La disputa entre Honorio Henríquez, del Centro Democrático, y Alfredo Deluque, del Partido de la U, por la Presidencia del Senado abrió un escenario que hasta hace poco habría parecido improbable: que el uribismo y el Pacto Histórico terminen votando por un mismo candidato.
No existe hasta ahora una alianza formal entre las dos fuerzas políticas ni una decisión oficial de la bancada del Pacto Histórico. Sin embargo, las declaraciones del senador Iván Cepeda, quien no cerró la posibilidad de alcanzar acuerdos dentro del Congreso, aumentaron las especulaciones sobre una eventual coincidencia parlamentaria.
La elección se realizará el próximo 20 de julio, durante la instalación del Congreso elegido para el periodo 2026-2030. Más que definir quién conducirá las sesiones del Senado durante el primer año, la votación medirá el poder del presidente electo Abelardo de la Espriella, la autonomía del Centro Democrático y la capacidad del Pacto Histórico para aprovechar las divisiones de la nueva coalición oficialista.
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Iván Cepeda no cerró la puerta
La periodista Camila Zuluaga planteó públicamente la pregunta que comenzó a recorrer el escenario político: “¿Pacto Histórico y Centro Democrático juntos?” La inquietud surgió después de una entrevista en Mañanas Blu en la que Iván Cepeda no descartó la posibilidad de construir acuerdos políticos dentro del Congreso. La declaración no equivale a un respaldo a Honorio Henríquez ni confirma que exista una negociación formal con el Centro Democrático.
Sin embargo, deja abierta una posibilidad que puede ser decisiva: que el Pacto Histórico negocie sus votos dependiendo de las garantías que ofrezcan los candidatos para la oposición, la conformación de las comisiones y la distribución de las mesas directivas.
El Pacto Histórico contará con 25 senadores, mientras que el Centro Democrático tendrá 17 y el Partido de la U nueve. Por eso, ninguna de las dos candidaturas puede ignorar a la bancada de izquierda si la contienda llega dividida hasta la plenaria. También han aparecido versiones según las cuales dirigentes del Centro Democrático habrían buscado congresistas del Pacto para fortalecer la aspiración de Henríquez. Hasta el momento, esas conversaciones no han sido reconocidas oficialmente por las directivas de las colectividades.
El Pacto también aparece cerca de Deluque
La paradoja es todavía mayor porque el Pacto Histórico no solamente es mencionado como posible aliado del Centro Democrático. El expresidente Álvaro Uribe afirmó que Alfredo Deluque habría participado en una reunión con compromisarios del Pacto Histórico convocada por la senadora Martha Peralta. Según esa versión, en el encuentro se habría hablado de respaldar al candidato del Partido de la U.
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No hay, sin embargo, un comunicado oficial del Pacto Histórico confirmando que su bancada haya decidido apoyar a Deluque. La información conocida hasta el momento permite hablar de reuniones, acercamientos y posibilidades, pero no de una alianza cerrada.
Esto significa que la bancada de izquierda podría convertirse en el árbitro de una pelea entre dos sectores de la derecha: el Centro Democrático, que reclama la Presidencia del Senado por su peso electoral, y el bloque organizado alrededor de Abelardo de la Espriella, que promueve la candidatura de Deluque.
Políticamente, el Pacto podría escoger entre respaldar al candidato del gobierno entrante o ayudar al uribismo a propinarle a De la Espriella su primera derrota en el Congreso.
Deluque se declara un “opositor racional”
La principal ofensiva del uribismo contra Alfredo Deluque se concentra en sus votaciones durante los gobiernos de Juan Manuel Santos y Gustavo Petro.
Álvaro Uribe y otros dirigentes del Centro Democrático le reprochan haber respaldado el Acuerdo de Paz, haber sido ponente del procedimiento legislativo especial conocido como fast track y haber votado favorablemente disposiciones relacionadas con la política de paz total.
Deluque respondió que ha sido un “opositor racional”. Según explicó, se opuso a los principales proyectos del gobierno de Petro, pero acompañó la posibilidad de iniciar conversaciones de paz porque considera que el Estado debe intentar soluciones negociadas antes de recurrir a la fuerza contra los grupos ilegales.
