Deluque toma ventaja en la guerra por el Congreso

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La disputa por las presidencias del Congreso se convirtió en el primer gran choque político entre el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella y el Centro Democrático. Alfredo Deluque sumó los respaldos del Partido de la U y Cambio Radical, mientras el uribismo mantiene la candidatura de Honorio Henríquez para presidir el Senado.

A cuatro días de la instalación del nuevo Congreso, la negociación por sus mesas directivas dejó de ser un simple reparto de dignidades. Ahora mide la autoridad política del presidente electo, la capacidad de presión del uribismo y la solidez de una coalición que todavía no comienza a gobernar.

En el Senado, Alfredo Deluque, del Partido de la U, se perfila como favorito. En la Cámara, el conservador Nicolás Barguil ganó espacio después de que el Centro Democrático decidiera concentrar sus esfuerzos en la candidatura de Honorio Henríquez para presidir la corporación legislativa más importante.

Deluque suma apoyos para presidir el Senado

La bancada de senadores del Partido de la U anunció de manera unánime su respaldo a Deluque para el periodo legislativo 2026-2027. Cambio Radical hizo lo propio tras una reunión de sus compromisarios, mientras que el Partido Conservador ya había anunciado que acompañaría al congresista de La Guajira.

Puede leer: Presidencia del Senado: pulso entre Deluque y Henríquez

Estos apoyos se suman al respaldo expresado desde el gobierno entrante. Rodrigo Lara Restrepo, ministro del Interior designado, señaló días atrás que Deluque reúne las condiciones para dirigir el Senado y reconoció que el próximo Ejecutivo trabaja en la construcción de mayorías parlamentarias.

Aunque la elección formal se realizará el próximo 20 de julio, la nueva correlación de fuerzas pone al senador guajiro por delante de Honorio Henríquez. Sin embargo, el resultado todavía dependerá del comportamiento individual de los congresistas y de los acuerdos que se alcancen durante el fin de semana.

El uribismo reclama su lugar por número de curules

El Centro Democrático sostiene que la Presidencia del Senado debería corresponderle por ser la bancada más numerosa entre los partidos declarados de gobierno. La colectividad uribista obtuvo 17 curules, frente a las ocho alcanzadas por el Partido de la U.

Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático, afirmó que la aspiración de Honorio Henríquez no representa un desafío contra De la Espriella. Según explicó, se trata de un derecho sustentado en la representación parlamentaria, la tradición del Congreso y la Ley 5.

Vallejo también pidió respeto por la autonomía del Legislativo y negó que su partido esté negociando con el Pacto Histórico o con otras fuerzas que se declararían en oposición. Las versiones sobre un eventual acercamiento habían surgido porque el uribismo necesitaría votos adicionales para competir contra el bloque que acompaña a Deluque.

La negativa del Centro Democrático deja planteada una pregunta: ¿de dónde saldrán los votos que necesita Henríquez para derrotar al candidato respaldado por el presidente electo?

Uribe cuestionó la “coherencia” de Deluque

La controversia escaló cuando Álvaro Uribe pasó de defender el derecho numérico de su partido a cuestionar directamente la trayectoria política de Alfredo Deluque.

El expresidente aseguró que el senador de La U respaldó varias iniciativas del gobierno de Gustavo Petro, entre ellas la Ley de Paz Total. También afirmó que habría recibido beneficios de la administración saliente, señalamiento que Deluque rechazó.

Deluque reconoció que apoyó inicialmente la Paz Total, pero explicó que lo hizo cuando el proyecto se presentó como una herramienta para negociar con las organizaciones criminales. Aseguró que posteriormente la política cambió de rumbo y sostuvo que nunca perteneció al petrismo.

No he sido petrista en ningún momento”, manifestó el senador, quien también negó haber recibido favores o beneficios del Ejecutivo de Petro.

Uribe igualmente revivió la designación de Diala Wilches como gobernadora encargada de La Guajira en 2023. Wilches había trabajado en la Unidad de Trabajo Legislativo de Deluque y su nombre integraba la terna presentada por los partidos que avalaron al destituido gobernador Nemesio Roys. El entonces ministro del Interior, Alfonso Prada, la escogió para terminar el periodo administrativo.

Ese antecedente demuestra la cercanía política entre Wilches y Deluque, pero no prueba por sí solo que existiera una contraprestación irregular. Por eso, la acusación de Uribe debe mantenerse atribuida al expresidente y no presentarse como un hecho demostrado.

La batalla del Senado golpeó la Cámara

La decisión del Centro Democrático de priorizar la candidatura de Honorio Henríquez tuvo efectos inmediatos en la Cámara de Representantes.

Daniel Briceño, quien aparecía como una de las principales opciones para presidir la corporación, admitió que su aspiración quedó congelada mientras su partido concentra fuerzas en el Senado. Ese espacio fue ocupado por el conservador Nicolás Barguil, quien encabeza las negociaciones para presidir la Cámara durante el primer año legislativo.

Briceño denunció que la falta de coordinación permitió que sectores a los que calificó como “conservadores petristas” tomaran el control de las conversaciones. También señaló al representante Alfredo ‘Ape’ Cuello como uno de los principales operadores del acuerdo y cuestionó la posible continuidad de Jaime Luis Lacouture en la Secretaría General.

Se trata, nuevamente, de señalamientos políticos de Briceño, no de hechos judicialmente establecidos. El representante electo considera que Barguil y otros dirigentes conservadores mantuvieron cercanía con el gobierno Petro, mientras esos sectores aseguran que ahora buscan construir una agenda conjunta con la administración de De la Espriella.

Primer pulso entre De la Espriella y Uribe

La disputa por las presidencias del Congreso anticipa las dificultades que tendrá el nuevo Gobierno para mantener unidas a fuerzas políticas con intereses, trayectorias y liderazgos diferentes.

Si Deluque resulta elegido, De la Espriella demostrará que puede construir mayorías con el Partido de la U, Cambio Radical, los conservadores y otros sectores tradicionales. Al mismo tiempo, el Centro Democrático comenzaría el nuevo periodo sin ninguna de las dos presidencias, pese a ser la principal bancada aliada del gobierno entrante.

Si Henríquez logra revertir el panorama, Uribe demostraría que conserva capacidad de veto y que el presidente electo deberá negociar cada decisión importante con su partido.

Por eso, lo que se elegirá el 20 de julio no será únicamente quién maneja los debates del Senado y la Cámara. También se definirá quién tendrá la primera palabra dentro de la nueva coalición de poder: Abelardo de la Espriella o Álvaro Uribe.

Para los enlaces internos, pondría primero “Presidencia del Senado: pulso entre Deluque y Henríquez” en el apartado sobre el reclamo uribista, y “Deluque y Briceño suenan para presidir el Congreso” al comenzar el segmento sobre la Cámara.

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