
El presidente de la República, Gustavo Petro, ha vuelto a encender el debate internacional tras lanzar una dura ráfaga de críticas contra la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, responsable de la temida ‘Lista Clinton’. A través de sus redes sociales, el mandatario descalificó la efectividad de este instrumento internacional, asegurando que se ha desviado de su propósito original para convertirse en una herramienta de presión geopolítica.
Esta nueva controversia no surge del vacío. Cabe recordar que en octubre de 2024, el propio presidente Petro, su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y el actual ministro del Interior, Armando Benedetti, fueron incluidos oficialmente en este listado, diseñado originalmente para sancionar a personas y entidades vinculadas al narcotráfico, el terrorismo y el lavado de activos.
«El narcotráfico se burla de ella»
En un extenso mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter), el jefe de Estado argumentó que las verdaderas mafias ya no le temen a las sanciones financieras impuestas por Washington. «La lista OFAC ya no es un arma contra el narcotráfico, el narcotráfico se burla de ella, y se hospedan en Dubái, allí compran residencia por unos 4.000 dólares y viven en medio del lujo», sentenció Petro.
Para el mandatario, la inclusión de su núcleo familiar y político en dicha lista responde a una estrategia de control internacional. «La OFAC solo sirve para perseguir oposiciones políticas y domesticarlas en el mundo. Es un sistema aberrante de control político», afirmó, reiterando lo que en el pasado ha calificado como una «paradoja» inaceptable contra su gobierno.
Choques internacionales: De Trump a Netanyahu
El pronunciamiento del mandatario colombiano no se limitó a su defensa frente a las sanciones financieras. En el mismo hilo de mensajes, Petro aprovechó para lanzar dardos contra la política exterior de Estados Unidos y el rol del expresidente (y actual figura política estadounidense) Donald Trump, a quien aseguró haberle pedido que detuviera de inmediato las guerras en curso, argumentando que el círculo del republicano «quiere sangre y lo hacen equivocar a cada rato».
Manteniendo su narrativa sobre los conflictos bélicos como guerras impulsadas por los hidrocarburos, Petro reafirmó su postura frente a Medio Oriente, tildando nuevamente de «sanguinario y genocida» al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, exigiendo que sea juzgado por crímenes contra la humanidad.
Las declaraciones del presidente reabren la herida diplomática con Estados Unidos y plantean un escenario complejo para las relaciones bilaterales, al deslegitimar públicamente una de las herramientas jurídicas y financieras más importantes que tiene Washington en su política exterior.