José Félix Lafaurie respaldó el restablecimiento del porte de armas, la fumigación de cultivos ilícitos y la actuación de la fuerza pública dentro de las universidades. El presidente de Fedegán aseguró que esas decisiones marcan una diferencia entre el Gobierno de Abelardo De La Espriella y la derecha liderada por Álvaro Uribe, que, según afirmó, “ya no sabe a nada”. José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, expresó su respaldo a tres de las decisiones más controvertidas adoptadas por el Gobierno de Abelardo De La Espriella.
En una entrevista concedida a EL PAÍS, el dirigente defendió el restablecimiento del porte de armas, la fumigación de cultivos de coca con herbicidas y el ingreso de la fuerza pública a los campus universitarios cuando las autoridades lo consideren necesario. Esos pronunciamientos constituyen el elemento novedoso de la entrevista. Lafaurie no se limitó a manifestar una simpatía general por el presidente, sino que tomó posición frente a medidas que han abierto una discusión nacional sobre seguridad, libertades civiles y autoridad estatal.
Lafaurie respalda armas y fumigación de cultivos ilícitos
El dirigente gremial sostuvo que durante los gobiernos de Álvaro Uribe e Iván Duque pidió flexibilizar el porte de armas. Según relató, esa posibilidad también fue planteada ante el entonces ministro de Defensa Guillermo Botero, pero no encontró respaldo. Lafaurie justificó su postura en la situación de inseguridad que enfrentan los ciudadanos y, de manera particular, los ganaderos. Su argumento consiste en que el Estado no puede dejar indefensa a la población mientras los grupos criminales conservan su capacidad armada.
También avaló el regreso de las fumigaciones contra los cultivos ilícitos. Esa estrategia revive una vieja discusión por sus posibles efectos ambientales, sanitarios y sociales, además de las disputas sobre su verdadera eficacia para reducir las plantaciones de coca. El tercer respaldo se relaciona con la presencia de la fuerza pública en las universidades. Lafaurie coincidió con el Gobierno en que los campus no pueden convertirse en espacios vedados para las autoridades.
La comparación entre Abelardo y Uribe
Lafaurie utilizó esas decisiones para establecer una diferencia entre De La Espriella y el expresidente Uribe. A su juicio, el fundador del Centro Democrático se mostró más cuidadoso ante determinados sectores de opinión después de abandonar la Presidencia. Además, lo ubicó cerca de la socialdemocracia por su inclinación hacia el gasto público, los subsidios y algunas decisiones laborales. El dirigente considera que esas políticas alejaron al uribismo de una derecha basada en la libertad económica, la propiedad privada y un Estado menos intervencionista.
“La derecha de Uribe ya no sabe a nada”, afirmó Lafaurie. La frase no anuncia una ruptura reciente, pues su distanciamiento del Centro Democrático viene de meses atrás; sin embargo, profundiza su cuestionamiento sobre la identidad ideológica del partido. Lafaurie y María Fernanda Cabal abandonaron el Centro Democrático antes de la primera vuelta presidencial. La salida ocurrió después de las diferencias surgidas durante el proceso interno que terminó con la escogencia de Paloma Valencia como candidata.
Por tanto, su mención a la creación de un partido encabezado por Cabal tampoco constituye un anuncio nuevo. En la entrevista, el dirigente ratificó un proyecto que ya había sido planteado públicamente durante la campaña electoral.
Respaldo a Abelardo, pero sin ingresar a su proyecto
El apoyo de Lafaurie a varias decisiones presidenciales no significa, al menos por ahora, que él y Cabal vayan a incorporarse al movimiento político de De La Espriella. Al ser consultado sobre esa posibilidad, reiteró que la apuesta consiste en construir un partido propio. Esa respuesta permite identificar una relación de coincidencia ideológica con el Gobierno, pero también una decisión de conservar autonomía política.
El escenario muestra la reorganización de la derecha después de las elecciones. Abelardo controla el Gobierno y cuenta con una plataforma propia. Uribe conserva la jefatura del Centro Democrático, mientras Cabal pretende consolidar otra organización dentro del mismo espectro.
Lafaurie revisó su participación en la negociación con el ELN
El presidente de Fedegán también respaldó la estrategia del Gobierno frente a los grupos armados. Aseguró que la paz total del expresidente Gustavo Petro fue equivocada y cuestionó los resultados de los gestores de paz. Lafaurie integró la delegación gubernamental en las conversaciones con el ELN. Ahora sostiene que aquella experiencia le permitió concluir que la guerrilla debe ser enfrentada militarmente y mediante acciones dirigidas contra las economías ilícitas.
Su postura coincide con la línea de De La Espriella, quien ha defendido que los integrantes de esas organizaciones deben responder ante jueces y fiscales. El Gobierno también ha descartado intercambios de secuestrados por integrantes de grupos armados.
Diferencias sobre el campo y la reforma agraria
Aunque respaldó al presidente en materia de seguridad, Lafaurie no coincidió con todas las posiciones gubernamentales. Una de sus diferencias apareció alrededor de la denominación de los habitantes rurales. El dirigente defendió el término “campesino” porque está reconocido constitucionalmente. Además, sostuvo que buena parte de los 584.000 ganaderos representados por Fedegán pertenece a esa población.
También cuestionó los resultados de la reforma agraria del gobierno Petro. Fedegán suscribió un acuerdo para facilitar la compra de tierras, pero Lafaurie aseguró que varios predios no fueron pagados y que faltaron créditos, asistencia técnica y proyectos productivos. Según su planteamiento, entregar una propiedad sin ofrecer condiciones para volverla productiva no garantiza que una familia supere la pobreza. Por eso, respaldó que el Gobierno actual priorice la titulación, aunque pidió acompañarla con financiación y apoyo técnico.
La entrevista y el enfoque político de EL PAÍS
La conversación fue publicada por EL PAÍS, periódico perteneciente al Grupo PRISA. En sus preguntas, el medio caracterizó repetidamente al Gobierno de De La Espriella como de “ultraderecha” y presentó las medidas de seguridad desde ese encuadre ideológico. PRISA ha mantenido vínculos históricos con sectores progresistas y socialdemócratas españoles. Además, algunos empresarios relacionados o identificados con el PSOE han tenido participación o influencia dentro del grupo.
Sin embargo, no sería exacto definir a EL PAÍS como propiedad del PSOE. El principal accionista de PRISA ha sido Amber Capital, encabezado por Joseph Oughourlian, y dentro de la empresa han existido disputas entre accionistas por su conducción y orientación. Lo periodísticamente correcto es señalar que EL PAÍS tiene una línea editorial progresista y que su entrevista adopta una caracterización política concreta del Gobierno colombiano. Ese encuadre merece ser advertido, pero no desvirtúa las respuestas directas ofrecidas por Lafaurie.
La principal conclusión de la entrevista no es que Lafaurie haya roto ahora con Uribe. Esa separación ya había ocurrido. La novedad está en el respaldo explícito que ofrece a las primeras medidas de Abelardo y en la definición de una derecha que privilegia las armas, la fumigación y la autoridad estatal.

