Estas son algunas propuestas de Abelardo de la Espriella

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Abelardo destapa su plan: mano dura y menos Estado

El candidato presidencial Abelardo de la Espriella puso sobre la mesa sus propuestas de gobierno que promete sacudir la campaña de 2026: más seguridad, reducción del Estado, impulso a la empresa privada, defensa del fracking, cambios en salud, tecnología en educación y una fuerte ofensiva contra la corrupción. Su plan, presentado bajo la idea de una “Patria Milagro”, busca instalarlo como una opción de derecha dura en una contienda marcada por el cansancio ciudadano frente a la inseguridad, la crisis económica y la desconfianza en las instituciones.

Una apuesta de choque para llegar al poder

Abelardo de la Espriella no está intentando pasar desapercibido. Su programa presidencial plantea una ruptura frontal con buena parte del modelo político actual y se apoya en dos grandes banderas: recuperar el orden público con mano dura y liberar la economía de cargas estatales que, según su visión, frenan el crecimiento.

De acuerdo con documentos públicos de su campaña y revisiones periodísticas recientes, el abogado y aspirante presidencial propone terminar la política de “Paz Total”, construir megacárceles, reducir trámites, modernizar la DIAN con inteligencia artificial, defender el fracking y reorganizar el Estado para hacerlo más pequeño y eficiente.

El discurso conecta con un sector del electorado que pide respuestas más fuertes frente a la criminalidad, pero también abre preguntas profundas: ¿cómo se financiarán esas promesas?, ¿qué tan viable es reducir el Estado sin afectar servicios públicos?, ¿y qué impacto tendría volver a una política de seguridad mucho más militarizada?

Seguridad: el eje más duro de su campaña

La propuesta más llamativa de De la Espriella está en seguridad. Su plan plantea recuperar el control territorial en los primeros 90 días, fortalecer la inteligencia militar, enfrentar directamente a las estructuras criminales y desmontar la política de negociaciones con grupos armados.

Entre sus ideas figuran la construcción de 10 megacárceles de máxima seguridad, el aumento de penas para delitos de alto impacto, la reducción de beneficios para reincidentes y una ofensiva contra los cultivos ilícitos mediante erradicación, fumigación y persecución a los capitales del narcotráfico.

Este punto puede ser uno de los más populares entre votantes golpeados por la extorsión, el hurto, el secuestro y el avance de grupos armados. Sin embargo, también será uno de los más controvertidos, porque supone un giro fuerte frente a la política de diálogo impulsada por el actual Gobierno.

Menos Estado y más empresa privada

En economía, el candidato propone una reducción de impuestos al sector empresarial, eliminación de trámites, simplificación de la estructura tributaria y un plan de eficiencia radical del Estado. Su meta es que Colombia pueda crecer por encima del 5 % anual y, en algunos planteamientos, llegar al 7 %.

La idea central es que el país no puede seguir “asfixiando” al sector productivo y que la inversión privada debe convertirse en motor de empleo, recaudo y competitividad. Para lograrlo, plantea revisar gastos, reducir nómina paralela, fusionar entidades y combatir la evasión.

El punto político de fondo es claro: De la Espriella busca presentarse como el candidato del orden económico frente al intervencionismo estatal. Pero su propuesta también tendrá que responder una pregunta inevitable: si baja impuestos y al mismo tiempo promete megacárceles, subsidios, conectividad, salud a domicilio y grandes inversiones, ¿de dónde saldrá el dinero?

Salud: medicamentos, vigilancia a EPS y tecnología

En salud, el candidato plantea revisar trimestralmente el uso de los recursos que reciben las EPS, restablecer el flujo financiero del sistema y priorizar la entrega oportuna de medicamentos y tratamientos. También habla de salud a domicilio, protección a pacientes crónicos y creación de un bloque anticorrupción para revisar contratos del sector.

Pulzo reseñó que entre sus propuestas aparecen recursos para pagar deudas del sistema, atención a pacientes con cáncer y enfermedades huérfanas, además del uso de inteligencia artificial y blockchain para hacer seguimiento a los recursos públicos.

El mensaje es potente para millones de usuarios afectados por demoras, falta de medicamentos y barreras de atención. Aun así, la campaña deberá precisar cómo se coordinaría ese modelo con EPS, hospitales, ADRES, secretarías de salud y operadores territoriales.

Educación digital y universidad en casa

Otro de los puntos de su programa es la creación de una universidad virtual, conectividad gratuita, computadores para estudiantes y formación en áreas tecnológicas como inteligencia artificial, robótica y computación avanzada.

La propuesta apunta a conectar educación con productividad, especialmente en regiones donde el acceso a universidades presenciales sigue siendo limitado. Para departamentos como Cesar y La Guajira, donde muchos jóvenes enfrentan barreras económicas y geográficas, una política seria de educación digital podría tener impacto real.

