones fechadas meses después, en plena disputa por la Presidencia de la República. La nueva evidencia permite examinar con mayor precisión las gestiones realizadas para obtener declaraciones de Mancuso, mientras sigue abierta la discusión sobre quiénes las promovieron, con qué autoridad y hasta dónde llegó su alcance. Lo que permanece por esclarecer es si se trató de contactos individuales con propósitos electorales o de actuaciones articuladas desde alguna instancia gubernamental. Esa diferencia será determinante para establecer las responsabilidades que eventualmente correspondan.

