Cepeda amplió ventaja y movió el mapa del Cesar

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La segunda vuelta presidencial en el Cesar no cambió los ganadores municipales frente a la primera vuelta, pero sí dejó una señal política contundente: Iván Cepeda Castro amplió su ventaja departamental, creció con fuerza en Valledupar y consolidó su dominio en varios municipios del centro y norte del departamento. Abelardo de la Espriella también aumentó su votación, especialmente en el sur, pero no le alcanzó para revertir la diferencia.

De una ventaja mínima a una victoria clara

En la primera vuelta, el Cesar quedó prácticamente empatado. Iván Cepeda obtuvo 224.457 votos, equivalentes al 46,48 %, mientras Abelardo de la Espriella llegó a 223.840 votos, el 46,35 %. La diferencia fue de apenas 617 votos.

En la segunda vuelta, el panorama cambió. Cepeda subió a 281.730 votos, el 50,88 %, mientras De la Espriella alcanzó 265.645 votos, el 47,97 %. La distancia pasó de 617 a 16.085 votos.

Es decir, Cepeda no solo ganó el departamento: convirtió una ventaja mínima en una diferencia políticamente significativa.

Ambos crecieron, pero Cepeda creció más

Entre primera y segunda vuelta, Cepeda sumó 57.273 votos nuevos en el Cesar. De la Espriella también creció, pero en menor proporción: aumentó 41.805 votos.

La diferencia está en que Cepeda logró captar más voto adicional y elevar su porcentaje en 4,4 puntos, al pasar de 46,48 % a 50,88 %. De la Espriella pasó de 46,35 % a 47,97 %, un aumento de 1,62 puntos.

La lectura es clara: el voto que quedó disponible tras la primera vuelta terminó beneficiando más a Cepeda.

Valledupar fue el gran motor de la diferencia

La capital del Cesar fue decisiva en la segunda vuelta. En primera vuelta, Cepeda había ganado Valledupar con 89.773 votos frente a 84.650 de De la Espriella, una ventaja de 5.123 votos.

En segunda vuelta, Cepeda llegó a 111.694 votos y De la Espriella a 98.277. La diferencia subió a 13.417 votos.

Solo en Valledupar, Cepeda aumentó su ventaja en 8.294 votos. Ese crecimiento explica buena parte de la victoria departamental y confirma que la capital sigue siendo el principal campo de batalla electoral del Cesar.

El mapa municipal no cambió, pero las brechas sí

Un dato clave es que ningún municipio cambió de ganador entre primera y segunda vuelta. Los municipios que ganó Cepeda en primera vuelta los volvió a ganar en segunda, y lo mismo ocurrió con De la Espriella.

Cepeda mantuvo su dominio en Agustín Codazzi, Becerril, Bosconia, Chiriguaná, Curumaní, El Copey, El Paso, La Jagua de Ibirico, Manaure, Pueblo Bello, Tamalameque y Valledupar.

De la Espriella conservó Aguachica, Astrea, Chimichagua, Gamarra, González, La Gloria, La Paz, Pailitas, Pelaya, Río de Oro, San Alberto, San Diego y San Martín.

Sin embargo, aunque el color del mapa no cambió, sí cambiaron las intensidades. Cepeda ensanchó márgenes en municipios claves, mientras De la Espriella fortaleció su presencia en varias plazas del sur.

Los mayores crecimientos de Cepeda

Los aumentos más fuertes de Cepeda se dieron en Valledupar, donde sumó 21.921 votos más frente a la primera vuelta. También creció de manera importante en Agustín Codazzi, con 4.094 votos adicionales; Aguachica, con 3.207; Pueblo Bello, con 2.435; La Jagua de Ibirico, con 2.383; El Paso, con 2.340; El Copey, con 2.192; Bosconia, con 2.157; y Curumaní, con 2.047.

Estos datos muestran que su crecimiento no dependió únicamente de la capital. También hubo un impulso importante en municipios del corredor minero, el centro del Cesar y zonas donde ya había ganado en primera vuelta.

De la Espriella resistió en el sur

Abelardo de la Espriella también logró aumentar su votación en casi todos los municipios, pero su crecimiento fue más útil para reforzar territorios que ya tenía ganados, no para voltear el resultado departamental.

En Aguachica pasó de 27.327 votos a 31.013. En Río de Oro subió de 5.598 a 7.045. En La Paz pasó de 6.501 a 7.943. En San Martín aumentó de 6.540 a 7.667.

El sur del Cesar se mantuvo como su principal fortín electoral, con victorias amplias en Aguachica, Río de Oro, González, Gamarra, Pelaya y San Martín.

Los municipios más cerrados

La segunda vuelta también dejó municipios con diferencias muy ajustadas. Manaure fue el caso más apretado: Cepeda ganó con 2.970 votos frente a 2.892 de De la Espriella, apenas 78 votos de diferencia.

Tamalameque también fue cerrado: Cepeda obtuvo 3.166 votos y De la Espriella 3.026, una ventaja de 140 votos.

Del lado de De la Espriella, San Diego y San Alberto quedaron como municipios competitivos. En San Diego ganó por 441 votos, mientras en San Alberto lo hizo por 481.

Estas zonas quedan marcadas como territorios de disputa para futuras elecciones.

La lectura política

La comparación entre ambas vueltas deja tres conclusiones principales.

La primera: Cepeda logró convertir una victoria casi simbólica en una ventaja real. Pasar de 617 votos de diferencia a más de 16 mil muestra capacidad de crecimiento en el tramo final.

La segunda: Valledupar fue determinante. Sin el aumento en la capital, la elección habría sido mucho más cerrada.

La tercera: De la Espriella mantuvo una base territorial fuerte, especialmente en el sur, pero no logró romper el dominio de Cepeda en la capital ni en varios municipios del centro y norte del Cesar.

El resultado final no fue un cambio brusco de mapa, sino una profundización de tendencias. El Cesar quedó dividido, pero la segunda vuelta mostró que Cepeda logró movilizar más voto nuevo y cerrar con mayor fuerza.

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