¿Quién es Sixto, el hombre que todos los días está frente al banco?

Tiene 70 años, nació con polio y durante años se dedicó a cuidar bicicletas. Hoy continúa saliendo todos los días y asegura que va a trabajar. Esta es la historia detrás del hombre que muchos ven frente al Banco de la República, en Valledupar.

Hay historias que pasan todos los días frente a nuestros ojos, pero que pocas veces nos detenemos a conocer. En una esquina de Valledupar, entre calles, transeúntes y largas jornadas de trabajo, está Sixto. Tal vez usted lo ha visto, incluso puede que su presencia ya haga parte de esa imagen cotidiana que acompaña el movimiento del centro de la ciudad, pero quizá nunca se ha preguntado quién es el hombre que, todos los días, llega al mismo lugar convencido de que va a trabajar.

Sixto, el hombre que todos los días llega al mismo lugar

Sixto tiene 70 años y, durante el horario de oficina, permanece frente al Banco de la República. Allí pasa buena parte de sus días, sentado y observando el movimiento de las personas que entran y salen del sector. Para muchos, verlo allí ya hace parte de la rutina; para él, ese lugar representa su trabajo.

Sixto no es empleado del Banco de la República, pero su presencia frente a la entidad es tan constante que para quienes transitan diariamente por la zona parece formar parte del paisaje del lugar. Cada jornada llega hasta allí y permanece durante varias horas, mientras algunas de las personas que ya lo conocen se acercan a saludarlo o a brindarle alguna ayuda.

Unas veces recibe monedas. En otras ocasiones, las personas llegan con alimentos o incluso con un mercado. Son gestos de solidaridad que le permiten llevar algo a casa después de terminar su jornada.

Sixto en Valledupar, el hombre que se moviliza diariamente en su bicicleta
Sixto se moviliza por las calles de Valledupar en su bicicleta, como parte de su rutina diaria.

Una vida marcada desde el nacimiento

La historia de Sixto está marcada por una condición que lo acompaña desde sus primeros días de vida.

Nació con polio

De acuerdo con el testimonio de su sobrina, Melvis Nieves, Sixto nació con polio, situación que determinó sus condiciones de movilidad. Sin embargo, quienes han compartido su vida con él aseguran que su condición física nunca definió por completo su personalidad.

“Mi tío es una persona que nació con polio al momento de nacer y desde ese momento, pues por eso su condición. Es una persona muy alegre, muy divertida, trabajadora”, cuenta Melvis.

Esa descripción contrasta con la imagen que muchas personas pueden tener de Sixto al verlo sentado diariamente en la calle. Para su familia, detrás de esa escena hay un hombre alegre, cercano y con una característica que consideran fundamental: siempre ha querido trabajar y sentirse útil.

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Cuando Sixto se ganaba la vida cuidando bicicletas

Antes de que las motocicletas y los automóviles dominaran buena parte de las calles de Valledupar, las bicicletas tenían una presencia mucho mayor en la vida cotidiana de la ciudad. Fue durante esa época cuando Sixto encontró una manera de ganarse la vida.

Durante años se dedicó a cuidar bicicletas. Las personas llegaban al sector, dejaban sus bicicletas bajo su cuidado y luego regresaban por ellas después de realizar sus diligencias. Para Sixto, aquella actividad representaba una fuente de ingresos y, al mismo tiempo, una forma de mantenerse activo.

Pero las costumbres de movilidad fueron cambiando. Las motocicletas, los automóviles y otros medios de transporte fueron ganando espacio y cada vez fueron menos las personas que llegaban al centro en bicicleta. Con ese cambio también desapareció, poco a poco, una de las actividades que durante años había sostenido a Sixto.

Para Sixto, salir a la calle es ir a trabajar

Aunque aquella actividad quedó atrás, Sixto no quiso quedarse en casa. Continuó saliendo todos los días y mantuvo su rutina frente al Banco de la República.

“Él dice que va a trabajar”

Su sobrina explica que para Sixto estar allí no significa simplemente salir a pedir ayuda. Él entiende esa actividad como su trabajo y quiere continuar sintiéndose una persona útil.

“Él se va todos los días porque él dice que va a trabajar. Se coloca allá frente a un banco. Allá, pues las personas de su noble corazón le colaboran. A veces viene con compras y viene con dinero”, relata Melvis.

