El fenómeno de El Niño sigue elevando la presión sobre el sector agropecuario del Cesar. La sequía ya no solo se refleja en reses muertas o trasladadas. También comienza a golpear la producción de leche, el costo de alimentar los hatos y la disponibilidad de agua para pequeños productores.
La novedad ahora es que el Gobierno nacional empezó a desplegar una respuesta más concreta en el departamento. El Ministerio de Agricultura anunció un paquete de ayudas para pequeños ganaderos del Cesar. Incluye forrajes, sistemas de riego y créditos de largo plazo para enfrentar la emergencia climática.
Ese apoyo llega mientras el IDEAM advierte que El Niño continúa fortaleciéndose. La entidad estima una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026. Además, calcula en 75 % la posibilidad de que sea el episodio más intenso observado desde 1950.
Más alimento para sostener el ganado
MinAgricultura inició en Agustín Codazzi la entrega de alimento para ganado dentro de una estrategia nacional que supera los $8.000 millones.
El programa contempla 12.500 toneladas de silo, 230 toneladas de heno, 100.000 bloques nutricionales y 120 toneladas de alimento balanceado. También incluye suplementos probióticos para los animales.
En el Cesar, estas ayudas buscan contener una emergencia que Noticias del Cesar viene documentando desde comienzos de septiembre.
Este medio informó recientemente que la sequía ya deja más de 3.000 reses muertas en el Cesar. Además, cerca de 20.000 animales han tenido que ser trasladados hacia otras zonas para buscar agua y alimento.
La situación también ha obligado a varios ganaderos a vender animales antes de tiempo para reducir costos. Otros han tenido que comprar silo, concentrados y transportar agua hasta sus predios.
El problema ya llegó a la producción de leche
El impacto empieza a sentirse más allá de las fincas.
Noticias del Cesar también documentó que la menor disponibilidad de pasto y agua amenaza la producción de leche y, con ello, el precio del queso en Valledupar.
Reportes gremiales difundidos durante septiembre estiman una reducción cercana al 40 % en la producción de leche entre algunos asociados de Fegacesar. Esa caída aumenta la presión sobre queseras y pequeños productores que dependen diariamente de esta materia prima.
Por ahora, el precio mayorista del queso costeño se mantiene alrededor de $25.000 por kilogramo en Valledupar. Sin embargo, el antecedente de comienzos de 2026 muestra que una menor oferta puede trasladarse rápidamente al consumidor.
Agua y cultivos también entran en zona de riesgo
El riesgo no se limita a la ganadería.
El IDEAM mantiene seguimiento semanal sobre lluvia, temperatura y disponibilidad hídrica para el sector agrícola. La entidad advierte que estas variables serán determinantes durante las próximas semanas para planificar siembras y reducir pérdidas.
En departamentos del Caribe como el Cesar, una prolongación del déficit de lluvias puede afectar cultivos por estrés hídrico. También puede reducir la disponibilidad de agua para riego y aumentar el riesgo de incendios rurales.
El fenómeno no significa ausencia total de lluvias. Sin embargo, sí puede alterar su frecuencia y distribución. Por eso, el IDEAM insiste en vigilar la precipitación, la temperatura, el agua disponible y las alertas de incendios dentro del sector agropecuario.
El nuevo reto es evitar que la crisis llegue al consumidor
El escenario comienza a cambiar.
La primera preocupación estuvo concentrada en la mortalidad bovina y el traslado de animales. Ahora, el riesgo se extiende a la producción de leche, los costos de alimentación, el abastecimiento de agua y los precios de algunos alimentos.
Por eso, la efectividad de las ayudas dependerá de que lleguen antes de la etapa más intensa de El Niño.
El Gobierno anunció además créditos de largo plazo y programas de diversificación para que los productores no dependan exclusivamente de la ganadería. MinAgricultura plantea incluso líneas para cultivos como coco, acompañadas de financiación y sistemas de riego.
Las próximas semanas serán claves para medir tres variables en el Cesar: mortalidad animal, producción de leche y disponibilidad de agua.
Si la sequía se profundiza, el impacto podría dejar de ser exclusivamente rural y reflejarse con mayor fuerza en los precios y el abastecimiento de alimentos en Valledupar y otros municipios.