El senador guajiro confirmó además que adelanta conversaciones con diferentes bancadas para construir un acuerdo que le permita presidir el Senado. Reconoció que su aspiración surgió a petición de Abelardo de la Espriella y recordó que mantiene una amistad con el presidente electo desde su etapa universitaria.
Cambio Radical, el Partido de la U y Salvación Nacional anunciaron oficialmente su respaldo a Deluque. El Partido Conservador también ha expresado su apoyo, aunque acompañó esa decisión con mensajes de respeto hacia el Centro Democrático y hacia la candidatura de Honorio Henríquez.
Tomás Uribe entra en la controversia
Tomás Uribe Moreno, hijo del expresidente Álvaro Uribe, publicó en X una encuesta en la que preguntó si el Centro Democrático debería votar por Deluque, después de recordar algunas de sus actuaciones relacionadas con el Acuerdo de Paz y la política de paz total.
La pregunta estaba formulada en términos críticos hacia el senador guajiro y mencionaba también su pertenencia a los grupos políticos tradicionales de La Guajira.
Más que una medición científica de opinión, la publicación funciona como una herramienta de presión política sobre la militancia y los congresistas del Centro Democrático. Su propósito parece ser elevar el costo interno que tendría retirar a Honorio Henríquez para respaldar al candidato del presidente electo.
El mensaje también muestra que la disputa ya no está limitada a una negociación entre senadores. La controversia comenzó a involucrar al círculo familiar y político del expresidente Uribe, que busca presentar la defensa de Henríquez como una prueba de coherencia ideológica.
Claudia Zuleta defiende la candidatura uribista
La senadora cesarense Claudia Margarita Zuleta Murgas defendió públicamente la aspiración del Centro Democrático y aseguró que es legítima y coherente con el mandato recibido por la colectividad en las elecciones.
Zuleta recordó que el uribismo ejerció oposición durante los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro y sostuvo que su bancada defendió la seguridad, la propiedad privada, la Fuerza Pública y las instituciones.
También afirmó que el Centro Democrático fue el primer partido en declararse de gobierno después de la victoria de Abelardo de la Espriella y que lo hizo sin exigir cargos o contraprestaciones.
Para la congresista cesarense, apoyar al gobierno no significa que el Senado deba quedar subordinado a las decisiones del Ejecutivo. Por esa razón, defendió que los senadores puedan elegir libremente al presidente de la corporación, sin vetos ni imposiciones.
Zuleta anunció además que el Centro Democrático dialogará con todas las bancadas y respetará el resultado de la votación. Esa disposición incluye, al menos en términos parlamentarios, la posibilidad de conversar con sectores ideológicamente distantes.
Rodrigo Lara: el voto libre favorecería al Pacto
El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, aseguró que el gobierno entrante respetará la autonomía del Congreso y no participará en repartos burocráticos. No obstante, también expresó abiertamente que espera que las fuerzas que respaldaron a De la Espriella acompañen a Alfredo Deluque.
Lara cuestionó la propuesta del Centro Democrático de llegar a una votación sin un acuerdo previo. En su interpretación, el llamado “voto limpio” obligaría al uribismo a buscar los votos disponibles del Pacto Histórico.
El ministro designado sostuvo que ese escenario entregaría a Gustavo Petro y a la izquierda la capacidad de decidir quién presidirá el Senado. También pidió al Centro Democrático no poner obstáculos al comienzo del gobierno de De la Espriella.
La declaración evidencia una contradicción política. El nuevo gobierno afirma que respetará la independencia del Legislativo, pero al mismo tiempo presiona a sus aliados para que retiren una candidatura y respalden al aspirante escogido por el presidente electo.
El presidente del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, respondió que aspirar a la Presidencia del Senado es un derecho legítimo y que la autonomía de los poderes públicos constituye una característica esencial de cualquier democracia. Según Vallejo, declararse partido de gobierno no obliga a renunciar a una candidatura propia.
El Partido Conservador pide evitar la ruptura
El Partido Conservador destacó la actuación de Efraín Cepeda cuando presidió el Congreso y recordó que defendió la independencia del Legislativo frente a las presiones del gobierno de Gustavo Petro.
