Sequía amenaza el precio del queso en Valledupar

La sequía que golpea al Cesar empieza a trasladar sus efectos desde las fincas hacia la canasta familiar. La reducción de pasturas, la escasez de agua y la caída en la producción de leche amenazan con aumentar el precio del queso en Valledupar, además del suero y otros derivados lácteos. Por ahora, el último registro mayorista disponible mantiene el kilo de queso costeño en $25.000.

La advertencia surge en momentos en que el departamento ya registra miles de bovinos muertos o trasladados por falta de agua y alimento. Wilson Solano, exsecretario de Agricultura del Cesar, señaló que las fincas llegan debilitadas a la etapa más intensa de El Niño, con menor disponibilidad de forraje y animales que han perdido condición corporal.

Precio del queso en Valledupar todavía está en $25.000

El Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario, SIPSA, del DANE, reportó para la semana terminada el 11 de septiembre una referencia de $25.000 por kilogramo de queso costeño en el Mercado Nuevo de Valledupar. El precio permaneció estable frente a la semana anterior.

Ese dato es importante porque permite diferenciar el precio actual de los escenarios que podrían aparecer si la oferta de leche continúa reduciéndose. En enero de este mismo año, durante otro periodo de fuerte verano, el queso costeño llegó a superar los $30.000 por kilo en el comercio local después de haberse ubicado entre $21.000 y $23.000 durante octubre y noviembre de 2025.

La dinámica tiene una explicación directa. Cuando los potreros pierden pasto y disminuye el agua disponible, las vacas producen menos leche. Al reducirse la materia prima que utilizan queseras y pequeños productores, comienza una competencia por el líquido disponible y aumenta la presión sobre el precio de los derivados.

El problema puede intensificarse porque el Cesar enfrenta la sequía antes de que El Niño alcance su etapa más crítica. Solano señaló que Valledupar presentó déficits de lluvia de 53 % en mayo y 63 % en junio, mientras distintas fincas llegan a septiembre con menor producción de alimento para el ganado.

Producción de leche también está bajo presión

Los gremios ganaderos ya habían advertido una disminución importante en la actividad lechera. Reportes de Fegacesar difundidos a comienzos de septiembre estimaban que la producción entre sus asociados se habría reducido alrededor de 40 % debido a la falta de agua y alimento.

Además, numerosos productores han tenido que trasladar animales hacia otras regiones o reducir sus hatos. En otros casos, la falta de forraje obligó a vender ganado antes de tiempo y en condiciones desfavorables para evitar pérdidas mayores.

La Gobernación del Cesar y el Ministerio de Agricultura pusieron en marcha el programa Forrajes Milagro, que busca atender a más de 9.000 pequeños ganaderos con hatos inferiores a 50 bovinos. La estrategia pretende garantizar alimentación animal durante la etapa crítica y reducir la mortalidad provocada por El Niño.

Sin embargo, la presión no depende únicamente de los animales que mueren. La caída de la productividad de las vacas que permanecen en los predios puede tener un efecto más amplio sobre el mercado porque disminuye diariamente la cantidad de leche disponible para consumo directo y transformación.

El queso ya ha reaccionado antes a las sequías

El mercado vallenato tiene antecedentes claros. Durante enero, comerciantes consultados por medios regionales explicaron que la menor producción de leche provocada por el verano coincidió con un aumento superior al 30 % en el precio del queso costeño.

Además del clima, influyen la demanda de compradores de otras regiones, la intermediación, los costos de transporte y el poder de negociación de grandes centros de acopio. Por eso, no todo aumento futuro podría atribuirse exclusivamente a la sequía.

Por ahora, los datos oficiales no muestran un kilo de queso costeño a $35.000 en el mercado mayorista de Valledupar. La referencia disponible es de $25.000. Sin embargo, la experiencia de comienzos de año demuestra que una reducción suficientemente fuerte de la oferta puede modificar el precio en pocas semanas.

La amenaza llega, además, en un momento particular para la economía local. Valledupar cerró agosto con una inflación anual de 5,31 %, la tercera más baja entre las ciudades medidas por el DANE. Un eventual incremento sostenido de los alimentos podría comenzar a ejercer presión sobre ese comportamiento favorable.

El desafío para las próximas semanas será vigilar tres indicadores: producción de leche, disponibilidad de alimento para el ganado y precio mayorista del queso. Si El Niño profundiza la sequía y continúa disminuyendo la oferta de leche, el impacto dejará de sentirse únicamente en las fincas y comenzará a reflejarse con mayor fuerza en el bolsillo de los hogares vallenatos.

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