Así será la inédita posesión de Abelardo en el Cauca

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Colombia se prepara para una posesión presidencial fuera de los esquemas tradicionales. Abelardo de la Espriella mantiene su intención de jurar como presidente el próximo 7 de agosto en Popayán, lejos de la Plaza de Bolívar y del Capitolio Nacional, donde históricamente se desarrolla el acto de transmisión de mando. La propuesta también contempla que la ceremonia tenga relación directa con una instalación militar, decisión que ha abierto un debate jurídico, político y logístico.

El Congreso tendría que trasladarse al Cauca

El Senado aprobó una proposición que permite realizar el juramento presidencial fuera de su recinto habitual y autoriza que el acto se desarrolle en el departamento del Cauca. Sin embargo, la decisión todavía necesita el respaldo de la Cámara de Representantes. La autorización legislativa no incluye específicamente el ingreso a un batallón, pues el Congreso solo puede decidir el lugar donde sesionará para tomar el juramento.

De concretarse el traslado, cerca de 280 congresistas tendrían que desplazarse hasta Popayán junto con sus equipos de seguridad. A ellos se sumarían delegaciones diplomáticas, invitados especiales, altos funcionarios, periodistas y organismos responsables de garantizar el orden público. La operación implicaría uno de los mayores retos logísticos y de seguridad registrados en una posesión presidencial reciente.

Petro conserva el control de las instalaciones militares

Uno de los principales obstáculos radica en que Gustavo Petro seguirá siendo presidente y comandante supremo de las Fuerzas Militares hasta el momento exacto de la transmisión del poder. Por esa razón, será su Gobierno el que decida si autoriza previamente el uso de una guarnición militar para preparar y desarrollar parte de la ceremonia. Petro ya manifestó que no permitirá que una instalación de la Fuerza Pública se acondicione para la posesión de un funcionario civil mientras él permanezca en el cargo.

Abelardo de la Espriella solo asumirá formalmente el mando de las Fuerzas Militares cuando el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, le imponga la banda presidencial. A partir de ese instante podrá impartir órdenes como jefe de Estado, pero antes de ese momento cualquier acceso o actividad dentro del batallón necesitaría la autorización de la administración saliente.

Una ceremonia distinta al protocolo tradicional

La posesión no tendría la habitual tarima frente al Capitolio, ni el recorrido posterior hacia la Casa de Nariño para el recibimiento del nuevo mandatario. El protocolo se concentraría en el Cauca y tendría como protagonistas al presidente del Congreso y al mandatario electo, quienes deben cumplir el juramento establecido en la Constitución y en las normas que regulan la investidura presidencial.

También permanece la incertidumbre sobre la asistencia de Gustavo Petro. El protocolo contempla que el presidente saliente entregue al nuevo jefe de Estado la Orden de Boyacá, pero hasta ahora no está confirmado que Petro viaje al Cauca. Su presencia tendría un fuerte simbolismo político, debido a las profundas diferencias que ha sostenido con De la Espriella.

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Proponen que la sede sea exclusivamente civil

La senadora Jennifer Pedraza presentó una proposición adicional para establecer que la sesión del Congreso se realice únicamente en un escenario civil. La iniciativa excluye de manera expresa las guarniciones militares y las instalaciones de las Fuerzas Militares o de Policía. Si recibe el respaldo de las mayorías, cerraría la posibilidad de efectuar el juramento dentro del batallón escogido por el presidente electo.

Mientras se define el lugar preciso, De la Espriella sostiene que su decisión representa un homenaje a los integrantes de la Fuerza Pública y una señal contra el centralismo político de Bogotá. Sus críticos, en cambio, consideran que una ceremonia de carácter civil dentro de una instalación militar podría enviar un mensaje de militarización de la democracia.

La investidura requerirá la presencia de una mayoría simple del Congreso en pleno para conservar su legitimidad. De acuerdo con los respaldos políticos anunciados, el presidente electo contaría con los votos necesarios, aunque sectores del Pacto Histórico y otros congresistas de oposición podrían ausentarse y realizar actos paralelos.

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