La aclaración de su familia es importante porque detrás de la presencia diaria de Sixto existe una decisión personal. Según Melvis, nadie lo obliga a salir ni su familia lo envía a pedir dinero. Él quiere salir, quiere relacionarse con las personas y considera que esa es su manera de trabajar.

“Él trabaja porque a él le nace, porque él quiere ser útil. Él es una persona que desea ser útil y como en realidad lo es”, sostiene su sobrina.

En casa tiene una familia que lo acompaña

Cuando termina su jornada, Sixto regresa a su hogar. Allí está Melvis, quien permanece pendiente de él y procura atenderlo cuando llega.

Su sobrina cuenta que está a su disposición para darle sus alimentos y acompañarlo en lo que necesita. La relación entre ambos va mucho más allá de la de un tío y una sobrina.

“Para nosotros ha sido un padre”

Melvis asegura que Sixto ha sido una figura fundamental para su familia y que se preocupa constantemente por sus seres queridos. Cuando alguno de ellos se enferma o atraviesa una dificultad, él permanece atento y procura acompañarlos.

“Entre su familia tiene personas muy agradecidas con él porque él ha sido para nosotros un padre. Aparte de que es un tío, es un padre”, expresa.

En particular, cuenta que Sixto está muy pendiente de ella y que ambos se acompañan en casa. Por eso, aunque muchas personas solamente conocen al hombre que ven sentado frente al banco, su familia conoce también al hombre que durante años ha estado pendiente de ellos.

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“No es que la familia lo mande a pedir”

Uno de los mensajes que la familia de Sixto quiere dejar claro es que su presencia diaria en la calle no responde a una orden de sus familiares.

Melvis pide que las personas que lo encuentren en el sector entiendan que Sixto sale porque quiere hacerlo y porque para él mantenerse activo representa una forma de sentirse útil.

“Cuando lo vean en la calle, piensen que no solamente le está pidiendo porque de pronto la familia lo mandamos a pedir. Porque a él le nace y quiere ser útil. Dice que ese es su medio de trabajo”, explica.

En su casa, asegura, Sixto tiene una familia que lo quiere, lo acompaña y está pendiente de él. Tiene un hogar al que regresar después de cada jornada y personas que reconocen el papel que ha desempeñado en sus vidas.

Ahora la meta es ayudar a Sixto a movilizarse

A pesar de contar con el acompañamiento de su familia, existe una dificultad que podría hacer mucho más llevadera su rutina diaria: la movilidad.

Por esta razón, Noticias del Cesar inicia una campaña para conseguirle a Sixto una silla de ruedas eléctrica, con la que pueda desplazarse con mayor facilidad y seguridad entre su casa y el lugar al que todos los días llama su trabajo.

La iniciativa busca que quienes conocen su historia puedan convertirse también en parte de ella. La meta es conseguir una herramienta que le permita movilizarse con mayor autonomía y que facilite sus desplazamientos cotidianos.

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Una ayuda para alguien que quiere seguir trabajando

La intención no es cambiar la vida que Sixto ha decidido llevar, sino facilitarla. Él quiere continuar saliendo, llegar a su lugar habitual y sentirse útil. Una silla de ruedas eléctrica podría ayudarle a hacerlo con mayor seguridad y comodidad.

Su historia también recuerda que detrás de las personas que vemos diariamente en las calles existen familias, experiencias y circunstancias que muchas veces desconocemos.

La historia detrás del hombre que todos ven

Sixto tiene 70 años. Nació con polio, durante años trabajó cuidando bicicletas y hoy continúa saliendo todos los días frente al Banco de la República porque, como él mismo entiende su rutina, va a trabajar.

Algunas personas le dan monedas. Otras le llevan comida o un mercado. Su familia lo espera en casa y está pendiente de él. Y, pese a las dificultades que ha enfrentado, continúa buscando la manera de mantenerse activo y sentirse útil.

Quizás después de conocer su historia, la próxima vez que alguien pase frente al Banco de la República y encuentre allí a Sixto, ya no verá solamente al hombre que permanece sentado durante el horario de oficina. Verá a un hombre de 70 años, con una historia de trabajo, una familia que lo quiere y una voluntad que lo lleva a salir cada día.

Porque hay personas que no esperan que la vida sea fácil. Simplemente deciden seguir adelante.

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