Temor por retenes ilegales en vías del Cesar

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Temor por retenes ilegales en vías del Cesar volvió a encender las alarmas tras la retención de cinco conductores en un tramo de la Troncal del Caribe, entre Curumaní y La Jagua de Ibirico. Aunque las víctimas fueron liberadas, el hecho revive el miedo por las llamadas “pescas milagrosas”, una modalidad criminal que durante años marcó las carreteras del país y que, según autoridades departamentales, no se registraba en el Cesar desde hace más de dos décadas.

Temor por retenes ilegales en vías del Cesar

El Cesar vuelve a mirar sus carreteras con preocupación. La retención ilegal de cinco conductores en un tramo de la Troncal del Caribe prendió las alertas de las autoridades, los transportadores y las comunidades que dependen de esta vía estratégica para movilizar alimentos, mercancías y pasajeros.

El hecho ocurrió en el sector de Santa Isabel, entre el corregimiento de San Roque, jurisdicción de Curumaní, y el municipio de La Jagua de Ibirico. De acuerdo con la información conocida, un grupo de hombres armados habría instalado un retén ilegal y obligado a varios conductores a desplazarse hacia zonas cercanas a la Serranía del Perijá.

Aunque las víctimas fueron liberadas posteriormente, el episodio dejó una pregunta inquietante: ¿están intentando revivir las “pescas milagrosas” en el Cesar?

Cinco conductores retenidos y vehículos robados

Según la reconstrucción preliminar de las autoridades, los hechos se registraron entre las 5:00 y las 5:30 de la tarde del martes, cuando aproximadamente 15 hombres armados habrían interceptado vehículos que transitaban por la vía nacional.

Entre los automotores retenidos estaban un tractocamión cargado con huevos, un camión con víveres y abarrotes, un vehículo de transporte de carnes frías y dos automóviles particulares.

La alerta se activó durante la madrugada del miércoles, cuando las empresas transportadoras reportaron pérdida de comunicación y de señal satelital con los conductores. Esa situación permitió activar protocolos de búsqueda por parte de la Fuerza Pública.

Una modalidad que despierta viejos miedos

Las llamadas “pescas milagrosas” fueron retenes ilegales utilizados por grupos armados para detener vehículos en carreteras, seleccionar víctimas, secuestrar personas, robar mercancías o sembrar miedo en corredores estratégicos.

Por eso, el caso en la Troncal del Caribe generó una reacción inmediata. No se trata solamente del robo de vehículos o mercancía, sino de una modalidad que toca fibras profundas en un departamento que ya vivió los años más duros del secuestro y el control armado en zonas rurales y viales.

Autoridades señalan presunta participación del ELN

De acuerdo con información atribuida a la Gobernación del Cesar, los hombres armados que ejecutaron la acción pertenecerían presuntamente al Ejército de Liberación Nacional, ELN.

El secretario de Gobierno y Seguridad del Cesar, Eduardo Esquivel López, señaló que este tipo de hechos no se presentaba en el departamento desde hace más de 20 años. También advirtió que, una vez se formalicen las denuncias, la conducta deberá ser investigada bajo las figuras penales correspondientes, entre ellas el secuestro.

La calificación jurídica final dependerá de la Fiscalía y de los elementos probatorios que se recojan. Sin embargo, la gravedad del hecho ya obligó a elevar el caso ante el Gobierno nacional.

La segunda vuelta aumenta la preocupación

El episodio ocurre a pocos días de la segunda vuelta presidencial, prevista para el 21 de junio de 2026, lo que aumenta la inquietud institucional.

Durante la primera vuelta no se reportaron alteraciones graves de orden público en el Cesar. Por eso, desde la administración departamental el hecho es visto como una señal de riesgo que puede afectar la percepción de seguridad en un momento clave del calendario democrático.