Pero el reto está en la calidad. No basta con entregar equipos o abrir plataformas: la educación virtual solo funciona si hay conectividad estable, docentes capacitados, contenidos pertinentes y acompañamiento permanente.

Energía, fracking y Caribe: un punto caliente

De la Espriella también defiende la reactivación de la exploración y producción de hidrocarburos, el fracking y el rescate técnico de Ecopetrol. Según su visión, Colombia debe priorizar la soberanía energética para evitar mayores costos y dependencia externa.

Este punto tiene especial importancia para el Caribe. Pulzo reseñó que el candidato plantea que el Estado asuma deudas cercanas a los 6 billones de pesos para reducir el costo de la energía en la región.

En el Cesar y La Guajira, esta propuesta toca fibras sensibles. Por un lado, hay regiones que dependen del carbón, el gas, la minería y la infraestructura energética. Por otro, también crecen las presiones ambientales, sociales y comunitarias frente al uso de recursos naturales. En Noticias Valledupar ya se ha explicado cómo el debate sobre el carbón volvió a tensar la relación entre economía regional y transición energética.

Campo y propiedad: otra bandera de campaña

El programa del candidato incluye una alianza entre sector rural y empresa privada, titulación masiva de tierras campesinas, créditos con tasas bajas y metas de ampliación de cultivos. También propone el llamado Plan Cosecha Solidaria, con el que busca fortalecer la producción de alimentos y generar empleo rural.

Esta propuesta puede tener eco en zonas rurales del Cesar, donde el campo sigue reclamando vías, crédito, seguridad, comercialización y asistencia técnica. La clave será saber si el plan se limita a una promesa de campaña o si logra aterrizarse con presupuesto, instituciones responsables y metas verificables por departamento.

Anticorrupción con blockchain e inteligencia artificial

Uno de los elementos más modernos de su agenda es el uso de tecnología para vigilar la contratación pública. De la Espriella propone un “gobierno trazable”, con blockchain, inteligencia artificial y herramientas digitales para seguir el dinero del Estado y reducir la corrupción.

La idea suena atractiva en un país cansado de contratos amañados, obras inconclusas y escándalos públicos. Sin embargo, la tecnología por sí sola no elimina la corrupción. Para que funcione, tendría que ir acompañada de sanciones reales, independencia de órganos de control, datos abiertos y protección a denunciantes.

En el plano electoral, el tema de transparencia también es clave. En el Cesar, el Consejo Nacional Electoral ya ha socializado herramientas digitales para vigilar campañas y recursos políticos durante las elecciones de 2026.

Mujeres, familia y política social

El candidato también incluye propuestas dirigidas a mujeres, población vulnerable y economía del cuidado. Entre ellas están rutas judiciales aceleradas para casos de violencia, atención psicológica, formación de cuidadoras y capacitación de mujeres en economía digital.

La promesa de reducir feminicidios y violencia contra la mujer puede ser uno de los puntos más sensibles de su programa. No obstante, tendrá que enfrentar cuestionamientos públicos recientes relacionados con su referencia al caso de Rosa Elvira Cely, después de que familiares de la víctima rechazaran versiones sobre su papel en ese proceso.

El factor Valledupar y el Cesar

La candidatura de Abelardo de la Espriella también tiene movimiento en Valledupar. Su campaña abrió agenda territorial en la ciudad con una estrategia de activación política, sede y redes de apoyo en las comunas, según publicó Noticias Valledupar.

Ese dato no es menor. En el Cesar, el voto de derecha, el uribismo, el conservatismo y los sectores de opinión llegan a las presidenciales con una pelea abierta por liderazgo. La contienda de 2026 no solo se jugará en Bogotá: también se definirá en territorios donde la seguridad, el empleo, la energía y el campo son preocupaciones diarias.

Una campaña que promete sacudir la derecha

El plan de Abelardo de la Espriella busca diferenciarse con un lenguaje directo, emocional y de choque. No se presenta como una propuesta tibia, sino como una especie de “revolcón” institucional, económico y de seguridad.

Sus defensores dirán que Colombia necesita autoridad, inversión y orden. Sus críticos advertirán riesgos de populismo punitivo, debilitamiento institucional, promesas costosas y poca claridad en temas sociales y ambientales.

Lo cierto es que su candidatura ya instaló una conversación incómoda para sus rivales: ¿quiere Colombia más diálogo o más fuerza?, ¿más Estado o menos Estado?, ¿transición energética o regreso pleno a hidrocarburos?, ¿reforma gradual o choque inmediato?

En una campaña presidencial cada vez más polarizada, Abelardo de la Espriella apuesta por convertirse en el candidato que promete “hacer el milagro”. Ahora tendrá que demostrar si sus propuestas resisten el examen más difícil: el de las cifras, la ley y la realidad de las regiones.

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