Peso colombiano: ¿por qué es la moneda más fuerte del mundo?

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El peso colombiano se convirtió en la moneda de mejor desempeño del mundo durante junio de 2026, mientras el dólar caía a mínimos de varios años y la Contraloría advertía sobre un déficit fiscal superior a $27 billones. La Contraloría General advirtió que el próximo Gobierno heredará un vacío fiscal superior a los $27 billones. ¿Cómo pueden convivir dos realidades aparentemente opuestas? La respuesta está en la diferencia entre las expectativas de los mercados y la situación actual de las finanzas públicas.

En apariencia, las cifras parecen contradictorias. Por un lado, el peso colombiano cerró junio como la moneda con mejor comportamiento frente al dólar en el mundo, acumulando una valorización superior al 10,5 % durante 2026, de acuerdo con un análisis del Banco de Bogotá basado en datos de TradingView. El dólar terminó el mes alrededor de $3.428, su nivel más bajo desde comienzos de 2021, mientras la prima de riesgo del país descendió a mínimos no vistos desde ese mismo año.

Al mismo tiempo, la Contraloría General de la República lanzó una advertencia que refleja un panorama muy distinto: existe una diferencia superior a $27 billones entre los ingresos previstos en el Presupuesto General de la Nación para 2026 y las proyecciones del Marco Fiscal de Mediano Plazo. Si el Estado no consigue nuevos recursos, el próximo gobierno tendrá que recortar el gasto público para cerrar esa brecha.

La pregunta entonces es inevitable: ¿cómo puede fortalecerse tanto una moneda mientras el país enfrenta semejante desafío fiscal?

Los mercados no compran el presente: compran el futuro

La respuesta comienza por entender cómo funcionan los mercados financieros. Cuando inversionistas nacionales y extranjeros deciden comprar activos colombianos, no solo evalúan las cifras actuales de la economía. También observan las decisiones que esperan del próximo gobierno, la estabilidad institucional y la capacidad del país para corregir sus desequilibrios fiscales.

En ese contexto, el triunfo del presidente electo Abelardo de la Espriella fue interpretado por distintos sectores financieros como el inicio de un cambio en la política económica. Ese optimismo coincidió con la designación del economista Miguel Gómez Martínez como ministro de Hacienda y con los primeros anuncios orientados a recuperar la confianza de los mercados.

Uno de esos anuncios fue la decisión de iniciar conversaciones con bancos internacionales y organismos multilaterales para refinanciar la deuda pública, buscando extender plazos y reducir costos financieros sin incrementar el monto total de las obligaciones del Estado.

A ello se sumó la reacción favorable del mercado frente a la actualización del Marco Fiscal de Mediano Plazo, que plantea un importante ajuste de las cuentas públicas durante los próximos años.

Como resultado, disminuyó la percepción de riesgo sobre Colombia y aumentó el ingreso de capitales, impulsando la demanda de pesos colombianos y presionando a la baja el precio del dólar.

Colombia fue la excepción en América Latina

El comportamiento del peso colombiano llamó aún más la atención porque ocurrió en un contexto internacional poco favorable. Durante junio, el índice del dólar (DXY) alcanzó máximos de 13 meses debido a la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos. Paralelamente, el precio del petróleo Brent descendió desde cerca de US$100 hasta alrededor de US$73 por barril tras la reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.

En circunstancias normales, una combinación de dólar fuerte y petróleo más barato suele ejercer presión sobre la moneda colombiana; sin embargo, esta vez predominó el cambio en las expectativas de los inversionistas.

Mientras el peso colombiano se fortalecía, el peso argentino perdió alrededor del 5,3 % de su valor frente al dólar; el peso chileno cayó un 3,2 %; el real brasileño retrocedió un 2,6 %; el peso mexicano se depreció un 0,75 %, y el sol peruano registró una ligera baja del 0,23 %, según datos recopilados por TradingView y citados por el Banco de Bogotá.

Pero la realidad fiscal sigue siendo un enorme desafío

El fortalecimiento del peso no elimina los problemas estructurales de las finanzas públicas. La Contraloría advirtió que el presupuesto aprobado para 2026 contempla ingresos tributarios por $321,46 billones, mientras que el Marco Fiscal de Mediano Plazo proyecta apenas $294,28 billones, una diferencia cercana a $27,18 billones.

El organismo de control explicó que parte de esa brecha obedece a que el presupuesto incorporó ingresos provenientes de medidas tributarias expedidas durante estados de emergencia que ya no se encuentran vigentes. De no aparecer nuevas fuentes de financiación, el próximo gobierno deberá realizar importantes ajustes en el gasto para preservar el equilibrio fiscal.

La confianza deberá convertirse en resultados

El comportamiento reciente del peso colombiano demuestra que los mercados han reaccionado favorablemente a las señales enviadas por el equipo económico del gobierno entrante. Sin embargo, esa confianza deberá traducirse ahora en resultados concretos.

Reducir el déficit, refinanciar la deuda, controlar el gasto público y recuperar el equilibrio de las cuentas fiscales serán algunos de los principales retos que enfrentará la administración que asumirá el próximo 7 de agosto.

Por ahora, el peso colombiano lidera el desempeño mundial entre las principales monedas. Mantener ese lugar dependerá de que las expectativas que hoy impulsan a los mercados logren convertirse en una realidad económica sostenible.

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