Noticias del Cesar ha registrado previamente las alertas sobre riesgos electorales en el departamento, especialmente por la necesidad de garantizar que los ciudadanos puedan votar sin presiones, amenazas o restricciones a la movilidad.

Gobernadora pidió apoyo en Bogotá

Ante la gravedad del caso, la gobernadora Elvira Milena Sanjuán Dávila viajó a Bogotá para exponer la situación ante los ministerios de Defensa e Interior y solicitar refuerzo de capacidades operativas en las carreteras del Cesar.

El objetivo es evitar que se consolide el retorno de una práctica criminal que golpeó con fuerza a transportadores, comerciantes, empresarios y familias durante los años más difíciles del conflicto armado.

Carreteras, transporte y economía bajo amenaza

La Troncal del Caribe no es una vía menor. Por allí se movilizan alimentos, carga, pasajeros, insumos comerciales y buena parte de la economía que conecta al centro del Cesar con el sur, La Guajira, Magdalena y otros corredores nacionales.

Cuando un grupo armado instala un retén ilegal, el impacto no se queda en las víctimas directas. También golpea a:

  • Conductores de carga.
  • Empresas transportadoras.
  • Comerciantes.
  • Productores agropecuarios.
  • Pasajeros.
  • Municipios conectados por la vía.
  • Familias que dependen del transporte diario.

El miedo en carretera tiene un efecto inmediato: reduce la movilidad, encarece operaciones, retrasa entregas y siembra incertidumbre en rutas donde la seguridad debe ser una garantía básica del Estado.

El Cesar y la memoria del secuestro

El caso también revive una herida histórica. En el Cesar, el secuestro fue una práctica que golpeó a ganaderos, comerciantes, transportadores, campesinos, dirigentes políticos y ciudadanos del común.

Noticias del Cesar ha informado sobre procesos de memoria y reconocimiento de antiguos grupos armados ante la JEP, donde exjefes de las Farc admitieron secuestros y control armado en el departamento. Ese contexto explica por qué una retención ilegal en carretera no se interpreta como un hecho aislado, sino como una alarma que conecta con el pasado.

También se han registrado secuestros recientes en el sur del Cesar, como el caso de transportadores y ganaderos que permanecieron privados de la libertad durante semanas o meses, lo que mantiene encendida la preocupación por la presencia de estructuras ilegales en la región.

Qué deben garantizar las autoridades

Tras este episodio, el reto de las autoridades no será solo encontrar a los responsables. También deberán recuperar la confianza en las vías.

Entre las medidas urgentes que se esperan están:

  • Refuerzo militar y policial en la Troncal del Caribe.
  • Patrullajes permanentes en corredores críticos.
  • Control sobre accesos hacia la Serranía del Perijá.
  • Inteligencia contra estructuras armadas ilegales.
  • Acompañamiento a transportadores.
  • Canales rápidos de denuncia y reacción.
  • Garantías especiales antes de la segunda vuelta presidencial.

La reacción debe ser inmediata

El regreso de retenes ilegales no puede normalizarse. Si las autoridades permiten que una acción de este tipo se repita, el mensaje para los transportadores y ciudadanos será devastador.

La seguridad en carretera no se mide solo por capturas posteriores. También se mide por la capacidad de prevenir que grupos armados detengan vehículos, seleccionen víctimas y controlen tramos de una vía nacional.

Una alerta que no puede minimizarse

Las autoridades deberán establecer si lo ocurrido corresponde a una acción aislada, una presión del ELN, un intento de financiación ilegal o una estrategia para alterar la percepción de seguridad en medio del calendario electoral.

Por ahora, lo cierto es que cinco conductores fueron retenidos, varios vehículos fueron afectados y el miedo regresó a un tramo de carretera donde nadie debería sentir que viajar es una apuesta contra la vida.

El Cesar necesita respuestas rápidas. Porque cuando una vía nacional vuelve a ser escenario de retenes ilegales, no solo se detienen camiones: se detiene la tranquilidad de todo un departamento.

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