Una iniciativa que comenzó acompañando pequeños negocios desde los barrios sigue ampliando su alcance. 100 emprendedores en Valledupar participan en una nueva ruta de fortalecimiento empresarial liderada por la Fundación ARDE, con jornadas de capacitación, exhibición comercial y acompañamiento posterior para medir los avances de cada negocio.
La programación comenzó este jueves 29 de octubre con una jornada formativa apoyada por la Fundación Universitaria del Área Andina. Allí, los participantes reciben herramientas relacionadas con marketing, estrategias digitales, comunicación de marca y otras áreas necesarias para mejorar la forma como presentan y administran sus emprendimientos. El proceso no terminará en el salón de clases. La iniciativa contempla una segunda etapa en la que los emprendedores podrán mostrar sus productos al público y una tercera fase dedicada a revisar resultados, detectar dificultades y plantear posibles ajustes.
De 20 emprendedores a una ruta con mayor alcance
ARDE corresponde a las siglas de Activación Regional de Desarrollo Empresarial. Paula Peña, representante de la fundación, explicó que el proyecto nació desde los barrios y ha venido creciendo progresivamente. Según relató, los primeros ejercicios reunieron aproximadamente a 20 emprendedores. Posteriormente, la estrategia amplió su presencia hacia distintas comunas de Valledupar y comenzó a incorporar participantes de otros sectores de la ciudad.
La trayectoria de la organización tiene antecedentes verificables. Durante 2024 y 2025, ARDE participó en actividades feriales desarrolladas en el barrio Panamá, especialmente con emprendedores de la Comuna 2. En diciembre de 2025 también apareció entre las organizaciones vinculadas a la Feria Navideña Nocturna de Valledupar, que convocó a más de 100 emprendedores. Peña explicó que esta sería la sexta edición de la ruta desarrollada por la fundación y la tercera realizada durante 2026. “Nosotros entendemos que es fundamental el conocimiento para poder llevar a cabo nuestro emprendimiento”, señaló durante la entrevista.
Esa idea explica la estructura de la estrategia. La organización busca que los participantes no se limiten a instalar un puesto de venta, sino que conozcan herramientas que puedan aplicar después en sus propios negocios.
Formación, ventas y seguimiento
Durante la primera fase, docentes y profesionales acompañarán a los participantes en áreas relacionadas con marketing, finanzas, comunicación, manejo de marca y estrategias digitales. También se abordará el uso adecuado de herramientas disponibles en internet y plataformas de diseño que pueden facilitar la promoción de productos y servicios. Paola Fontalvo, psicóloga especialista en procesos psicosociales y edil de la Comuna 3, participa en esta edición con un componente enfocado en las personas que están detrás de los negocios.

Fontalvo señaló que algunos emprendedores tienen buenos productos, pero enfrentan inseguridad cuando deben aparecer frente a una cámara, promocionarse en redes sociales o hablar públicamente sobre lo que hacen; por eso, su acompañamiento trabajará aspectos relacionados con autoestima, confianza y comunicación. “Muchas personas se cohíben de grabar un video por el temor de qué pensarán los demás”, explicó. Para Fontalvo, fortalecer esas habilidades puede resultar determinante en un momento en el que buena parte de las ventas y la promoción de pequeños negocios se mueve a través de redes sociales.
Los Algarrobillos será la vitrina de los emprendimientos
Después de las capacitaciones llegará la etapa comercial. Los participantes tendrán un espacio para exhibir sus productos en el parque Los Algarrobillos, donde los ciudadanos podrán recorrer los diferentes emprendimientos, conocer sus propuestas y realizar compras. La programación planteada por los organizadores contempla actividades durante el viernes 30 y sábado 31 de octubre, con jornadas de exposición desde horas de la tarde.
El lugar ya tiene antecedentes como escenario para este tipo de actividades. En agosto de 2026, una Feria Nocturna organizada por la Cámara de Comercio de Valledupar reunió allí a más de 200 emprendedores durante dos noches, con propuestas gastronómicas, comerciales y de servicios. Ese tipo de espacios busca conectar directamente a pequeños negocios con nuevos compradores y dar mayor visibilidad a productos que, en muchos casos, se comercializan principalmente por redes sociales o dentro de los propios barrios.
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Una tercera fase para saber si realmente funcionó
Uno de los elementos que diferencia la propuesta de ARDE es lo que ocurrirá después de la feria. Paula Peña explicó que la tercera fase consiste en una consultoría y seguimiento a los participantes. La intención es revisar qué hicieron después de recibir la capacitación, cómo funcionó la exhibición de sus productos y qué aspectos necesitan mejorar. “No podemos simplemente asistir a un evento o a una feria y después preguntarnos qué pasó”, sostuvo.

La organización pretende medir los resultados y ayudar a los emprendedores a hacer ajustes en áreas como presentación del producto, ventas, comunicación y estrategia comercial. Así, los 100 emprendedores en Valledupar que participan en esta edición tendrán una ruta que combina aprendizaje, contacto directo con compradores y evaluación posterior. El proceso también refleja cómo iniciativas que comenzaron desde comunidades y barrios de la ciudad pueden crecer hasta convertirse en espacios de articulación entre emprendedores, profesionales y academia.
Para ARDE, el nombre tiene además un sentido simbólico: representa ese “fuego” o pasión con el que muchas personas comienzan un negocio. El reto, según sus promotores, es convertir esa motivación inicial en herramientas, organización y oportunidades reales de crecimiento.

