El presidente Abelardo De La Espriella anunció un plan de austeridad cercano a $17,4 billones dentro del Presupuesto General de la Nación. Durante su alocución de este domingo, el mandatario reveló que el Gobierno reducirá gastos en compra de bienes y servicios y eliminará proyectos de inversión que considera no prioritarios. El anuncio representa la segunda parte del diagnóstico fiscal presentado por el jefe de Estado. Después de advertir que una porción elevada del presupuesto dependerá del endeudamiento, De La Espriella explicó ahora algunas de las decisiones que pretende aplicar para contener el gasto y recuperar espacio para la inversión productiva.
Plan de austeridad incluye recortes por $5,5 billones
De La Espriella aseguró que el denominado “Presupuesto de la Verdad” incorpora un esfuerzo de austeridad de aproximadamente $17,4 billones. Dentro de ese monto identificó dos recortes específicos. El primero corresponde a una reducción de $3 billones en compra de bienes y servicios. El segundo contempla disminuir $2,5 billones en proyectos de inversión que el Gobierno considera no prioritarios.
“Cada peso de los colombianos debe tener un propósito”, afirmó el presidente al explicar el alcance de la medida durante su intervención. Los dos componentes mencionados suman $5,5 billones. Sin embargo, durante este segmento de la alocución el mandatario no discriminó públicamente todos los rubros que completarían el esfuerzo total de $17,4 billones anunciado por el Ejecutivo.
Por esa razón, será necesario conocer la distribución detallada del ajuste para establecer qué entidades, programas o proyectos tendrán las mayores reducciones.
El Gobierno reformuló el presupuesto para 2027
El ajuste hace parte del proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 que el nuevo Gobierno reformuló después de que las comisiones económicas del Congreso devolvieran la propuesta anterior. El Ministerio de Hacienda confirmó que la nueva iniciativa fue radicada el pasado 27 de agosto. La cartera bautizó el proyecto como “Presupuesto de la Verdad” y sostuvo que reconoce obligaciones fiscales que no estaban plenamente financiadas.
Hacienda también calculó un faltante cercano a $59,3 billones en las cuentas públicas. Ese panorama explica por qué el Gobierno combina una propuesta presupuestal elevada con anuncios de recorte y austeridad. El desafío es especialmente complejo porque Colombia debe atender simultáneamente las obligaciones ordinarias del Estado y los gastos derivados de la reconstrucción posterior al terremoto del 10 de agosto.
Abelardo quiere acompañar austeridad con inversión privada
El plan de austeridad no fue el único componente económico de la alocución. De La Espriella planteó que la reducción del gasto deberá estar acompañada de medidas dirigidas a recuperar el crecimiento. “Colombia necesita volver a crecer y, para crecer, necesitamos inversión privada”, sostuvo el mandatario. Además, mencionó la necesidad de que regresen los proyectos empresariales, la construcción, la infraestructura y la generación de empleo.
Para buscar ese objetivo, el presidente anunció cuatro líneas de acción: eliminar obstáculos, agilizar trámites, movilizar la banca de fomento y utilizar garantías para facilitar la financiación de proyectos. También planteó promover nuevas asociaciones entre el sector público y el sector privado. La intención del Ejecutivo es que una mayor participación del capital privado ayude a compensar las restricciones que actualmente enfrentan las finanzas nacionales.
El Congreso tendrá la palabra sobre el presupuesto
Aunque el Gobierno ya presentó el proyecto, la discusión presupuestal apenas entra en una etapa decisiva. El Congreso deberá revisar el monto global, la distribución entre sectores y las fuentes previstas para financiar el gasto. Además, los legisladores podrán modificar las apropiaciones durante el trámite correspondiente.
Por eso, el alcance definitivo del plan de austeridad dependerá tanto de las decisiones administrativas del Ejecutivo como del presupuesto que finalmente apruebe el Legislativo. La principal pregunta será dónde recaerán los restantes componentes del ajuste de $17,4 billones. También deberá establecerse cuáles proyectos dejarán de considerarse prioritarios y qué sectores quedarán protegidos frente a los recortes.
De La Espriella, entretanto, presentó la fórmula de su Gobierno como un equilibrio entre reducir gastos y volver a estimular la inversión. Ese será uno de los principales retos económicos de su administración mientras intenta financiar la reconstrucción y controlar el deterioro de las cuentas públicas.


