No era de Botero: la historia del regalo de Petro al papa León

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Una paloma de madera entregada por el presidente Gustavo Petro al papa León XIV durante su audiencia del pasado 2 de julio en el Vaticano desató una controversia sobre su origen. Distintos medios aseguraron que se trataba de una obra original de Fernando Botero o de una réplica de su reconocida Paloma de la Paz.

Sin embargo, la pieza no fue creada por el maestro antioqueño ni corresponde a una reproducción oficial de su escultura. El obsequio se llama Paloma de la paz ancestral y fue elaborado por la artesana nariñense Ximena Albornoz Rodríguez.

Una información imprecisa generó la confusión

La polémica comenzó después de que algunos reportes periodísticos atribuyeran directamente la escultura a Fernando Botero. Incluso se afirmó que Petro había llevado al Vaticano una obra original o una réplica autorizada del artista.

La versión causó sorpresa entre familiares del escultor, quienes no tenían conocimiento de que una pieza suya hubiera sido entregada al pontífice. La confusión creció porque la verdadera Paloma de la Paz es una obra de gran importancia histórica y patrimonial para Colombia.

La escultura original de Botero fue donada en 2016 con motivo del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las antiguas Farc. Está elaborada en bronce fundido y pintado, y forma parte de la colección del Museo Nacional, aunque durante el gobierno Petro volvió temporalmente a la Casa de Nariño.

¿Quién elaboró la paloma entregada al papa?

De acuerdo con la aclaración divulgada posteriormente, la pieza fue creada por Ximena Albornoz Rodríguez, integrante de Arte Chelita y vinculada al trabajo promovido por Artesanías de Colombia.

La obra fue tallada en madera de cedro nariñense y recubierta con paja de trigo mediante la técnica tradicional del tamo, característica de San Juan de Pasto. Su elaboración rescata conocimientos artesanales transmitidos entre generaciones en el sur del país.

Aunque la figura toma como referencia la paloma de Fernando Botero, se trata de una creación independiente, con materiales, técnica y autoría diferentes. Por esa razón, no debe ser presentada como una réplica oficial ni como una obra original del artista.

Una pieza inspirada, pero no reproducida

La Presidencia explicó que la Paloma de la paz ancestral está inspirada en la escultura del maestro Botero. La referencia se encuentra en la forma y en el simbolismo de la paloma como representación de la reconciliación.

No obstante, una obra inspirada no es necesariamente una réplica. Una reproducción busca copiar con fidelidad una pieza existente y, dependiendo del caso, puede requerir autorización de sus titulares o herederos.

En este caso, la artesana desarrolló una interpretación propia mediante técnicas tradicionales nariñenses. La obra adquiere así una identidad distinta y destaca el trabajo manual colombiano.

La visita de Petro al Vaticano

El encuentro entre Gustavo Petro y León XIV se desarrolló el 2 de julio en el Palacio Apostólico. La agenda estuvo relacionada con la paz, la reconciliación, la justicia social y otros asuntos de interés para Colombia y la Santa Sede.

Durante la audiencia, el presidente entregó varias artesanías colombianas. Entre ellas se encontraba la paloma de madera, presentada como un símbolo de paz y también del Espíritu Santo.

Los primeros informes sobre la reunión reprodujeron la versión de que la escultura pertenecía a Botero, lo que contribuyó a extender el error. Una publicación de Semana, por ejemplo, aseguró inicialmente que Petro había regalado una escultura de la paloma del maestro colombiano.

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La diferencia con la obra original de Botero

La verdadera Paloma de la Paz fue elaborada en bronce y entregada por Fernando Botero al Estado colombiano en 2016. El artista la concibió como respaldo simbólico al proceso de paz.

La pieza permaneció inicialmente en la Casa de Nariño y luego pasó al Museo Nacional. Durante la administración de Gustavo Petro fue instalada nuevamente en la sede presidencial como símbolo de su política de Paz Total.

En contraste, la obra entregada al papa está hecha en madera y paja de trigo. Además, fue producida por una artesana nariñense y adquirida mediante los canales relacionados con Artesanías de Colombia.

La aclaración resalta el trabajo artesanal

Más allá del error en la atribución, la historia permitió visibilizar el valor del trabajo artesanal colombiano. La técnica del tamo convierte pequeñas fibras vegetales en delicados recubrimientos decorativos sobre superficies de madera.

La pieza combina una figura universal de paz con materiales y conocimientos propios de Nariño. También representa la diversidad cultural de Colombia y el papel de los artesanos en la conservación de técnicas tradicionales.

La precisión sobre su autoría resulta fundamental para reconocer correctamente a su creadora y evitar que el prestigio de un artista reconocido termine ocultando el trabajo de quienes elaboran estas piezas.

No fue una obra de Botero ni una réplica oficial

La paloma entregada a León XIV no salió del taller de Fernando Botero ni pertenece a su colección. Tampoco fue presentada como una réplica autorizada por sus herederos.

Se trata de la Paloma de la paz ancestral, una pieza original de Ximena Albornoz Rodríguez inspirada en la obra del maestro, pero construida desde la tradición artesanal de Pasto.

La aclaración cierra la discusión sobre su procedencia y permite que el obsequio sea valorado por lo que realmente representa: una creación artesanal colombiana que llevó hasta el Vaticano un mensaje de paz, identidad y memoria cultural.

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