La colectividad pidió superar las diferencias internas, fortalecer las instituciones y recuperar la seguridad y la confianza ciudadana. Además, expresó respeto por el Centro Democrático y por Honorio Henríquez, aunque su bancada se encuentra entre los sectores que han anunciado respaldo a Deluque.
El pronunciamiento busca evitar que la elección del presidente del Senado produzca una fractura permanente entre los partidos que deberán sostener la agenda legislativa de De la Espriella.
Petro anuncia instrucciones para su bancada
En medio de la disputa, el presidente saliente Gustavo Petro anunció que se reuniría con miembros del Pacto Histórico y que impartiría instrucciones para los días siguientes.
El mensaje estuvo relacionado expresamente con lo que Petro considera una amenaza contra la estabilidad jurídica de su colectividad. No mencionó directamente la elección del presidente del Senado, por lo que no se puede concluir que las instrucciones estén relacionadas con el apoyo a Deluque o a Henríquez.
Sin embargo, la publicación llegó cuando los votos del Pacto Histórico son objeto de interés por parte de todos los sectores enfrentados. También muestra que Petro pretende mantener influencia sobre las decisiones de la bancada aun durante los últimos días de su mandato.
Motoa advierte sobre una posible división
El senador Carlos Fernando Motoa advirtió que la falta de acuerdos entre las fuerzas que se opusieron al petrismo podría perjudicar al nuevo gobierno. Motoa afirmó además que sectores cercanos a Petro estarían utilizando contratos y gastos públicos para influir en las decisiones políticas de esta etapa. En el mensaje difundido no presentó pruebas que permitan comprobar esa acusación, por lo que debe entenderse como un señalamiento político del congresista y no como un hecho demostrado.
Su declaración refleja el temor existente dentro de la futura coalición: que una división entre el Centro Democrático y el gobierno entrante deje al Pacto Histórico con la capacidad de inclinar las principales decisiones del Congreso.
¿Abelardo quiere debilitar al Centro Democrático?
Luis Ernesto Gómez planteó públicamente si a Abelardo de la Espriella le conviene debilitar o incluso acabar políticamente con el Centro Democrático. La pregunta no demuestra que exista un plan en esa dirección, pero resume una interpretación que gana terreno dentro del debate.
De la Espriella llegó a la Presidencia con el respaldo del uribismo en la etapa definitiva de la campaña, pero construyó un movimiento propio y no depende orgánicamente del partido de Álvaro Uribe.
Respaldar a Deluque puede permitirle al presidente electo conformar una coalición más amplia, integrada por La U, Cambio Radical, los conservadores y Salvación Nacional. También reduciría la posibilidad de que el Centro Democrático condicione por sí solo la agenda del nuevo gobierno.
Para el uribismo, en cambio, renunciar a la Presidencia del Senado significaría aceptar que una colectividad con nueve senadores se imponga sobre una bancada de 17 integrantes, pese a que el Centro Democrático se declaró partido de gobierno y respaldó a De la Espriella durante la campaña definitiva.
Una coincidencia sin reconciliación
Si el Pacto Histórico termina votando por Honorio Henríquez, no significará que la izquierda y el uribismo hayan superado sus diferencias ideológicas.
Sería una coincidencia táctica: el Pacto podría respaldar al candidato que considere menos funcional al gobierno entrante o utilizar sus votos para obtener garantías como principal fuerza de oposición.
Del mismo modo, un eventual respaldo de la izquierda a Alfredo Deluque tampoco supondría que el Pacto se incorpore a la coalición de De la Espriella. Podría responder a compromisos alrededor de las mesas directivas, las comisiones o la protección de los derechos de la oposición.
La conclusión, por ahora, es que no existe una alianza confirmada entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático. Lo que sí existe es una competencia tan cerrada que los dos candidatos necesitan dialogar con todas las bancadas, incluida aquella que representa el extremo ideológico contrario.
El próximo 20 de julio podría producirse una imagen impensable durante la campaña presidencial: congresistas del Pacto Histórico y del Centro Democrático depositando sus votos por un mismo candidato.
No porque Petro y Uribe se hayan reconciliado, sino porque la primera gran disputa del nuevo Congreso convirtió a los adversarios históricos en posibles aliados de una sola jornada.


